Budismo Zen y Psicoanálisis

Dicen que es una maldición porque, si naces con un poco de curiosidad, jamás acabas de preguntar y te conviertes en una persona melancólica (Carmen Moreno: Tocando el Cielo).

Esforcémonos de modo que cada uno de nosotros pueda considerarse a sí mismo como artífice de la victoria (Jenofonte: La Anábasis).


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Budista lo serás tú.



Si naces el ocho de enero o tu santo está a dos días de tu cumpleaños, ocurre un fenómeno de solapamiento que, en caso de esperar recibir regalos dobles, es un fastidio.

Algo así ocurre con esta zona sumergida pero iluminada. Hoy, precisamente, hace un año exacto que este microalgo marino logró colgar por primera vez un post, sin saber muy bien cómo se hacía. Tampoco tenía una idea clara de cuánto carrete iba a tener. Y las cosas en su cabeza y las perspectivas laborales no eran las mismas que ahora lo contemplan un poco más sonrientes. Al menos no doloridas o dolorosas. Menos da una piedra, oigan.

Y bueno. Uno mismo, un año astronómico y varios vitales más viejo, se vuelve también un poquito más malo y aprende a provocar efectos con causas adecuadas. Así, he logrado recuperar el libro de Suzuki y Fromm que citaba en el post anterior: basta ya de pérdidas. Anotemos una en la columna de las ganancias. Menos dan dos piedras.

El libro me ha vuelto a recordar una de las ideas claras (una de las pocas) que amueblan lo que se podría llamar mi filosofía. Suena pretencioso. No me gusta, eso de mi filosofía. Buéh, llámenlo como les dé la gana.

La cosa es que el zen y yo no casamos mucho. El budismo zen, el budismo sin zen, y el zen sin budismo, que lo mismo me da que me da lo mismo (chúpate ese hermoso verso, Margarita Dolcevita). Por lo que he podido entender, el budismo contempla, occidente analiza. El zen introspecciona, la ciencia occidental mira fuera. Uno trata de pensar con el abdomen, el otro exige pensar con el cerebro… (Nanzengato y Zen-Tao me perdonen si les ofendo).

Para que se rían un poco en este aniversario y post número 101, les copio, literalmente, unos pequeños párrafos del libro Budismo Zen y Psicoanálisis, editado por el Fondo de Cultura Económica (¿?) (mi edición es una sexta reimpresión, de 1981).

“Veamos el caso del báculo en manos del maestro. Lo levanta y declara: «No lo llamo báculo. ¿Cómo lo llamarían ustedes?». Esto puede parecer como si exigiera una respuesta dialéctica, porque la afirmación o desafío equivale a decir «Cuando A no es A ¿qué es?» o «Cuando Dios no es Dios, ¿qué es?». Se viola aquí la ley lógica de la identidad. Cuando A se define como A, debe seguir siendo A y nunca no-A, B o X. El maestro hace algunas veces otro anuncio: «El báculo no es un báculo y sin embargo es un báculo». Cuando el discípulo se acerca al maestro y afirma que el desafío es absurdo, recibirá sin duda un golpe de báculo de manos del maestro”.

Análisis occidental: El maestro es un hijoputa sádico y esquizofrénico. Lo suyo es acercarse al maestro, tras el primer intento, con un báculo mucho mayor que el suyo, y endiñarle hasta que escupa los dientes. Cuando te suplique que dejes de darle con el báculo, hay que darle una manita más de palos mientras se le pregunta con oriental filosofía «¿qué báculo, maestro?».

No creo que llamarlo “palitroque”, ante la primera pregunta del maestro, te libre del primer estacazo. En cualquiera de los casos, conviene descalabrar al maestro para que no se nos venga muy arriba.

“Joshu Jushin (778-897, Chao-chou Ts’ung-shên en chino) fue uno de los grandes maestros zen de la dinastía T’ang. Una vez le preguntó un monje: «¿Tiene un perro la naturaleza de Buda?». Respondió el maestro: «¡Mu! ¡Mu!”». (Wu) significa literalmente «no». Pero cuando se le utiliza en un koan el significado no importa, es simplemente «¡Mu!», independientemente de si significa «sí» o «no» o cualquier otra cosa, sólo «¡Mu!, ¡Mu!, ¡Mu!».
Esta monótona repetición del sonido «¡Mu!» se prolongará hasta que el espíritu esté plenamente saturado y no quede espacio para ningún otro pensamiento”.

Pues yo creo que el maestro le dijo al monje que un perro NO tenía la naturaleza de Buda. Le habría mordido uno recientemente, digo yo, porque el pobre maestro entró en fase cíclica, como un disco rayado, y no salió de ella hasta que el espíritu estuvo completamente saturado y el discípulo aprendió, por las malas, que no se deben hacer preguntas improcedentes. A partir de ese día, el monje sólo repetía la palabra “¡Termalgín! ¡Termalgín!”

Pero donde el zen la termina de cagar, para mi gusto, es en el ideal de supresión de las pasiones que promulga. Me gustan mis pasiones, que duelen, o extasían, o dejan heridas que tardan en curar o que nunca curan, o que te hacen lagrimear ante la belleza, y me niego a mirar con los ojos entornados y serenos, beatíficos y pacíficos, a quien me ha tratado de una manera distinta (digamos peor) de la que yo considero que, por mi manera de hacer las cosas, debo ser tratado.

“Por inexhaustibles que sean las pasiones, ruego que todas puedan ser suprimidas”, propone el zen.

Anda y que te den, zen. Soy orgulloso hijo de la herencia grecorromana, con todas las miserias que ello engloba (que no son pocas). A Julio César lo raptaron los piratas ligures, y cuando su familia pagó el rescate y lo liberaron, juró exterminar a TODOS los piratas de esa zona. Cosa que hizo en un tiempo récord, según creo (Monsieur Jacobine me corrija si me equivoco). Y no fue diciéndoles ¡Mu!, precisamente. Acción y reacción. Causa y efecto. A no es igual a B. Julio César y el pirata ahorcado no son la misma cosa, porque dos y dos no son cinco.

Y desde ahí, a Russell y a Wittgenstein.

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25 comentarios to “Budismo Zen y Psicoanálisis”

  1. Zen_Tao Says:

    ¿Qué es báculo?,
    dices golpeando mi costilla con tu palitroque azul.
    ¿Báculo?
    ¿Y tú me lo preguntas?
    Báculo eres tú…

  2. Zen_Tao Says:

    En defensa del “presunto” (jamón en portugués) maestro hijoputa debo decir que creo entender la lección que quiso inculcarle al alumno.
    ¿Cómo te enfrentas a la total injusticia?¿Qué hacer cuando la vida te pone en una encrucijada de la que ni la lógica, ni el diálogo te van a sacar?
    Aparece la rabia y la impotencia.
    Se plantean dos salidas:

    Buscar un báculo más grande, un primo de zumolsol, un pérsing, un ejército que le dé al maestro una somantapalos que le duela hasta sus generaciones venideras. Eso ¿qué hará?. Que llegue un Julito César de su familia y con la ayuda de los malos más malos de su barrio venga a por mí a darme la del “crouching tiger & hidden dragon”. Y así por los siglos de los siglos… Amen.

    La otra solución consiste en dejar que pase la rabia, el dolor(por los golpes), y la vergüza de no saber dar la respuesta a una pregunta que nunca la tuvo. Es decir, derrocar al cerebro y convertir el odio en agradecimiento por una lección fundamental para la vida, que no es otra que en mi mano está la posibilidad de acabar con la violencia y el odio, mi sacrificio personal evitará rencillas y represalias y me hará más fuerte.

    Mi solución personal sería llamarlo “Dorado Palo Del Amor”… y preguntarle al maestro… ¿Sabes jugar al TETO?… BUJARRÓN…

  3. Margherita Dolcevita Says:

    1.- Enhorabuena, otra vez (ufff, qué pesao el tío con tanta celebración, con tanta celebración…) de todo corazón y con alegría.
    2.- Qué buena la primera cita, a ver si me hago con el libro… (je)
    3.- Éj ujté un hombre sin conciencia ni ná ni ná.

    En realidad, yo me quedo del budismo con aquello de que: “si aceptas que todo escapa a tu control, que el río si se estanca pudre sus aguas, todo será más fácil”. Asumir que la vida es continuo cambio y movimiento, eso promulga el budismo. Y, sí, tienes razón, suprime las pasiones y dice: “si no deseas/esperas no sufrirás decepciones”, lo que también es cierto.

    Otra cosa. Imagina que te presento a dos gemelos iguales, idénticos. Pongamos que uno se llama Pablo y el otro Pedro (un ejemplo sin base en la experiencia real, ¿a que no, Peter?). Te presento a uno y no te digo quién es y te pregunto eso mismo: ¿quién es? Tú, iluminado por tu occidentalismo grecorromano me dices: es Pedro. Y yo te respondo que no lo es… No sé si me explico.

    Ya me conoces y sabes que yo no soy nada pasional (es lo único que no he conseguido asumir, qué vamos a hacerle). El budismo tiene una base de cercanía, como cualquier filosofía (QUE NO RELIGIÓN).

    Ah, y Silvio no es el Mozart de los cantautores (chúpese esa sentencia revolucionario, Don Micro).

  4. zoe Says:

    Yo no debo ser budista pa ná, a mi lo del dorado palo del amor como que no me convence. No es que sea defensora a ultranza del ojo por ojo y diente por diente, pero a mi lo del palitroque dorao me suena a “pon la otra mejilla”. Pos mire usté señor monje budista, póngala usté, que yo aprendo mucho por observación, no se si me explico…. Si no es que no quiera aprender, es que confío en otros métodos, y tras el primer palo en la cocorota me sentaría con mi “maestro zenero” (o zenista….) y le diría: “pero a ti esto te parece zen, alma de cántaro?. Amo-no-jodas, que mucho pasiones fuera, pasiones fuera, y seguro que toda la rabia de años me la acabas de descargar en la cocorota.”

  5. Microalgo Says:

    ¿Hay encrucijada de la que la lógica no te pueda sacar? Si no hay solución, la lógica te indica que no la hay y entonces te toca conformarte, pero la lección del garrotazo no hay quien se la trague. Y la de repetir ¡Mu! ¡Mu! como una vaca de la campiña inglesa (es decir, loca) tampoco te va a llevar muy lejos…

    Así que estoy con Zoe en cuanto a la apreciación occidental de las cosas.

    Y es verdad, Silvio no es el Mozart de los cantautores. Es Ismael Serrano. Qué tío, qué variedad de temas, que profusión de melodías.

    Qué plasta.

  6. Microalgo Says:

    Además, Zen Tao, al decir que “entiendes” la lección del maestro skin head ése, estás aplicando un concepto lógico (entender)… lo mismo te ganabas un par de palos de propina, por pensar más de la cuenta. Hale, a repetir la palabra ¡Mu! hasta que se te caigan las pestañas. Castigao.

  7. NáN Says:

    Pues a mí en mi shanga, como quieren iluminarme me dan paloluz.

  8. NáN Says:

    Y si somos buenos, zentollo.

  9. NáN Says:

    Y a los más alborotadores los hemos escindido y ahora se llaman Zen-Eté

  10. Microalgo Says:

    Pues ante todo, musho karma.

    Me temo que Zen-Tao se ha encontrado con la horma de su sandalia…

    Ojo, que como Nán es ya un maestro, lo mismo nos suelta algún zurriagazo tras preguntarnos cuál es el sonido de una mano aplaudiendo, o algo así. Como oses responder, ZACA, garrotazo zen en el occipucio.

  11. Peter Says:

    El zen me gusta… me gusta la idea de convertir la vida en una cosa que haces mientras la vives profundamente.

    Sobre la sabiduría, si hay que hacerla a palos, en enigmas raros, en momentos satori de iluminación, en 25 pasos… cuestión de gustos, maestros, ideas y alumnos.

    Una cosa es que te conozcas, sepas de donde cojeas y eso te ayude a controlarte más y llevar mejor tu vida, y otra cosa es dejar de sentir.

    Completamente de acuerdo en que la vida es cambio, no esperes de los demás si de ti, conocete a ti mismo, disfruta del momento. Lo de no tener pasiones, no querer a la gente, o no desear salir por ahi con la gente que aprecias, por ahí no paso.

    El zen está muy bien de filosofia, (que no religión, como ha indicado La super dama del oceano), pero yo como en el carnicero.. un poco de esto, otro poco de esto…

    interesante tema.

  12. Margherita Dolcevita Says:

    Ta bien, voy a arrojar un poco de luz sobre todo este asunto… YA ESTOY COGIENDO EL BÁCULO…

  13. Zen_Tao Says:

    Pero lo que yo digo es… que Baculo, baculo… nada como la Yei Lou.
    Nada… una seglar que nos lleva las sandalias rotas al pueblo que está al pié de nuestro retirado monte… que de subir 357 escalones todos los días se le ha puesto uno kepaké…

  14. Sérilan Says:

    Jajajajajajajajajajaja…interesante y divertido post, no menos que los comentarios que le siguen.
    Ni báculo, ni palo dorado, ni nada de nada, lo mejor es una buena dosis de una bacteria transgénica de la que ésta tarde me pasaron la composicion.
    Con eso la ” Mu ” se vuelve infinita…seguro

  15. Rímini Says:

    No conozco nada (la nada absoluta) de la filosofía budista. Escribo para reconocer públicamente que soy un ignorante y que ?? años de filosofía cristiana-occidental son muchos para una reconversión tardía. Ando todavía de camino al agnosticismo, primera parada del ateísmo. Si se me cruza ahora la línea de metro que va al budismo, pá mi que no la cojo.

    Felicidades por el año de risas, sabiduría, amigos y calobiótica.

  16. carrascus Says:

    …¿se puede decir “tengo un báculo mayor que el tuyo” en este blog?

  17. NáN Says:

    Sería cambiar de amo, pero con las mismas pulgas, Rímini.

    Y ¡que chulo que eres, Carrascus! Pero claro que se puede (aunque a lo mejor tienes que defender tu tesis a golpes de iluminación?. ¿Nos ves que el señorito está empollando la oposición y no se entera de nada?

  18. Miguel Says:

    Toc, toc, buenas, ¿se puede?
    Me gustan vuestras charlas de café.
    Conozco ese libro y he de decir que coincido plenamente con Microalgo (y la mayoría de ustedes). Es más, yo ni siquiera me reí con él, me aburrí soberanamente (peor para mí).
    Creo que quizás somos ya demasiado occidentales para sacar grandes enseñanzas de todo eso, y además, y por desgracia, lo que vemos en su cultura en este mundo global no nos da mucho pie a pensar que otras civilizaciones hayan alcanzado por vías zen mucho más de lo que nosotros hemos conseguido en este lado. Como cortazariano que me reconozco creo que es interesante bucear en esa forma de pensar, sí, e intentar otra óptica, una cierta liberación de tanto razonamiento, tanto causa y efecto que decía Microalgo, pero poco más. Pero sí creo que una buena enseñanza de esos textos es su aportación a hacernos reflexionar que nuestro enfoque de las cosas no es el único posible, ni quizás el mejor.
    Yo también Russel, Wittgenstein y Nietzsche y todo eso, qué le vamos a hacer.
    Felicidades por los 101 posts, por lo conseguido en este año, y por lo que vendrá. Abrazos, Micro.

  19. laluli Says:

    buenas.
    No creo en el ojo por ojo, o al menos, no en frio. Reconozco y comprendo, que en caliente podriamos incluso llegar a hacer daño fisico a alguien que nos ha decepcionado o hecho daño, pero en frio es mejor dejar correr. Lo que me han brindado las traicionado es la oportunidad de cambiarlos de nivel. No es estupendo darse cuenta que la persona a la que le habiamos ofrecido nuestra confianza no la merece? si hubiera seguido agazapado lo habriamos tenido a nuestro lado mucho mas tiempo.
    Ver lo malo que hay en lo bueno y lo bueno que hay en lo malo (al parecer una de las ideas de la filosofia oriental) me parece un buen metodo para no caer en la desesperanza absoluta o en la alegria infinita. Despues, remontar o pegarte el carajazo es mucho mas duro!
    Yo me quedo con un poco de los dos, como con la medicina, creo que la oriental esta bien para curar problemas globales y que la occidental es mucho mejor para los problemas puntuales. Por que hemos de posicionarnos a un lado u a otro?
    Eso si, donde se ponga un tenedor que se quiten los palillos!
    Pour cierto, no le hagas caso a esta panda de adictos, tu preparate para tu plaza, si tienen el mono que se relean los antiguos. Que es eso de exigir post cada dos dias!
    besos

  20. NáN Says:

    Ojo, Laluli, que las palabras las carga el Dialgo. Que si fuera usted homosexual con pareja, el pacto ojo por ojo podría estar muy bien. ¿Se puede decir esto en este blog? Pues en el retaurantito que voy a abrir en Chueca con excelentes amigos sí se puede decir.* En cuanto a lo del tenedor y los palillos, ¡acuerdo total! En mi restaurantito, ¡nada de palillos!**

    * Publicidad encubierta, perdonen las molestias.
    ** Más de lo mismo, es que no controlo las manos (tampoco las ideas, pero eso ya es crónico).

  21. Zen_Tao Says:

    Creo fervientemente en el comrecio con palillos y el bebercio a gollete. Llamadme loco, visionario o idealista… pero la idea de coger el pedacito de comida… incluso el más pequeño grano de arroz uno a uno… sin romperlos, aguantando las ganas de engullirlo junto con el resto de viandas del plato a cascoporro todas ahí pinchadas en un empalamiento casi oscurantista, me hace sentir más “civilizado” más respetuoso con lo que como… mejor persona en definitiva… Como si realizara un pequeño acto de eutanasia gastronómica… dándole un final digno al pedacito de cerdo agridulce, o a la gamba con bambú… o a esa hormiga que con esfuerzo sube al árbol…. no… no puedo seguir pues en el gañote me se hace un nudo… y me se atoran las palabras.

  22. Zen_Tao Says:

    Ah… se me olvidaba… REVOLUCIOOOOOOON

  23. Microalgo Says:

    Anden y anden.

    Me alegro de que saque el tema de la medicina oriental, Luli (por cierto, que me alegra mucho que se pase y pasee por acá). Yo no digo que no funcione. Pero creo que se debería estudiar occidentalmente por qué funciona. Porque la explicación que es que se implementa un chacra y se potencian los hilos de energía (qué palabra más injustamente utilizada por todo “gnóstico”), a mí no me convence. Sé que hay cosas inexplicadas, pero me niego a reconocer que haya cosas inexplicables: Si existen los datos suficientes, todo debe ser sujeto, verbo y predicado.

    Nán: en este espacio no sólo se puede hacer publicidad como Usted la hace… sino que se puede hacer más. Yo le agradecería los datos.

    ¿Coordenadas de ese restaurante, qué calle en el cruce de cuál otra, cuándo abren, qué estilo de comida?

    Estando Usted de por medio, el buen gusto del sitio está asegurado.

    Y lo de comer con palillos, Zen, tiene su gracia. Hombre, ni la pizza ni la ensaladilla rusa, pero la comida china a mí me gusta comérmela con palillos, por pura diversión. La semana pasada fui a un restaurante en San Fernando y los pedí, y cuando me los trajeron dejé que se llevaran los cubiertos (occidentales). La chica que servía las mesas me dijo “¿y vá tú a podé todo comé palillos?” Le dije que lo intentaría, y cuando me retiró el plato al final de la comida (no suelo perdonar ni el último granito de arroz), me miró con guasa y me soltó un sorprendente “Jí, jí. Todo comío, ¿eh? ¡Tlabajo de chinos!”

  24. lamaladelapelicula Says:

    jjajajaja

    me atrae usted y lo que usted dice, quizá porque lo comparto pero usted lo expresa muy contundente.

  25. Microalgo Says:

    Un honor tenerla por aquí, oh, malvada Señora. Aunque comento poco en él, suelo meterme por su blog asiduamente. Sépase leída.

    Un abrazo.

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