Prohibido fumar.

El bien de un libro consiste en ser leído. Mi libro está hecho de signos que hablan de otros signos, que a su vez hablan de cosas. Sin unos ojos que los lean, un libro contiene signos que no producen conceptos. Y por tanto, es mudo. (Humberto Eco: El Nombre de la Rosa).


lezama.jpg

Ta luego, Pepe.



Tenía abiertos cuatro frentes. Cuatro libros empezados, cada uno esperándome en un sitio distinto. En la mesa del “cuarto de la música” (una especie de batiburríllica leonera, ese cuarto que vale pa tó), junto al sofá, en la guantera del coche (decía Benni que “la vida del puntual es un infierno de soledades inmerecidas”, y se hace más amena la espera con un libro en la mano) y en la mesita de noche. Cuatro.

Como muchos de mis amigos saben, tengo a gala tratar de terminarme los libros que he empezado. Se pueden contar con los dedos de la mano los que he dejado a medias por propia voluntad. Me he terminado ladrillos imposibles por la simple cabezonería de acabarlos.

Pero ¡ay!. Tempus fugit, y con la edad uno se da cuenta de que hay cosas, libros y gente que merecen la pena y mi tiempo, y cosas, libros y gente que no.

Respecto a los libros, me llamó la atención encontrar en la biblioteca de mis padres uno que no recordaba haber visto por allá. Paradiso, de José Lezama Lima. Yo leí, cuando aún no tenía la manía de anotar las notas de los libros, Tres Tristes Tigres, que creía recordar (falsamente, es de Cabrera Infante) del mismo autor, y me gustó mucho (eso de las notas viene sólo de unos seis o siete años acá: qué pena de Tolkien, de Asimov, de Jardiel Poncela). Éste que encontré (Paradiso) resultó ser un libro de esos que regalan con los diarios (no sé cuál) para poder venderlos (los diarios), y la colección llevaba el pretencioso nombre de “las mejores novelas en castellano del siglo XX”. Al saco: se convirtió en uno de mis frentes abiertos.

En seguida pensé, cuando empecé el libro, que yo estaba un poco espesito y que me costaba seguir el hilo de la narración, porque el libro, al contrario que casi todos los demás, no proyectaba imágenes en mi cabeza.

Vamos a ver: el siempre políticamente incorrecto Cortázar hablaba de “lectores hembra” refiriéndose a aquéllos a quienes hay que darles todo hecho, que solo reciben pasivamente la lectura, sin que su propia cabeza, su propia historia reaccione ante el libro y le dé un enfoque único, estrictamente personal (y que varía entre dos lecturas realizadas por la misma persona). Aquéllos que hayan leído Rayuela sabrán que, además de existir varias maneras de leer ese libro, no hay dos maneras iguales de entenderlo. Así, siempre trato de leer, desde que recuerdo, con un sentido lo más crítico que pueda, sin despreciar nunca (¡al contrario!) ese libro que te atrapa como una película de misterio, ese thriller que no te deja casi ni pensar porque los acontecimientos que se te narran, como en el lenguaje cinematográfico (el bueno, no el de “tengo a la chica, Sheriff”, “te daré la mitad del oro”, etc) van por delante de lo que se te ocurra (véase, o mejor léase Las Corrientes Oceánicas de Félix J. Palma).

Pero lo de Paradiso era demasiado. ¿Que no lo creen?

Página sesenta (de quinientas doce que tiene mi edición de este texto), línea “menos catorce” (coordenadas para hallar cita):

Desde el hastío que le regalaba el huevo de cristal sobrante, hacía el batutín delicadísimo del ceremonial, bien llevando el sueño de antílopes y candelabros frontales hasta el hojoso cenicero de la mano derecha, o bien subiendo los canutillos de una pierna hasta el asiento, decidido a resistir los salientes nocturnos detrás del entrecruzamiento de la osteína instrumental.

Esa página no tiene un punto y aparte. Cuarenta y una líneas así, con ese fraseo, a unos ochenta caracteres por línea (Nan, Reb o Azagato, que son los tres traductores, sabrán que estamos hablando de cosa bastante densa… ay del traductor al que le encarguen Paradiso para que la pase al inglés. Más le valdría la muerte. El paso del Ulysses al castellano debe ser como traducir al gallego “el patio de mi casa”, comparado con esto). Tampoco se crean que leyendo un poco más atrás uno se cosca de qué es el maldito huevo de cristal sobrante, ni que una visita al “cementerio” (de nuevo en el sentido cortazariano de la palabra) les va a aclarar qué es la “osteína”, y la descomposición de la palabra (me suena a proteína del hueso, avisado por mi formación en biología) sólo da someras pistas de lo que podría querer decir Lezama Lima. Sí, vale: ¿que el sujeto cruza las piernas para parapetarse ante la oscuridad agresiva? Bueno, tal vez sea eso, pero ¿qué tiene todo esto que ver con el batutín? ¿qué batutín? ¿es un cigarrillo? ¿y, entonces, los antílopes y candelabros frontales? ¿y así me vas a tener quinientas doce páginas?

Hasta ahí llegué: página sesenta. Es decir, hasta aquí hemos llegado. Si ya de por mí mismo no me va el tabaco, me niego a fumarme ese tocho mientras mi galería de imágenes sigue tan turbia.

Reconozco mi probable limitación mental: puede ser que yo no dé para más, y menos a un mes de una oposición en la que me juego el mostacho. Pero también sospecho que el que fumaba más de la cuenta (y no precisamente buenos habanos) era Pepito Lezama. Ta luego, tío. Me vuelvo a La Eneida que es farragosa, plúmbea a tramos, romanopublicitaria y tendenciosa, pero al menos sé qué es lo que me están contando. Ese frente lo acabaré sin derrota.

Acá, me rindo. Para ti el peso cubano.

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31 comentarios to “Prohibido fumar.”

  1. Teodoro Says:

    Coññññño con el parrafito en -14, mucho tardó en dejarlo! Y lo mismo le digo respecto al farragoso, plúmbeo-a-tramos y tendencioso aquel otro. ¿Es acaso que le gusta sufrir, señor?… Mire que eso tiene un nombre! No sea cabezota y patee sin miramientos las perras negras que no lo atrapen.

    Me pareció entender que decía que “Tres tristes tigres” es de Lezama Lima… Pobre Cabrera Infante, con lo divertido que es él… O era… Carambolas, acabo de comprobar que murió en el 2005… Y a mí que me caía rebien ese hombre… Ojú (Frunzo el ceño y ahogo el disgusto en un café doble)

  2. Joseluis Says:

    Ha ha ha ha ha ha ha
    Allá por 1982, cuando yo estaba en el instituto, un colegui (el que más migas hacía conmigo) me escribió desde la playa una carta (en papel y todo, qué anacrónico) contandome sus lecturas de aquel verano. Puro coño sur todo, nueva literatura fantástica latinoamericana y su puta madre. Lo más al norte, este Lezama y este Paraíso cabrón. Así que me acerqué a la biblioteca a ojear esas lecturas, por ver si sacaba alguna y así teníamos de qué hablar en septiembre. Tras el primer párrafo, conociendo de sobra lo (poco) que daba de sí mi interlocutor epistolar, ya había decidido mi carta de respuesta “So capullo, ¿qué haces leyendo un libro del que fijo que no te has enterao?”.
    Unos cuantos años estuvo el joputa sin dirigirme la palabra. Lo que pasa es que tras el instituto coincidimos en la misma facultad, misma clase. Y tras la facultad en el mismo trabajo, mismo despacho. Y el tiempo olvidó aquella pendencia por tan imposible lectura.
    Pero mañana en el desayuno se lo voy a recordar, a ver si de verdad se lo leyó o no.

  3. Canoso Says:

    A mi me intrigan dos cosas querido amigo, lo primero aquello de subir los canutillos de una pierna hasta el asiento, porque se me ocurren mil y una cosas que como no me atrevería a poner en mi blog, tampoco haré en ajeno, y lo otro… ¿cómo pudiste aguantar hasta la página sesenta?

    Supongo que esa inminente oposición le dará tochos difíciles de leer, no se mortifique voluntariamente, hombre de Dios, no se mortifique, y si decide hacerlo recuerde la Obra anteriormente mencionada en otro mensaje y ya verá como se le pasa rápidamente.

    Un cordial saludo.

  4. Peter Says:

    Ni me plantearía leer el libro ese, a no ser que me lo recomendaran mucho. Tiendo a pensar que el texto farragoso (y me precio de tener un gran vocabulario) es propio de malos autores.

    El buen escritor encuentra la palabra exacta, el adjetivo exacto. O al menos, se le aproxima.

    Ha hecho bien dejando ese libre. Animo con sus estudios, señor Micro. Le apoyamos (moralmente)

  5. carrascus Says:

    Pues yo, leyendo su post, iba a decirle que mala referencia eligió usted para apreciar la obra de este tío, teniendo en cuenta que ese “Tres Tristes Tigres”, que tanto le gustó, no lo escribió él, sino Cabrera Infante… pero se me ha adelantado el que ha escrito el primer comentario.

    Ya sabe… rabitos de pasas…

  6. Sérilan Says:

    Lo de breve, explicito y conciso a ese autor al que hace referencia veo que no le sonaba de nada. Y no crea, que eso de la cabezonería de no dejar un libro a medias a mas de uno nos ha afectado.

  7. Lara Says:

    A estas alturas, que nadie se arrepienta de dejar un libro a medias, siempre que empiece otro.

    Un beso fuerte!

  8. NáN Says:

    Yo creo, Don Micro, que usted lo sabía, que lo sabía perfectamente, que en esta esquina nos íbamos a encontrar. Todos tenemos una esquina en penumbra en la que esperamos a alguien con el cigarrillo esquinado en la boca, que escupimos cuando ese alguien pasa y le decimos eso tan bonito de “Las manos lejos de los bolsillos y me explicas, muy clarito, lo que vas diciendo por ahí de mi novia”. Pues la esquina de Cemí y Lezama es mi esquina. Lezama Lima, el único gongorista verdadero que nos quedaba, de lenguaje duro como una piedra dura, pero piedra que la haces preciosa cuando la tocas como se debe.

    Me acuerdo de una vez que en una casa de un pueblo esperaba a alguien que no llegaba. Una casa grande y destartalada, de la que habilité un cuartito para la espera. Comía tomates, pan, fruta. Y por las noches, huevos fritos con patatas en un bar. Solo tenía Paradiso, que leía el día entero. Entonces fumaba de tó, a lo mejor es por eso que nos hicimos primos, el Lezama y yo, y, entre calada y calada, el lenguaje en el que yo había nacido se me desnudaba capa a capa: descubrí que a veces significa y otras veces suena; y que cuando suena es, a veces, cuando más significa. Por las noches llamaba a quien iba a llegar, que retrasaba cada noche un día su llegada. Hasta que llegó y yo hablaba y tocaba por los cuatro costados y fue una de las fiestas grandes, de esas para no contar. ¡Qué delicia! Tengo que volver a leerlo, lo entienda o no. Es un libro para disfrutar de las palabras. Pero no siempre es el momento de leerlo. Ni hace falta tampoco leer ese tocho enorme que es poesía y se disfraza de novela, y del que ahora no podría recordar nada. Nada, salvo el placer que me dio; y que voy a repetir. Gracias a usted, don Micro; así que pase, siga su camino que aquí no ha pasado nada más que un buen recuerdo. Súbase el cuello de la chaqueta, que en esta madrugada hace frío, y llegue con bien a donde vaya. Ya puede meter las manos en los bolsillos. ¡Y no me sea tan cabezota, que cuando no es el tiempo no es el tiempo y se crea desagrados inmerecidos para Usted y para el libro! Hay que saber dejar los libros y a los amantes, cuando la cosa no funciona: y aquella vez esperar a la página 60 fue quizá demasiado.

    Paradiso es la más bella selva de palabras. Pero embadurnarse de aceite antimosquitos no apetece siempre. Y yo, vistos los comentarios, veo que sigo “haciendo amigos”.

  9. Margherita Dolcevita Says:

    Si es que… Mesemete usté en unos berenjenales. Mira, que le tengo dicho que no, que lo deje, que si se ha de morí usté (porque con ese trancazo se nosme muere seguro) por lo menos que sea feliz y no pensando qué habrá querido decir el maromo ese con tanto fraseo y tanta palabreja. Pero, ná, que no hace usté caso y, claro, pos asín se va a í usté malito ya gobiao. Ah, no, que ya lo dejó…

  10. Zen_Tao Says:

    Tampocospaponerse así… Si el parrafaito ese no es tan farragoso… Si lees entre líneas te das cuena que viene a decir algo como que:

    La silenciosa oquedad irisada de lo que un día fue la república de tu cuerpo trepa como un calamar voraz por la pantorrilla de la vida sin ver que una ardilla de dolor eterno come uvas apagadas cultivadas en un cuarto de baño judío bajo la mesa de café del corregidor de Barcelona…

    Si sólo hay que pararse un segundito a pensar para que cobre sentido. Lo que tienes es poca paciencia, micro…

    Más Zen con bioalcohol es lo que te hace falta.

  11. NáN Says:

    ¡Ahí l’as dao, Zen Tao!

  12. Microalgo Says:

    Eo a todos!

    Cubos de lodo hediondo caen sobre mí, por maldecir de esa manera… al pobre Cabrera Infante. ¿Ven cómo debí empezar a tomar notas de los libros antes? Así, esto no me habría pasado. Sigo pensando que Tres Tristes Tigres es una gran novela, y al fin me deja de extrañar el cambio de registro entre dos obras de un autor que creí el mismo, y no.

    Nán, como de costumbre, tiene razón: tal vez no era el momento de leer Paradiso. O tal vez tengo que pedirle consejo a la amiga María Juana para poder entenderlo… si es que ese libro se puede entender con la cabeza. Lo mismo hay que comprenderlo con el estómago, y ahí nos remitimos al post anterior, al budismo zen y todos sus mariachis and the Wailers, que yo es que no, y tal y cual, and so on, and so on. Sigo manteniéndoles, a los traductores, el reto de fantasear con que les encargan la traducción de ese libro al inglés… ¿qué tal, el cuerpo?

    Eso sí, quemar un libro, jamás. Ni Mein Campf. Y mira que ese sí que es una purita mierda.

    Zen-Tao: expanda su talento y escriba algo (en tinta). Tal y como está el patio, su libro se convertirá en un best-seller, si mantiene el tono de ese párrafo. Un clásico va a ser, un clásico. Gracias, Teodoro y Carrascus, ambos siempre al quite de mis lapsus (iba a poner lapus a propósito, pero me parece una errata muy cochina).

    Ya estoy mejor, Margherita. Lo mismo de esta no fallezco.

  13. NáN Says:

    Sería una pena, a punto de sacar la oposición y pasar a repantingarse. Piense en quién le robaría su plaza y verá cómo recupera la salud. ¿Sabe? La semana que viene me voy unos días de vacaciones y ya sé qué libro me llevo. ¡Espero no darle la razón a mi vuelta!

  14. Microalgo Says:

    Uh. Que le sea leve.

    O llévese muchas hierbecitas de la felicidad, para estar en sintonía. Mientras no sea pasto del pasto…

  15. NáN Says:

    O tome mucho vino de la tierra con choricillos, y termine con un sabor pastoso.

    Ande, ande. Estudie y no enrede tanto por aquí, que tenemos muchas esperanzas puestas en su canonjía. Ya nos encargamos Carrascus, Rímini, Dolcevita, Zentao, Lara, Canoso, Peter, un servidor y otros de animar esto.

  16. Lola Says:

    Uf, ese párrafo es mortal de necesidad…

    Yo también los cuento con los dedos de una mano y a riesgo de que me tiren piedras, he de reconocer que uno de ellos (aún pendiente en la página 120, pero puede que infinitamente pendiente) es La vieja sirena de J.L. Sampedro… uf…

  17. Rímini Says:

    No se preocupe, Micro. Yo puedo decir que he dejado casi tantos libros a la mitad como los que he leído. ¿Impaciencia, incultura, otras in-? Últimamente: Travesuras de la Niña Mala, El número trece,…

  18. Microalgo Says:

    Pero ¿a qué no le ha pasado a Usted eso con Benítez Reyes?

    ¿¿¿Y con Benni??? ¿¿¿No le habrá pasado con Benni, verdad???

  19. Monsieur Jacobine Says:

    Yo no he tenido problemas nunca ni me he sentido culpable por tener que dejar un libro al no penetrar en sus misterios. Sé que hay cienes y cienes que esperan su turno y llenarán mejor mi ocio. Los libros te consumen mucho tiempo y no son como las películas o las obras de teatro, que son de corta duración y si desconectas tienes un tiempo para pensar en tus cosas. Como decía el autor del difunto blog de cine de “El Mundo”, a veces perder un par de horas de tu vida en una sala de cine o escénica puede ser muy provechoso a efectos de organizar cosas en tu cabeza. O tomar de una vez esa decisión que estas demorando.

    Aunque a veces ni este consuelo te vale y uno desearía no ser un crítico profesional para poder levantarse de una sala en plena representación. Es imposible no hacerse esta amarga reflexión en medio de un Festival de Teatro Iberoamericano de Cádiz. Se ve cada cosa…

  20. Arwen Says:

    Me picó la curiosidad y he buscado en el diccionario de la RAE algunas de las palabras de ese fragmento que has posteado, que parece un capítulo de Barrio Sésamo o un monólogo de Tip (sin Coll).
    El resultado de mi consulta en la RAE fue el siguiente:

    1.- La palabra batutin no está en el Diccionario.
    Será una palabra derivada del bable

    2.- hojoso, sa. (Del lat. foliōsus). Que tiene muchas hojas.
    ¿Un cenicero con muchas hojas?

    3.- La palabra osteína no está en el Diccionario.
    Pero yo juraría que mi madre toma un medicamento que se llama así

    En definitiva, que yo creo que –finalmente- la culpa es de los canutillos de una pierna.

  21. Microalgo Says:

    Si, Arwen, pero sólo de una.

    Cuente, cuente, Monsieur. ¿Qué ha tenido que ver que tanto le pesa? Porque la argentina que vimos en La Central Lechera no estuvo nada mal…

  22. carrascus Says:

    Joder… pues no veas el trabajito que me está costando a mí leer el tocho que estoy leyendo ahora. El caso es que lo empecé hace ya dos semanas lo menos en la habitación del hospital donde estaba mi suegro (el libro es de mi cuñado, que se lo dejó allí)… y es infumable; pero quiero enterarme si los arqueólogos están muriendo porque de verdad la tumba está maldita y se los está cargando la momia…

    …una pregunta: saltarse ciento y pico de páginas y leerse ya las dos últimas, cuenta como sí hubiese dejado de leer el libro sin terminarlo…? Es que ya tengo ganas de empezar otro de los que me miran desde la repisa de la chimenea con unos ojos que me están poniendo caliente…

  23. Zen_Tao Says:

    ¿Qué pasa cuando te has leído todo lo que te ha pasado por delante durante tu vida y ya no te apetece leer más?…
    Estoy cansado de leer y los libros parecen que se me repiten. El único autor que me engancha y sorprende ya está de recogida y va a cerrar el chiringuito pronto.
    No quiero leer más de conspiraciones, historicismo, ciecia ficcicón, depresiones, autodescubrimientos, awakenings, bildungsromace, crítica social, psicomagia o autoayuda…
    Aburrido de todo, me parece que me vuelvo a Chéxpir desde el principio… Sonetos, comedias y tragedias… a ver si me desintoxico… Y no me pillo el Beowulf en sajón antigüo… por flojera, que sino…
    ¿Qué me decís?

  24. NáN Says:

    Estooo… ¿cuál era la pregunta?

  25. Microalgo Says:

    ¿Ehn?

  26. Microalgo Says:

    Ahn.

    Bueno, si la pregunta es la primera, po no sé. Dicen que Borges, al final de su vida, sólo releía cosas que le habían gustado…

    De cualquier manera, yo he descubierto en los últimos años a Félix J. Palma, a Benítez Reyes y a Lorenzo Silva, y hasta que no me fumigue todo de los tres no creo que pare quieto. Y uno nunca sabe qué pedazo de escritor te espera en la estantería de una librería, y tú sin saberlo.

    Al revés se lo digo, Zen-Tao: lo que queda por leer es TANTO, que lo que de verdad uno agradece es un amigo que te diga: “este me gustó, y este me pareció una defecación impresa”. Una vez que se conoce el gusto de ese amigo tuyo, puedes correr a adquirir los del primer tipo… o los del segundo.

    J L : ¿Se leyó al final su amigo Paradiso, o sólo le pasó los ojos por encima de las letras?

  27. Zen_Tao Says:

    Pocierto… ¿Le gustó Azteca?

  28. Microalgo Says:

    Es uno de mis frentes abiertos, Zen. Aztecaca. Digo Azteca. Como poco, mantinene la atención, que ya es algo. Pero es un libro hecho con sus dosis medidas de sexo y violencia… un best seller. Pero muy bien documentado, al aprecer.

    En ello estoy, se lo devolveré en cuanto lo remate. Solicito margen, que tengo la oposición blah, blah, blah.

  29. Zen_Tao Says:

    Nosinosporeso… Tómese el tiempo que nesecite…
    Y no es que nunca lo haya considerado alta literatura…
    Es que a nivel popular, pues me parece que deja a los sacrosantos pilares de la tierra en braguillas románicas…
    ¿Noleparece?

  30. Microalgo Says:

    Uh. Tengo un severo contencioso con la gente que defiende a capa y espada los pilares de la tierra, que a mí me parece una novela basada en una magnifica idea pero escrita con el traserete. Ese sí que es un best-seller escrito por un yankee mental… mete el maíz en una ceremonia de boda (en el siglo doce o trece) y cada cierto número de páginas te mete una masacre o una violación o una escena tórrida, para mantener la atención. Y tampoco me gusta cómo está escrito (formalmente, quiero decir). Así que me alegro de coincidir con Usted.

    De Jennings (el autor de Azteca) sí leí el viajero, sobre Marco Polo, y me pareció mucho mejor escrito que la de Follet, de ahí que le pidiera el libro que nos conecta ahora. A ver, a ver.

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