El Decálogo de Doce Puntos

Sólo resucitan los que han muerto bien. Después de haber pasado un fin de semana en el infierno departiendo con el Príncipe de las Tinieblas, al tercer día la losa del sepulcro saltará como un tapón de champán y ya serás para siempre un cuerpo glorioso. Perderse en el mar boreal, como Ulises, también es un buen ardid para que te dejen en paz por un tiempo; luego serás aclamado en la última baliza siempre que vuelvas más sabio habiendo dialogado a fondo con los tiburones: la Odisea no fue más que una regata (Manuel Vicent, El País, 31 de Marzo de 2002).


monterroso.jpg

Monterroso nuestro,
Que estás en los cielos…



A Augusto Monterroso nunca le dieron el Cervantes. Una pena, porque creo que pocos se lo merecían tanto como él. Mutis, tal vez. Pero a Mutis sí se lo dieron.

Los amigos de Augusto (“Tito”) disfrutaban siempre de su presencia. Hasta el día en que la palmó, el humor fue siempre uno de sus dos compañeros de viaje (el otro… la otra, fue su mujer, Bárbara Jacobs, que lo acompañó más de treinta años). Cortázar, con su metro noventa y muchos, siempre estaba jodiendo con la escasa estatura de Monterroso. Éste decía siempre de sí mismo que alcanzaba el metro sesenta sin empinarse siquiera, y soltaba linduras desconcertantes, como decir que los enanos tenían una especie de sexto sentido que les permite reconocerse entre sí. Una vez, Julito el Mañas posó junto a Monterroso para una foto junto con otro escritor de gran talla (léase altura), cuyo nombre no recuerdo y el gamberro argentino se las apañó para que en el pie de foto de la revista en la que se publicó la noticia se leyera ”el escritor Augusto Monterroso junto a dos personas de estatura normal”

La fama que le dio el microcuento del dinosaurio a Monterroso le pesó más que alegrarle, aunque dijera hasta el final que “aún se llevaba bien con el dinosaurio”. Eso sí, le proporcionó, en ocasiones, momentos de intenso jolgorio, como aquella vez que lo invitaron a una cena oficial y quedó situado junto a la primera dama de no recuerdo (tampoco) qué país. Otro comensal le preguntó a la magna señora si había leído “El Dinosaurio” y, con Monterroso al lado, la cultísima dama dijo que aún iba por la mitad.

Una vez leí un cuento suyo en el que casi cada frase se contradecía a sí misma (la bala pasó exactamente a veinticinco centímetros de su cabeza, más o menos). Siempre jugando. Se murió jugando.

Carmen de Góndal ha tenido la gentileza de pasarme el delirante “decálogo para escritores” que escribió Augusto Monterroso (gracias, Señora de Góndal). Para empezar, nótese… que tiene doce puntos.

Salud, gran Augusto. Donde quiera que estés.

Decálogo del escritor
(Por Augusto Monterroso)

Primero.
Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre.

Segundo.
No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen tantos, para tus antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre hace justicia.

Tercero.
En ninguna circunstancia olvides el célebre díctum: “En literatura no hay nada escrito”.

Cuarto.
Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así, jamás escribas nada con cincuenta palabras.

Quinto.
Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche.

Sexto.
Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión, o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita pues, dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy.

Séptimo.
No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta el Quijote. Aunque el éxito es siempre inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para que tus amigos se entristezcan.

Octavo.
Fórmate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de estas dos únicas fuentes.

Noveno.
Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor.

Décimo.
Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él.

Undécimo.
No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio.

Duodécimo.
Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá tus creaciones; si escribes cosas para el montón nunca serás popular y nadie tratará de tocarte el saco en la calle, ni te señalará con el dedo en el supermercado.

(El autor da la opción al escritor de descartar dos de estos enunciados, y quedarse con los restantes diez).

Ea. Que lo hayan disfrutado. Buen Noviembre a todos. Si hace frío, abrácense mutuamente.

Anuncios

14 comentarios to “El Decálogo de Doce Puntos”

  1. Teodoro Says:

    Parece complicado ser brillante y entrañable a la vez, y sin embargo esta persona de metro sesenta… Me dieron irrefrenables ganas de husmear en sus papelitos y libretas de bolsillo, que me guiñan desde el estante de la izquierda.

    Gracias por traérnoslo, señor. Se ha ganado una botella de aquel “Peregrino 14” leonés que quedó por encima del “Pingus” en la cata ciega. Avíseme si viene a Cádiz en el fin de semana y se lo paso, sí?

  2. reb Says:

    Monterroso esconde una carcajada inaudible.
    Anima y me enternece.

  3. Sérilan Says:

    Me quedo con ésto ” cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. ” Aplicable al terreno literario y a muchos otros. Sin duda encierra mucho ésta frase

  4. Zen_Tao Says:

    Ante la duda, la más… ¿Sesuda?¿Sexuda?¿Desnuda?¿Huesuda?¿Peluda?¿Barracuda?…
    No sé…
    Últimamente estoy Li_Ao
    (no, si ya me han dicho que callado gano mucho… pero me picaba el dedo de teclear, ya veis)

  5. insecto Says:

    Sencillamente genial. Ojalá sólo hicieran falta estos doce puntos para convertirse en escritor…

  6. Margherita Dolcevita Says:

    Bueno, tú lo pediste, yo te lo envío. Para eso estamos, ¿no? Bueno, y para montar nuestro fumadero de opio los domingos (madres incluidas). La dura vida del opositor que se llama.

    Los doce puntos son una genialidad. Hay otro de Borges que también es una genialiad, si usted lo desea sólo tiene que pedirlo.

  7. Microalgo Says:

    Pídolo, pídolo.

    El abstruso comentario del primer párrafo de Margherita alude a una sentada en cafetería donde ella misma, Zoe, la Dama del Lago, la madre de ésta última y el que les teclea nos reunimos ayer antes de ver los cortos de animación digital de Art Futura (al irse Margherita y Zoe antes de tiempo se perdieron alguno glorioso, ya les contaré).

    Se trataba de una cafetería-tetería-tipo-andalusí, donde te ponen esas pipas de agua… aún no estando “aliñado” el tabaco de manzana, simplemente con la hiperventilación de hacer que eso burbujee se pilla uno un morazo del nueve. Hace ya tiempo, la Dama Ode trincó uno similar tipo ji-jí, qué mareo que tengo y no he bebido nada.

    Gracias por pensar en mí, Teodoro. Si puedo, esta misma tarde le pego un toque y me acerco, que tengo que pasar por Cádiz a hacer un par de cosas. Se agradece mucho el vinillo, que tengo curiosidad. ¿Le toca prácticas? ¿Sado maso?

    Bienvenida, Insecto teclista excelsa. Muchos besos para la peña madrileña. Y gracias por los comentarios a las Damas Reb y Sérilan y la Li-Ao Zen-Tao. Es un gustazo sentir que se asoman por acá.

  8. Rímini Says:

    Lo bueno del tamaño de Monterroso es que le permitió un movimiento perpetuo.

    Yo también dejé “El dinosaurio” a la mitad,… en realidad me quedé dormido y cuando desperté, el cuento ya no estaba allí.

    Recomiendo en-ca-re-ci-da-men-te “Lo demás es silencio” para quien quiera alargar un poquito a Augustito.

  9. Microalgo Says:

    Me adhiero. Tengo que releer esa ficticia biografía del tal ¿Eduardo Torres? (escribo de memoria), llena de guasas que, por cultas, no he sido capaz de desvelar ni remotamente. Fue uno de esos libros que leí antes de adquirir la costumbre de tomar notas… me veo como Borges o peor.

  10. Zen_Tao Says:

    Qué feo estarías arrugado y negro… aunque dulce y con una gorda pipa en el centro…

    Te referías a las cieruelas pasas de Borges, ¿no?

    Por cierto ¿Cuándo dejó lo de los libros para meterse en lo de los frutos secos?

  11. Microalgo Says:

    Estoy más bien castaño pilongo, Tao.

    Pooor cierto: ayer pasé por una librería de viejo… y vi un ejemplar de “Aztecaca”… y dado que el libro está bastante curioso, y dado que voy a tardar en rematarlo, y dado que me apetece tenerlo en mis filas (o bien rimeros) de libros, y dado que es un cubito pequeñito con seis caras y puntitos en cada cara… Pues me lo compré, de modo que habrá que hacer una quedada (excusa inmejorable) y así le devuelvo el suyo. Mercí. A ver si sí.

    Anoche, por cierto también, me acabé liando y ni pasé por casa de Teodoro. Sé que el alcoholismo se abate (negra plaga) sobre este personaje, pero aún así espero que haya aguantado esa botellita de Peregrino que tenía para mí.

    Echamos de menos a Nán, que está de vacaciones. Que se lo pase muy bien, que se divierta… y que cuando vuelva, se asome por acá, que lo añoramos.

  12. Irene Adler Says:

    El primer punto. Ese es el que me gusta, el que quiero seguir. ¡Qué grande!

  13. javinry14 Says:

    “Undécimo.
    No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio.”

    Pienso que este punto es un poco cruel y desafortunado. ¿No creéis?

    Ser escritor no implica necesariamente carecer de sentimientos, que yo sepa somos seres humanos.

  14. Microalgo Says:

    Es que Monterroso es (no era: es, lo seguirá siendo siempre) un golfo, Maese Javinry. Siempre está de coña. No se lo tome por lo literal, ande…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: