¿Qué esperabas?

Te ha quedado igualita que la Torre de Babel.

 

Los ríos todos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo. Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír. ¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol. ¿Hay algo de que se puede decir: He aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido (Eclesiastés 1: 7-10).

Da rabia escuchar a alguien que te dice “¿Qué esperabas?” y se encoge de hombros. Es como oír un “te lo dije”, sólo algo más amable.

He tenido que oír algunos en los últimos tiempos, pero recientemente también me ha tocado decirlo… y no es agradable. En absoluto. Es como ratificar la inexistencia de los milagros.

No, no es como constatar que los reyes Magos no existen. Es otro nivel. Es esa modificación del pensamiento que lleva a uno mismo a enfocar fríamente las cuestiones, a extraer conjeturas (a pensar mal, también) y a comprobar, no sin cierto placer, que lo que uno había aventurado, en efecto, se cumple como cae la fruta madura de los árboles, como llega el frío en el Otoño y como se estropea la nota “sol” de nuestro teclado por haberlo zarandeado más de la cuenta. Sabías que pasaría, si no exactamente eso, algo así.

Tal vez envejecer consista en darse cuenta de que las cosas siguen una matemática imbatible, una lógica estricta, de la que la mayor parte de sus premisas nos es desconocida (si las conociéramos todas, todas, tal vez no nos equivocaríamos), y nos es, además, necesariamente desconocida: no hay memoria RAM que pueda con las derivaciones caóticas de los actos presentes y pretéritos de los demás, que rigen los actos y las situaciones futuros.

Pero con cuatro premisas básicas es posible prever hechos simples, y a eso nos acostumbramos: se veía venir que esa pareja no funcionaría, se veía venir que ese te iba a quitar el puesto, se veía venir que ese objeto se acabaría rompiendo.

Lo malo es que el triunfo de la lógica te inhabilita para el momento en el que, a tu lado, ocurra un milagro. Ya no serás capaz de verlo.

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Una respuesta to “¿Qué esperabas?”

  1. Microalgo Says:

    Comentarios antiguos a este post:

    # y si la vida es más bien un fractal? El caos ordenado es divertido. Y el orden caótico más.

    Nada nuevo bajo el sol… cómo diría la canción de víctor manuel…

    nada nuevo bajo el sol
    no hay ninguna novedad
    que los hijos hijos son
    igual llegan que se van

    Será que te llama la paternidad? :P

    Comentario de Lola hace 26 dias y 21 horas
    # Hay quienes hacen de luchar contra esa matemática inapelable su leitmotif, aunque solo sea mientras las fuerzas acompañen. “Se veía venir que esa pareja no funcionaría”… reman contra las certezas, agotan el camino, hasta descubrir que era cierto aquello de “que el destino no es una senda, que el destino son todas las sendas, que alterarlo es igualmente cumplirlo”.
    Se veía venir…
    Yo ya lo cumplí, pero desde esta otra vida aún conservo ese regusto de la derrota. Me lamo la herida, y cada día intento reconocerme en aquel que luchaba… apenas hay una sombra ya. No hay nada como la lucha, nada…

    Comentario de Yinyerbeiquer hace 26 dias y 18 horas
    # Ni capaz de verlo ni de sentirlo, harto ya de decirse a uno mismo ” y que esperabas, se veía venir” que es mucho peor que si te lo dice alguien. Mucho peor.

    Comentario de Sérilan hace 26 dias y 14 horas
    # El que dice ¿Que te esperabas? es aquel que plantea todo en negativo. Si sucede, lo dice, y si no sucede, nadie quiere recordarlo. “El herrero era un ser cínico, y pronosticaba cada día algo malo. Como estaba todo el día hablando, nunca sucedía anda que no hubiera predicho, y se apuntaba los tantos ” (Egidio, el granjero de Ham).

    Comentario de Peter hace 26 dias y 12 horas
    # Propongo usar esa frase, con igual autoridad y eficacia, a direción contraria.
    Funciona igual:
    Se veía venir que íbamos a ser amigos.

    Comentario de Azagato hace 26 dias y 5 horas
    # Busqué y busqué, pero no encontré lo que Nán ha encontrado por mí (y me lo ha dado). Obrigado.

    Qué buena cita, Peter. Yo me leí las cosas de Tolkien antes de adquirir la costumbre de tomar notas de los libros que leía… ganas dan de leerlo todo de nuevo.

    Tal vez la clave, Sérilan, la haya dado Yinyer: mientras luchas estás más vivo. Habrá que seguir dando guerra, aunque no haya ni ganas. Será cuestión de disciplina, que a todo se acostumbra uno…

    De momento, yo sigo metiendo la pata, muchas veces sabiendo (es la única diferencia) que es muy probable que alguien me diga después “¿qué esperabas?”. Lo prefiero a ni intentarlo… un señor de setenta y muchos años que conocí in illo tempore me dijo que las cosas que, ya al final de la vida, volvían en sus recuerdos para mortificarle eran sólo las que no se atrevió a intentar.

    No es una mala filosofía.

    Besos a todos.

    Comentario de Microalgo hace 26 dias y 3 horas
    # Y te extraña? Qué esperabas?

    Saludos

    Comentario de Canoso hace 26 dias y 0 horas
    # Malvado Canoso. Ay, si no te tuviera yo en tan alta estima…

    Comentario de Microalgo hace 26 dias y 0 horas
    # Yo huyo de los deterministas que dicen ese tipo de frases, huyo de esas palabras como un zorrito cuando ve a los perros de caza. No quiero que me coman con sus dientes. No creo que su visión sea más válida que la de un zorrito soñador. En mi madriguera todo es posible. Con esto incluyo los milagros. Por alguna extraña razón siempre los estoy esperando.

    Comentario de reb hace 25 dias y 18 horas
    # No entiendo muy bien lo de que buscaste lo que te he dado. No te veo venir. Ya me enteraré.

    El caso es que el mundo es un caso, que la rutina se ve venir. Que lo “milagroso” lo es solo por dos cosas, porque es agradable y porque los “profesionales” del verlas venir no están mirando en la dirección del placer.

    Y el milagro existe, doy fe (notarial), aunque sea de colmillo retorcido y a veces se oculte durante meses.

    Se veía venir. Todos lo pensaron (o dijeron después haberlo pensado). A las claras se veía que me iba a romper el corazón. Que entero y rancio ya no me iba a funcionar. Nada más ver su imagen, cómo nos miramos, lo dijeron: se lo rompe. Con los mil pedazos, que llevo donde quiero, la sangre vuelve por fin a regarlo todo. Se veía venir que iba a sonreír de nuevo y por eso mis amigos hicieron una fiesta al minuto siguiente de que nos miráramos. Y ya he tenido trozos para siempre. Para todos.

    Hay que saber que viene seguro. Y viene. Y apartarnos de los profetas mofetas (durante sus postdicciones, tan cargadas de razón que te encorvan la espalda por el peso).

    Comentario de Azagato hace 25 dias y 5 horas
    # Lo que buscaba y no encontraba era, tan sólo, algo agradable. Todo lo que se me ocurría que “se veía venir” era malo.

    A veces son nuestros amigos que en la inevitabilidad de lo acontecido buscan nuestro propio consuelo. No se lo tomo a mal, que para eso son amigos.

    Comentario de Microalgo hace 25 dias y 4 horas
    # Agoreros, posibilistas, hombres de bien con los pies en el suelo, tremendistas, pronosticadores sólo de lo malo, son hoy los reyes del mambo. Recojo de vuestros mensajes trozos de una filosofía mejor: la teoría del caos ordenado de Lola, el Todosendismo de Yinyerbeiquer, la apuesta por el riesgo a que salga bien de Azagato, reb,… ¡Vivan los antideterministas!

    Ah, y el Rey del Mambo, sólo Pérez Prado.

    Comentario de Rímini hace 24 dias y 0 horas

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