Las bocas y Galeano

Por lo menos los escritores estamos obligados a dudar de casi todo, creo (Fernando Quiñones: La Visita).


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Ni un pelo de tonto.



Rímini Rules. Rímini quiere saber cómo fue lo del uruguayo, y yo, por verlo contento, haría casi cualquier cosa dentro del marco de la legalidad vigente, y unas pocas cosas fuera del mismo.

Hace un par de días Fenrir el Lobo me avisó de algo insólito: Galeano daba una conferencia en Cádiz.

¿Cómo es posible? No hay fuegos artificiales, no se anuncia en todos los diarios, no hay carteles por la calle, o yo no los veo… Tal vez con García Márquez y Vargas Llosa, sea uno de los tres escritores latinoamericanos vivos más importantes. Bueno, Benedetti. De los cuatro.

¿Qué es lo que pasa? ¿Confabulación de la derecha? ¿Acción sedante del stablishment para que los jóvenes no oigan su afilada prosa y se les ocurra pensar?

Nada de eso. La clave la puso la joven y pizpireta neodiputada (ciudadanía y no sé qué, era su cargo), que presentaba la conferencia, y que al ver la pequeña sala abarrotada (seguro que quedó más gente fuera que dentro) tuvo la diplomatiquísima ocurrencia de decir:

– Pues la verdad es que no esperábamos tanta afluencia…

Era eso. Pura ignorancia superlativa y paladina.

No voy a ponerme a contar casi nada de la conferencia, ni a describir los murmullos de desaprobación del público ante los comentarios de la neodiputada tratando de excusarse ante su flagrante metedura de gamba (incluyendo un insólito “es que soy nueva”). El que quiera leer cómo se desarrolló la conferencia que pinche aquí o que lea el IMPECABLE artículo que escribió Tamara García al día siguiente en el Diario de Cádiz. Por cierto, que da gusto leer textos tan bien escritos como el de esta periodista. Su tecleo y el de algunas personas más a quienes no dejan, por lo común, prodigarse por esas páginas son de lo mejor del Diario. De largo.

No voy a contar, tampoco, la maestría de Galeano iniciando la conferencia (hay un comentario mío en el post anterior sobre la entrañable conversación que dijo mantener con ya saben quién) tanto como finalizándola, con un dominio del tempo de la palabra que a cualquiera que necesite hablar en público le sirve de manual.

Galeano forma parte de la memoria sentimental de mucha gente. Mía, por supuesto. Y de mis amigos.

El chileno Luís Sepúlveda también es un maestro de la narrativa, capaz de contar horrores con un fondo de humor y sin caer en el victimismo. En su libro Patagonia Exprés, contaba que en la cárcel ¿de Tucuarembó?, donde Luís estuvo confinado, consiguieron que el libro de Galeano “las venas abiertas de américa latina” escapara de la censura… colándolo entre los manuales de primeros auxilios, en el botiquín.

Tenía, pues, que avisar a mis amigos.

Teodoro debió dar un salto cuando le dije “adivina quién viene esta noche”… avisé también a la Reina del Pay-Pay, a Juanito e Inma “campoalrevés”, a la Dama Arwen, a Carmen Océano de Góndal… Fenrir, de pie y aplastado por la multitud, que entró al minúsculo salón por los pelos (como yo), me amonestó medio en broma medio en serio (la próxima vez no te digo nada, bocas, que eres un bocas), pero es que me parecía cruel no avisar a la peña… sobre todo a Teodoro (la única persona que pudo entrar de mis avisados).

¿Puedo decir que la timidez de Teodoro no le permitió acercarse después al alopécico uruguayo, pero sí dejarle un recado llenito de ternura en la recepción de su hotel, como quien le deja una caracolita atlántica en la prístina lápida del lúcido cronópido que se está echando una siestita en Montparnasse?

No, no puedo. Vale. Fenrir tiene razón, soy un bocas.

Gracias por el aviso, Fenrir, a todo esto.

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7 comentarios to “Las bocas y Galeano”

  1. Teodoro Says:

    El salto no fue visible pero créame que se dió. Infinitas gracias a usted y a su amigo el lobo.

  2. Rímini Says:

    Gracias por la crónica sentimental. Para los que no conozcan a Galeano, permíteme que les recomiende “El libro de los Abrazos” (que pueden encontrar en todas partes) y que compendia algunos de sus mejores cuentos. ¿Y si reproduzco aquí uno?¿Sí?:

    “Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
    Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
    Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
    Que no son, aunque sean.
    Que no hablan idiomas, sino dialectos.
    Que no profesan religiones, sino supersticiones.
    Que no hacen arte, sino artesanía.
    Que no practican cultura, sino folklore.
    Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
    Que no tienen cara, sino brazos.
    Que no tienen nombre, sino número.
    Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
    Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata”.

  3. Microalgo Says:

    Así es Galeano. Me quedé con ganas de mandarle un par de “las paredes hablan”, que él colecciona (pintadas y grafittis). El ya conocido en un cajero en el Barrio de la Merced en Barcelona:

    “Hombre vacío busca diseñadora de interiores”

    Y al lado de filosofía y letras, saliendo del párking de Santa Bárbara hacia el Mentidero, en la pared de la derecha:

    (Con plantilla): NUESTROS SUEÑOS NO CABEN EN SUS URNAS
    (Debajo, con rotulador): Ná, es cuestión de doblarlos bien…

    Si alguien sabe de su correo electrónico, se las mandamos con fotos incluídas (por atestiguar la veracidad).

  4. Princesa Says:

    Microalgo: un amigo tuyo me pasó este sitio para que me emocionara con tu nota (y links) sobre la visita de Galeano a Cádiz, ya que he tenido la inmensa fortuna de compartir tierra natal con este “mostruo” que, junto con Mario Benedetti, son de lo mejorcito que ha parido nuestra tierra… Gracias por escribir algo tan lindo, y por los links. Casi llego a las lágrimas (que me reservo para historias que conocerás como la de “ayúdame a mirar”, o la del niño solo en un hospital la noche de Navidad, o la del médico que fue a atender un parto donde “el negrito ‘taba trancado”). Lo siento, soy un poco forofa de este hombre. Tanto, que puedo perdonarle “Futbol a sol y sombra”… ;)

  5. Princesa Says:

    ¡Ah! Geniales los graffiti… Aporto uno, que leí en una pared de Santiago de Chile en una breve visita hace unos años:
    “La justicia tarda…
    pero tarda…”
    A buen entendedor…

  6. Microalgo Says:

    Bienvenida, transatlántica Princesa. Mil gracias por los comentarios.

    Por acá a Ustedes se los quiere bien… ya se irá dando cuenta.

    Besotes.

  7. Princesa Says:

    Que nos quieren bien lo sé, y lo agradezco. Nosotros también, y en mi caso particular debo admitir que tengo muy buenos y queridos amigos ibéricos de bellota ;)
    A la espera de su nuevo articulillo, que devoraré (jo, el de Wettestein, o como sea que se escriba, me pareció genial y me divertí un montón…)
    Besossssssssssss

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