Con su dinero

En esta vida todo es pagar – dijo tras pensarlo un momento -. Lo que pasa es que algunos pagan antes, otros durante y otros después (Arturo Pérez Reverte: La Reina del Sur).

Seis a la derecha, ninguno a la izquierda, otros siete a la derecha...

Moneymoneymoenymoney…



Durante mi bachillerato había un tipo en mi panda de amigos que era el más progre de todo el grupo. Amor libre, vámonos a vivir a una comuna cuando seamos mayores, pondremos el dinero en común y viviremos todos en un pueblo… había reuniones “para hablar de lo del pueblo”, a las que nunca asistí porque el primer día que hablaron de ello les dije que estaban todos como putas cabras y quedé excluido del asunto.

Me aleccionaba constantemente sobre las bondades de una comuna. Yo, que soy un burgués irremediable y ya entonces lo era, lo miraba con cierto escepticismo y tal vez un poco de simpática condescendencia.

– Eso me lo dices ahora porque tienes dieciséis años, pero si lo piensas fríamente, es absolutamente irrealizable. Tú quieres ser médico, yo botánico… vale, esos oficios puede que casen en un pueblecito, en el supuesto que yo quisiera vivir en uno. Pero ¿Y F., que va para biólogo molecular? ¿Y L.T., que va para físico? ¿Y J., que quiere ser piloto? ¿Qué van a hacer allá?

– Trabajar la tierra con sus manos, desplazarse a Madrid una vez por semana y hacer ese día todo el trabajo (aclaro que el pueblo tenía que estar cerca de Madrid, no sé por qué se llegó a esa conclusión, ya digo que yo no asistí nunca a esas reuniones)…

– Estás chalao, G.

– ¡¡Y tú eres un “hombregrís”!!

Y así.

G. no acabó medicina. Dijo que la enfermería era mucho más rentable. Sí acabó esa carrera, y se puso a ejercer de inmediato. Dobló todos los turnos que pudo para ganar el máximo de dinero posible y se le cayó todo el pelo (más rápido que a mí, lo que ya es un récord). Le dieron mareos y vahídos y el médico le dijo que no podía seguir ese ritmo de trabajo, que tenía que descansar un poco.

Al poco tiempo, entró en una empresa de estas piramidal, tipo Amway, y nos dijo que a los treinta años pensaba ser rico (muy rico) y retirarse. Cualquier biólogo medio sabe que el fallo de esas empresas (que levante la mano el que se haya hecho rico con ellas) es la capacidad de carga del sistema. La población procedente de una sola bacteria, si la dejaras dividirse, en poco tiempo llegaría a adquirir el peso del planeta Tierra. ¿Ha ocurrido eso alguna vez? ¿No? Pues es lo mismo.

No se hizo rico a los treinta, claro. Cuando los cumplimos todos (somos de la misma quinta), estuve a un pelo de llamarlo y felicitarlo por su nuevo ingreso en el selecto club de los millonarios, pero no suelo hacer leña de los árboles caídos (aún menos de los que están en pie: no hago leña y punto).

Se mudó de ciudad (hasta de región botánica) y se fue a vivir al mismo sitio que habita con serenidad y acierto el buen Glomus (alguna vez tuvo que sufrirlo, seguro). Se puso a practicar la acupuntura y se compró un coche japonés la mar de grande (nihil obstat: se ganó su dinero con su trabajo).

G. fue el primero en casarse, en tener un hijo, en separarse, en casarse otra vez. Yo dejé de tratarlo hace eones. Incompatibilidad de caracteres, que diría Sabina.

L.T. consiguió ser físico. Lo perdí de vista hace mucho. J. no pudo ser piloto por un problema de vista, pero se hizo un excelente químico, y seguimos viéndonos para desayunar algunas veces (no tantas como las que a mí me gustaría). En ocasiones ha firmado en este blog bajo el pseudónimo de Posidonia. F. también sigue siendo uno de mis mejores amigos, se pelea a brazo partido contra las causas de ciertos cánceres en el Puerta del Mar y es un investigador de tomo y lomo. Como cuadra en este puñetero país, es de los pocos que aún no se ha estabilizado laboralmente, aún siendo “el mejor de entre nosotros”.

Hace algún tiempo F. me confesó que hablando con el espurio G., oyó cómo éste se quejaba amargamente de un hecho terrible: la beca pre-doctoral que había recibido Microalgo… ¡¡salía directamente de sus impuestos!! ¡¡Eso era una vergüenza, un tipo jugando con las microalgas y lo pagaba ÉL!!¡¡Con SU dinero!!

F., que es un amigo del alma, se cabreó más que yo.

Y desde entonces, lo poco que recordamos a este hombre siempre está relacionado con alguno de los siguientes tópicos:

1) Tranquilo todo el mundo. Los de mi quinta no empezaremos a morirnos hasta que no se muera G. (como fue el primero en todo)…

2) Yo, con treinta años, voy a ser rico y retirarme.

y

3) Me voy de juerga con el dinero de G. (me he acordado de todo esto y he disparado la redacción de este post porque anoche hablé con F. y su mujer, La Dama del Norte, y les conté que me iba de congreso a Portugal… con el dinero de G.).

Pues eso. Me voy de congreso (con el dinero que me ha regalado G. de sus impuestos) mañana y volveré el doce. El catorce me estoy pirando a Madrid, a sentir alegría con toda esa ristra de blogueros que allá moran. Así que la zona fótica se va a quedar un tiempo cual lagunilla hiperoligotrófica (poco poblada). Pero volveré. Besos a todos y háganse ricos antes de los treinta, como G.

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9 comentarios to “Con su dinero”

  1. Rímini Says:

    Para que yo me haga rico antes de los treinta me tendré que hacer rico dentro de -10 años como máximo, con todo lo que las cantidades negativas de tiempo conllevan. En realidad… ¿yo quiero ser rico?¿Yo lo que quiero es tener tiempo, días, mañanas y luego salud y el parné justo para dar una escapada a Fernando Pó ó a Pernambuco ó a Kamchatka ó a Benalup (míticos lugares) de vez en cuando. Usted tambien, ¿a que sí micro? Salude en Madrid a los callos de mi parte.

  2. Microalgo Says:

    Saludaré antes a Pessoa (que está un poco depre, no sé por qué) en Lisboa. Luego, a Madrid. Pero las mujeres que voy a visitar allá no son callos, haga Usted el favor. Son tan guapas que duele verlas, y el callo se lo tiene que hacer uno para no quemarse las retinas.

    (Toooma piropo).

    Abrazos, Maese Rímini.

  3. carrascus Says:

    Coño, D. Micro, ya me podía haber enviado el deseo un montón de años antes…

    Ay q

  4. carrascus Says:

    (…como iba diciendo…) Ay que ver que fauna más especial tenemos entre nuestros antiguos compañeros. Hace cuatro años, nos reunimos todos los que hicimos el COU en el “Fernando de Herrera” para celebrar los 30 años desde entonces; con gran alegría por mi parte ya que yo era uno de los menos estropeados por el tiempo, y aparte de los funcionarios de la Junta, médicos, profes, catedráticos, ingenieros y otras profesiones aburridas, entre nuestro selecto grupo había además todo ésto:
    – El presidente en España de la empresa que hace los AVE.
    – Un maquinista que los conduce (toma ya casualidad).
    – Un cura del Opus, que ha llegado a oficiar misa con el actual Papa. (Y que además era el que compartía pupitre conmigo en aquella época. Un abrazo, querido Kike)
    – Un piloto de las Fuerzas Aéreas.
    – Un militar que se dedicaba a la lucha antiterrorista (muy secreto, muy secreto, de esos que tenían que mirar todos los días debajo del coche, y que no ganaban para medicamentos contra la ansiedad).
    – Un ex-terrorista del GRAPO (toma ya más casualidad todavía), excarcelado y actualmente sin problemas porque no tuvo delitos de sangre.
    – Un pez gordo de las carreras de caballos. Tan gordo que es una de las cuatro personas que forman el tribunal de arbitraje para cualquier problema con hipódromos y caballos que ocurra en España.
    – Uno que da patentes a los inventores.

    Desde aquel entonces (Curso 1.973-74) solo ha fallecido uno de los compis.

    Buena cosecha, no?

  5. ergorrión Says:

    Qué casualidad hoy me he encontrado en Cantillana a uno que estaba conmigo en COU, iba para cura, se metió a monje en un monasterio francés, vio la luz, estudió filosofía y ahora está dando clase en el susodicho pueblo y vive en la capital de Andalucía. En fin, querido microalgo, que el mundo gira. Por cierto, disfrute usté con el dinero de nuestros impuestos que si no, pa la próxima declaración objeto.

  6. Sérilan Says:

    No se venga sin probar los deliciosos pasteles de Portugal, y no sea malo hombre, traigale una cajita de ellos a su amigo G. como regalo.
    Total, los pagará con su dinero no..??..pués eso..lo mismo hasta le vuelve a salir el cabello de la alegria

  7. Margherita Dolcevita Says:

    Puaj… Yo tampoco entiendo que se malgasten mis impuestos becando a un tipo por mirar por el microscopio unas algas que sólo existen en su imaginación. En cambio, entiendo perfectamente que se subvencionen guerras, que se de dinero a un sistema judicial que funciona como el culo (después de tomar yoguros macro-bióticos de esos para el tránsito), en la Santa Madre Iglesia y sus pu…rísimo hijos. Amoavé, ¿qué culpa tengo yo de que usted esté loco y vea algas donde no las hay?

    Por cierto, yo también me voy he hecho rica a los treinta, es obvio, ¿no? Por eso vivo en un piso en el Puerto de Santa María que día sí-día también tiene algo nuevo.

    Si será usted… Anda a vé si me se queda calvo.

  8. Arwen Says:

    Saludos desde la atalaya de mis 39 años y desde la terraza de una de las numerosas mansiones que me he ido comprando desde que cumplí los 30.
    Amosanda…

  9. Microalgo Says:

    Amosandamos, Dama Arwen.

    De mi clase se han muerto unos pocos más, Maese Carrascus. Y eso que salimos del COU en el 86. La mala vida…

    Y los de las algas, ¿eran alucinaciones, entonces? Ya me explico su comportamiento errático. En fin, tendré que volver a inventarme todos los datos de nuevo, porque si no no me van a dar más dinero de G. para investigar.

    El primer nombre que recuerdo de mis parvulitos es de un tipo que tenía un año más que yo. Me perdí después del recreo (me quedaría extasiado mirando algún elemento de la flora rupícola de las paredes del colegio) y me llevaron a una clase de niños mayores mientras encontraban el aula de la que yo faltaba. Me sentaron al lado de un tipo pelirrojo que me dijo cómo se llamaba (yo tenía cuatro años y él cinco) y nunca se me ha olvidado. Alguna vez más lo he visto (hace años que no)… de rigurosa sotana negra. Creo que es sacerdote y del Opus. Pero bueno, se portó bien conmigo hace como treinta y cinco años, así que le debo una (positiva). Ya se la pagaré.

    Mis últimas noticias son de que G. vive ahora en Málaga, Séri. Le iban a llegar los pasteles un poco pochos. Además: QUE LE DEN.

    Qué coño.

    Y de la ciencia no se objeta en la declaración de la renta, Gorrión. Ya se encarga el gobierno de desviar los fondos, como apunta Margherita.

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