Hay días que uno siente que nunca pasa nada

Porque entre la felicidad y la infelicidad no existen las mismas relaciones civilizadas que entre en yin y el yang, que implican una armonización de dos conceptos antagónicos, sino más bien el tipo de relaciones que suelen existir entre un pajar y un pirómano al que le acaban de prestar un lanzallamas (Felipe Benítez Reyes: El novio del mundo).


Ajedrez

Y las casillas se extienden mucho más allá del reducido tablero
(Cuadro de Maria Elena Vieira da Silva)



En efecto. Hay días que uno siente que nunca pasa nada. O peor aún: días en los que uno está a un pelo de firmar tablas con la vida. Darse con un canto en los dientes siempre me ha parecido un ejercicio muy peligroso. De momento, sonar, suena mal. Doloroso.

Cualquiera se me puede echar al cuello (o a la zona flagelar, equivalente en las microalgas marinas) y darme varios cachetes diciendo que soy imbécil y que no me queje.

Es decir, que me calle y me conforme con lo que tengo (que, es cierto, no es poco).

Y bueno, no me quejo, en sentido estricto. Sólo comento.

A punto de firmar las tablas. A punto. Pero el recuerdo de la potencial promesa de una piel suave alrededor de un ombligo perfecto de mujer casi dormida que respira despacio me sugiere mover pieza, aún a riesgo de que acabe cayendo en la parte del que no.

Tic tac, dice, mientras tanto, el reloj de las dos esferas, situado a la derecha de las blancas.

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23 comentarios to “Hay días que uno siente que nunca pasa nada”

  1. carrascus Says:

    Jejeje… “hay días que uno siente que nunca pasa nada… se están llevando mucho en esta temporada…” Le ha salido muy hilariocamachiano el comienzo del post, D. Micro…

    Me gustaría estar de acuerdo con usted… pero es que pasado mañana cojo las vacaciones… y claro…

  2. Microalgo Says:

    Y claro. Me hago cargo (no económicamente, que vaya Usted a saber a dónde se va).

    Buenas vacancias, abrazos y mi agradecimiento al Sr. Ambrosius por su inestimable trabajo en el blog. Espero poder traducir dicho agradecimiento, en breve, en fermentos de cebada.

    Y el título, sí, un poco in memoriam. Prefiero irme en mi coche a pedir un taxi, por otra parte.

    ¡¡Reabrazotes!!

  3. Reb Says:

    A veces parece que la vida es un juego de ajedrez, como en un drama en el que los personajes se acercan -con cada uno de sus actos- hacia el desenlace de la tragedia. Pero para que fuera así, haría falta un adversario. No podemos competir con el tiempo. Hay días en los que no pasa nada -son los mejores para pensar- pero hay días en los que ocurre de todo. En un día empieza la vida y en un día acaba. Si te sientas en ese frente de la mesa estarás demasiado lejos para escuchar el susurro de las normas que rigen esta partida.

  4. Lara Says:

    Que si estás afilando (ups) las tijeras, que si vas a mover ficha, que si dicen por aquí que vienes y va a haber cena…

    Para no pasarte nada, Micro, apuntas alto (por supuesto no por las tijeras, sino por ese ombligo del que hablas).

    Más que mover, yo te sugiero que empujes.

    Un beso fuerte.

  5. Canoso Says:

    En mi corta experiencia como ‘jugador de ajedrez’ te aconsejo que no firmes las tablas y que cuanto antes muevas tu ficha mejor. El que se conforma con poco, suele no ganar nada, me dijo alguien que parecía inteligente, o al menos experimentado.

    Apunta alto, pero no demasiado, como ya te ha dicho Lara, pero sobre todo mueve pronto y que sea otro reloj el que se ponga en movimiento…

    Saludos

  6. Lola Says:

    yo que tú me enrocaba o algo… (tenemos ganitas de verte)

  7. Rímini Says:

    Ya que te gustan las citas, esta gamberra de Eduardo Mazo. “Los hombres horadan la tierra en busca de riquezas. Yo prefiero tu ombligo”. O enfile ese ombligo con ese otro más zafio de: “En tiempo de guerra todo agujero es trinchera”. Ataque a la reina.

  8. Microalgo Says:

    Uh, no era exactamente eso, mis queridos visitantes de la zona fótica. Tal vez la Dama Reb sí se refiere a lo mismo que yo. NO HAY un ombligo concreto en ciernes, de modo que esta microalga se refería al ombligo que es la suma (¿o el summum?) de todos ellos. La cosa es si dejar de buscarlo o no, si asumir el desamor como un “estado no transitorio” o si rebelarse contra ello y volver a darse un jardazo. Bueh, esquizoparanoias. No me hagan mucho caso. Hay días que.

    Ya terminé su libro, Dama Lara (Casi todas las tijeras, Quorum Editores, 2004). Me ha encantado. Inquietantes, algunos de los cuentos. Lo que leí de Edurne me recordó una cita del autor de la nota de cabecera (que es quien hace el prólogo del libro, por cierto… qué lujo, y lo mismo digo de quienes lo comentan en la contraportada):

    La sexualidad humana consiste en una acalorada negociación política entre seres de distinto planeta (Felipe Benítez Reyes: El novio del mundo).

    Lo dicho. Gran libro, el suyo. A ver si recuerdo llevármelo, por si coincidimos allá y me lo dedica, si vous plait.

  9. Microalgo Says:

    Pooor cierto (fórmula habitual que utilizo cuando lo que voy a decir no tiene absolutamente nada que ver con la conversación anterior): hay colgada en Goear una versión de cierta cancioncilla que escribió James Taylor. El que canta es el director de mi coro de cámara (Ed), a la guitarra va el genio Phil Wilshaw (un máquina)… y la segunda voz, en la última parte de la canción, es de esta microalga calvorota.

    Si la quieren oir, areen Ustedes un click acá.

  10. Canoso Says:

    No seré yo el que te anime a firmar las tablas, amigo micro, tengas contrincante definido -con cara y ombligo propios- o te refieras a ese ‘Ombligo’ como simil del Santo Grial que nacemos anhelando… ¿Será anhelo, obsesión o instinto?

    En fin, que me voy por las ramas, continuando con el tablero de ajedrez en la mesa y con el reloj en marcha yo recordaría una cita del genial Bobby Fischer (campeón mundial de ajedrez):

    “En el ajedrez, igual que en todo, hay que arriesgarse y quizá, en cambio, es el único deporte donde no sirve nadar y guardar la ropa a un tiempo”.

    Creo que te toca mover ficha, porque el reloj que está corriendo es el de tu parte.

  11. Lara Says:

    Ya me imaginaba que no se refería usted a un ombligo en concreto, aunque un ombligo en general viene, finalmente, a ser lo mismo que uno en concreto. De esa época de “no amor o jardazo que te crió”, tengo yo mogollón de cuentos escritos codo a codo (cada una con sus cuentos, eso sí) con la Dama Reb. La conclusión a la que he llegado es que no hay conclusión, pero el ombligo es infinito. Yo, la verdad, siempre aposté por los jardazos. Lo otro es engañarse. Un beso muuy grande y mil gracias por las alusiones a las tijeras y demás acompañantes (un lujo, sí, ellos).

  12. Sérilan Says:

    No…si lo malo es que en realidad hay días en que no solo lo parece si nó que es cierto que no pasa nada, al menos algo de lo que esperamos. Y entonces ese hipotético ombligo toma vida real y nos damos cuenta de que se trata del nuestro. Que ficha toca mover en esa situación..? Mejor tirar el tablero digo yo..claro que entonces solo nos queda el tic tac machacon…y seguimos sin reaccionar para luego lamentarnos

  13. Teodoro Says:

    Demasiadas espectactivas puestas en un ombligo, me parece, cuando la realidad es que nacemos solos y morimos solos, y para mi eso quiere decir algo… Sencillamente que nuestra naturaleza es la soledad: el universo es la suma de uno mismo y el resto. ¿Suena duro? Lo siento, yo lo veo así, y me parece que ni soy egoista (o no más que cualquiera) ni creo que todo gire a mi alrededor… más bien deambulo por entre los elementos de ese universo. Aceptarlo así no es mala política: se disfruta de la soledad, de los que te quieren sin condiciones (los pocos amigos y la familia), del amor/pareja cuando se da, de la belleza en la forma que sea…

    Los ombligos obnibiladores están muy bien, aunque no son mejores que un helado con los amigos bajo techo de lucecitas de navidad, o una toná de Poveda mismamente… A no ser, claro, que se trate de “El Ombligo”… pero eso es tan improbable…

  14. nán Says:

    Cuando no pasa nada lo que está pasando es el tiempo, que es involvible (palabra que no existe pero nos cruje de cicatrices de aburrimiento).

    Por tanto, Don Micro: ¡Que llueva, que llueva la virgen de la cueva!

    (Lo de “virgen” es un “antiquismo” de canción tradicional).

  15. Microalgo Says:

    Jiee, jiee. Que llueva té con limón, Nán, que el café no es lo mío.

    Abruptamente disiento de Teodoro (que ya lo sabe) en varios puntos.

    Para empezar, no se quiere a nadie incondicionalmente. Quien lo hace, está muy malito de la cabeza. Porque si el otro se pone a darte patadas en el cielo de la boca, tal vez sea mejor comenzar a plantearse el no querer tanto, tanto, a esa persona. La familia puede ser una excepción, pero es que ahí los genes imponen sus leyes con una tiranía desalmada.

    Nacer y morir lo hacemos tan solos como (perdón) orinamos o digerimos. Son meros hechos fisiológicos que nadie puede hacer por nosotros.

    Aunque, de momento, solo, lo que se dice solo, no nace nadie: hacen falta, hasta que la ciencia quiera diseñar una virguería ingenieril innecesaria, como poco una madre y un niño barra a. Pero aunque saliéramos de un tubito de metacrilato, a esas alturas de la partida a uno le da lo mismo nacer solo que rodeado de la plantilla entera del Circo Ringling (erizos amaestrados cantando el relicario incluidos), porque uno no se entera de gran cosa. Así que “nacer solo” está bien como expresión poética nihilista, pero bueh, tampoco es para hacer una película húngara con ello.

    Y lo de morir solo… pues depende. Ahora, con la cosa de los hospitales, puede que sí, que uno muera “más solo” de lo que era habitual, rodeado de tubitos y con la familia fuera de ese cuarto tan estéril, con la entrada prohibida. Pero mi abuelo paterno se murió con mi padre dándole la mano. Y mi abuelo materno se murió en los brazos de su hijo mayor.

    ¿Solos? Relativamente, Teodoro. Hay gente que muere mucho más sola que otra.

    Y lo de vivir… pues tampoco estoy de acuerdo con eso. Que yo (Microalgo) no haya encontrado el “amor verdadero” no me da derecho a afirmar que no existe (de ahí mi reticencia a firmar las tablas). Y el tipo de intimidad que necesito para besar los aledaños de ese mítico ombligo embriagador no es comparable con el que puedes llegar, en grado máximo, con tus amigos. No hablo de más o de menos, hablo de tipo de. Y no son excluyentes.

    Por supuesto que la velada del otro día (fiesta sorpresa de cumpleaños para Rímini, en el bahiano ático con vistas descrito un par de posts atrás… felicidades, Maestro, a todo esto) fue una maravilla. Pero lo otro también, y no hay que renunciar a ninguna de las dos cosas. Y, repito, no son comparables.

    Pero no critico, ojo: aceptar lo contrario, como Usted bien dice, no es mala política… pero no deja de ser eso, una política, y por lo tanto un artificio tan artificial como pueda serlo su contrario, que es lo que yo sostengo (yo lo sostengo cual Pereira, vos cual Oliveira).

    Son maneras de vivir…, que diría Rosendo Mercado cuando Leño.

    No pienses que estoy muy triste si no me ves sonreir, es simplemente despiste.

  16. Teodoro Says:

    Señor… Lo que yo intentaba decir es que siendo individuos (unidades discretas de la especie) pareciera que dejar de serlo, encontrar la comunión con otr@, se convierte en un objetivo por el que pasa necesariamente la “felicidad”. Y sí, esto como mejor se consigue es en esa intimidad de la que usted habla, que incluye en ocasiones sobrepasar límites físicos, adentrarse en espacios negados a la mayoría de los mortales de ahí fuera. Estará todo esto en los genes? No sé, los argumentos biológicos me superan, pero usted sabe mucho más de ello. Será que soy un individuo mutante y carezco de ellos? O tal vez simplemente descreo de casi todo? El caso es que siento que el amor de pareja se sobrevalora en la mayoría de las ocasiones. Pero es tal como dice, una postura adquirada (aunque no caprichosa) de entre las posibles… Es solo que… creo que la suya es un poco más dolorosa…

    Y qué olvidado tenía al rockero aquel… me dieron ganas de escucharlo! Pues nada, ahora mismo lo busco entre mis cedeses y lo pongo de banda sonora en el zafarrancho de combate que regresará el olor a pino a mi hogar.

    Aprovecho y le mando un sentido abrazo.

  17. Microalgo Says:

    ¡Anda!

    ¿Tiene algún disco del Rosendillo? Habrá que compartillo…

    Requetebesos.

  18. Teodoro Says:

    Con este son 4 los que esperan nuevo hogar: Lila 1, Lila 2, Adriana Varela 1 y Rosendo. No se escandalicen los de la liga anticopy… o háganlo, me da lo mismo.

    Ahm y que se diviertan a rabiar en su día en las carreras. Harán apuestas?

  19. nán Says:

    El Ombligo te ve. Sí, pero yo no lo puedo ver, así que paso de él y de toda la parafernalia vaticano-meca-turrisburris…

    Lo que sí he encontrado es preciosos ombliguitos con los que compartir algún que otro compartible.

    Estructuraré mejor mi pensamiento:

    a) estoy encantado de que esto se abra cada vez que hago clic.
    b) estoy encantadísimo de lo que eso significa en cuanto a la profusión de entradas de la gente.
    c) pero siento decirles que por lo menos el jueves y el viernes de la próxima semana los muy famosos áticos bahianos tendrán que prescindir del anfitrión.

  20. Teodoro Says:

    Estem… no me refería a ese ombligo, alado amigo (no lo hubiera escrito en mayúsculas en ese caso), sino al ombliguito síngular, irreemplazable así pase el tiempo y en ocasiones a pesar de las circunstancias, ese que no eliges sino que te escoge a ti.

    Seguro el próximo fin de semana será estupendo, con motivo de la concentración de ángeles sobre Madrid.

  21. NáN Says:

    seguro.

    El batir de alas puede incluso tapar la pena de que no estaremos todos los que somos, querido Teodoro.
    Que suerte tienes de haber sido escogido. Para mí ha sido siempre todo un trabajoso esfuerzo. (alguna vez me eligieron; pero, tonto de remate, no me enteré hasta años más tarde: y nos echamos a reír los dos, enamorados tímidos que no supimos entonces, no supimos. Y luego de nada valió).

    ¿No te parece que Umbilicus es nombre de arzobispo importante?

  22. J. Massanet Says:

    Deja el ajedrez y juega a las damas (o con ellas, con las de ombligo perfecto).

  23. Princesa Says:

    Pues para ser un día que no pasaba nada, sí que dio que hablar esta notita. Se ve que la palabra “ombligo” fue el detonante, así que tomar nota de su importancia en el imaginario colectivo… ;)

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