El más pirado de la playa

aplysia.jpg


La moral – dijo – es una forma de locura. Enseñadme a un hombre moralista, que procure siempre hacer el bien en todas ocasiones, y observareis que se ve en unos embrollos de los que no puede librarle ni un ángel del cielo (T.H. White: Camelot).

Mil novecientos noventa y siete. Hace diez años, ya. Cómo pasa el tiempo.

Yo trabajaba como postdoctoral en Coimbra, reuniendo méritos para hacerme acreedor del Premio Juan Palomo de Investigación. Y con una infección de oído que para mi cuerpo se quedaba.

La Seguridad Social, en mis reiteradas visitas a mi tierra, me indicó que lo que tenía en el oído era a) que me estaba saliendo la muela del juicio: Tómese Usted un analgésico y vaya Usted a un odontólogo; b) es una alergia: tómese Usted este antihistamínico, que ha demostrado inhibir el estornudo de los grandes paquidermos de la sabana africana y luego vaya Usted a un alergólogo; y c) es el estrés. Tómese usted… la vida con calma.

Muchos meses después de que por una afección de oído me tocaran tanto los cojones (target equivocado), fui a un médico de pago que me dijo que tenía una otitis [sic] de libro, me mandó unas gotas para los oídos y en cinco días estaba curado.

Fue cuando estaba en pleno tratamiento “b” que tuve que trincar el coche desde Coimbra para ir a Figueira da Foz, en la costa, para recolectar agua de mar natural con la que cultivar mis consabidas alguitas.

En Coimbra llovía a cántaros. En Figueira hacía un sol de escándalo. Y el medicamento (lo leí más tarde) provocaba una fotofobia que ríanse Ustedes de un conde transilvano.

Así que me bajé del coche, me puse las gafas de sol, y aún así no soportaba la luz (y yo extrañado). Cuando ya no pude más, abrí el paraguas para que me hiciera sombra. Caminaba por la playa con mi bidón de plástico de sesenta litros, para encaramarme a unas rocas desde las que coger agua sin mucha arena (luego hay que filtrar y si hay arena es un peñazo), cuando en la orilla vi una pequeña Aplysia agonizante. Estas babosas marinas (son moluscos, como los caracoles terrestres) que a veces varan en la arena aparentan ser una masa viscosa morada y amorfa cuando están fuera del agua, pero dentro de ella se mueven con la gracia de una bailarina acuática (“gitanas”, les dicen en Cádiz).

Me dio penita. Yo estaba fotosensible y aplysiosensible, así que la tiré al agua (fly, be free) y seguí caminando. No había dado tres pasos cuando vi la segunda. Estuve por no agacharme, pero consideré lo injusto de la fortuna a la que están sometidos los seres vivos… tú sí y tú no. ¿Por qué tú no? Porque fuiste la segunda que Microalgo vio en la arena (que diría Peret). Así que también, qué coño.

A la Aplysia número doscientos perdí la cuenta.

Háganse una composición de lugar. Un tipo mal afeitado, vestido de calle, con un bidón en una mano y un paraguas negro en la otra (desplegado), que va tirando al agua toda Aplysia que pilla, en una playa donde la gente está a pleno sol como el Ripley de la Highsmith…

De perdidos, al río. Decidí completar mi cuadro de majara y sonreír enseñando mucho los dientes y arqueando mucho las cejas por encima de las gafas, saludando a todo el que se cruzara conmigo:

– Bon día.

No hubo nadie que no me contestara con una rapidez y amabilidad extremas.

Bueno: si Dios resulta ser, al final, un molusco… me gané la Gloria aquél día.

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Una respuesta to “El más pirado de la playa”

  1. Microalgo Says:

    Comentarios antiguos a este post:

    # A veces el devenir nos deja en posturas ciertamente ridículas. Aunque en el fondo la ridiculez no nace más que de mostrarnos ante los ojos de otros tal y como somos, sin mayor pose.
    Les cuento un sucedido de esta misma mañana sin ir más lejos. Salí de casa en dirección a la peluquería… qué coño, a la barbería, ese tradicional ágora ibérico para dar buena cuenta de mis greñas. Como hacía calor y no había mucho donde elegir me había puesto mi recien adquirida camisa hawaiana (fue un raptus, a veces vertise con sinécdoques es una forma de acercarse a otros paraisos) y así caminaba yo por una solitaria calle del centro. Delante mia y avanzando en el sentido de mi marcha tan solo una venerable anciana a paso prudente y unos metros más adelante, apostado al cobijo de una sombra frente a una pescadería uno de esos individuos pintorescos que pueblan toda calle centrica que se precie. Camisa habanera por fuera, que el verano tiene sus ritos, y en la cara una mueca burlona. Había algo extraño en su forma de mirar.
    De repente el individuo se dirige a la anciana -¡miraaa, detrás tuya viene un mariquita- la anciana que no reacciona y el individuo de nuevo a la carga -¿tas fijao que viene un mariquita detrás tuya? ten cuidao…- no más que una leve torsión de la cerviz en la anciana y yo que no doy crédito.
    La calle estaba desierta. Nadie más en el reparto que el varón joven con camisa hawaiana, la anciana venerable con cardado violeta y el individuo pintoresco con camisa habanera. Supongo que la reacción hispánica cañí hubiera sido un “tú a mí eso no me lo repites” o… a” mí no tiene güevos de llamarme eso ni mi padre”. En lugar de eso yo solo me preguntaba 1) cómo era posible que este individuo pudiese prescindir de su máscara de diplomacia social de esa manera, 2) era verdad que la camisa hawaina me daba ese toque… alegre y, sobre todo, 3) si quien seguía a la anciana era “mariquita” ¿por qué habría ella que tomar precaución alguna?
    A la tercera intervención del individuo insistiendo en el “ten cuidado” cuando ya la anciana y yo estábamos a su altura, le interpelé -si soy mariquita quien debe tener cuidado eres tú, bombón- a lo que el individuo de cuya cara se acababa de borrar la mueca burlona (entonces puede comprobar que lo extraño de su mirada era un severo estravismo) respondió en tono lastimero -nooooo, que no te lodisho a ti, miarmaaaa.
    En ese momento miré hacia atrás. A unos 50 metros, siguiendo el séquito de la anciana y el de la camisa hawaiana avanzaba un anciano venerable que acababa de salir de su casa. Lo entendí entonces. Agaché la cabeza y seguí camino.

    Comentario de Yinyerbeiquer hace 1 mes y 2 dias
    # Eps.

    Me encanta que se ría Usted de sí mismo, Yínyer. Ahora ya se ha ganado el derecho de reírse de cualquier cosa!!

    Peores cosas se han visto, por otro lado…

    ¡Mil duros por un boquete!

    Comentario de Microalgo hace 1 mes y 2 dias
    # A mi lo que me traumatizo mas fue una vez que andando en una concurrida plaza a hora punta de tráfico peatonil alguien advirtió a su acompañante refiriéndose a mi “Cuidado, un borracho”.

    Gracias a Microalgo, a partir de ahora cada vez que vea a un presunto zumbao en la playa le miraré de otra forma.

    Comentario de Monsieur Jacobine hace 1 mes y 2 dias
    # Si es que en la playa uno ve cosas que pueden traumatizarle de por vida… yo mismo, sin ir más lejos aún sueño con la estampa del cura que me daba religión en el insti, acompañado de varios curas más, todos caminando por la playa vestidos solo con un bañador… hace ya mucho tiempo, claro, pero, qué quieren? se me hacía raro ver así al mismo hombre que unos meses antes me predicaba un eterno infierno de sufrimiento y sífilis si me tocaba…

    Comentario de carrascus hace 1 mes y 2 dias
    # Que mi madre es una santa lo sabe todo el mundo menos mi padre, que parece que tarda en descubrirlo. Pero hasta las santas tienen sus cosas, y si hay una que recordaré toda la vida fue lo que me hizo el día de la comunión. De mi comunión.
    Yo era una joven de pelo negro y largo, larguísimo, hasta el culo me llegaba. Y no se le ocurre a mi madre otra cosa que cortármelo antes de ese “gran día”. Eso sí, guardó en un cajón de la cómoda esos mechones negros y lisos como si fuesen un tesoro.
    Se acerca el día de la comunión y mi madre piensa que con el pelo corto no quedo igual de guapa. No pega el pelo corto con el vestido rosa que me había comprado cuajado de margaritas blancas (sí, yo hice la comunión de rosa pálido… discreta que es una por indicación materna). Pues nada, manos a la obra, mi madre realiza dos estupendos postizos que coloca sobre mis orejas y escondidos bajo el sombrerito-casquete de comunión.
    Lista… a la iglesia, reconvertida otra vez en una chica decente de pelo largo. ¡Lo que no solucione una madre!
    Terminada la misa llegan las tías, los tíos, los primos, los compañeros del cole…. ¡todos! Y mi santa tía (otra que debe ser santa, aunque a esta no he conseguido jamás considerarla como tal… será que me parezco a mi padre) se acerca sonriente para alabarme.
    – Pero qué guapa está mi niñaaaaaaaaaa… dice, mientras tira de forma cariñosa de una de mis coletas y se queda con el mechón en la mano.

    Comentario de carmen hace 1 mes y 1 día
    # ¡¡ … !! Pues seguro que por poco se muere del infarto su tía, Carmen. Y si no, también se la podía asesinar, que un juez habría encontrado atenuantes…

    Carrascus: piense que podría haber sido peor. Imagínese a la profesora de Álgebra y Análisis en top less… algo así como la Margaret Thatcher vestida con un tanga de leopardo, o algo peor (aunque ahora no se me ocurra qué).

    En cuanto a Usted, Monsieur… ¿lo estaba (borracho)? Si no lo estaba ¿cómo iba Usted vestido, hombre de Dios? ¿O qué actitud era la suya para confundirlo con un usuario vitivinícola? ¿Insultaba a gritos a las autoridades civiles, militares y eclesiásticas? Le tengo dicho que eso se piensa, sí, pero que a veces es contraproducente traducir los pensamientos en palabras cuando no se tiene una guillotina a mano.

    Por otra parte, tampoco de Usted mucho crédito a la gente que parece estar majareta, porque San Andrés, San andrés…

    Comentario de Microalgo hace 1 mes y 1 día
    # Jajajajajaja…. me ha recordado usted D. Micro, que a la profe de álgebra (vamos, de matemáticas en general de 3º de Bachiller), SÍ que la ví un día de forma parecida… fue en la piscina del “Camping Sevilla”, y claro, no iba en topless pero el bañador tenía un escote que dejaba entrever unas tetas recolgonas que… bueno, mejor me callo y no levanto las iras corporativas del personal lector femenino…

    Pero lo que no me resisto a declarar es que Doña Conchita era feaaaaaa, pero feaaaaaaa….. pero tela de feaaaaaaaa….!!!

    Comentario de carrascus hace 1 mes y 1 día
    # Tierra trágame el que tuvo que gritar mi madre cuando, asistiendo a un velatorio (qué fea costumbre) y preocupada por el estado de la viuda recuerda… “haber entrado en la habitación sin mirar a nadie, sólo buscándo a la pobre desconsolada. En seguida la ví y me fui directa hacia ella sin reparar en nadie. Iba con tanta prisa que dejé mi bolso encima de un mueble que había en mitad de la habitación y…”

    El resto de la historia ya se la imaginarán sus mentes preparadas para todo.

    Comentario de Rímini hace 1 mes y 1 día
    # La ciencia española es lo que tiene, mayoritariamente dos premios, el Juan Palomo y el Hombre/Mujer Orquesta (este es paritario). Ya solo me falta por saber que el médico de pago que acertó era el mismo que le atendió gratis (esto de gratis es un decir, claro) por la mañana. Estas cosas pasan.

    ¿Ha pensado alguna vez si las babosillas esas habían decidido un suicidio ritual y todavía se acuerdan (con rencor) del tipo ese del paraguas?

    En mi vida el ridículo es una constante de la que no puedo sacar un momento de ridiculez estridente. Lo siento. Por ejemplo: ahora he escrito todo esto para reinsertar mi nombre en la columna de comunicantes.

    Comentario de Azagato hace 1 mes y 1 día
    # Por supuesto NO iba borracho, de haberlo estado la anécdota no tendría gracia. yo también me pregunto como sería mi compulsión nerviosa ese día para andar no se como. Ahora con tanta cámara de videovigilancia seguramente podría recuperar alguna grabación del evento, pero entonces no había tanta obsesión por la seguridad.

    Comentario de Monsieur Jacobine hace 1 mes y 1 día
    # Lástima no haber tenido Usted nadie a mano para comentarle a sotto voce: “Cuidado, una furcia”, o algo así.

    Lo único que nos falta, Monsieur, son reflejos. Yo, al menos, ando fatal de ellos.

    Comentario de Microalgo hace 30 dias y 23 horas
    # Qué bonito! Qué loco! Qué bueno!

    Comentario de reb hace 30 dias y 21 horas
    # Qué bonito! Qué loco! Qué bueno!

    Comentario de reb hace 30 dias y 21 horas
    # Micro: escena genial, digna de un fotograma. El paraguas. Las babosas esas preciosas (yo me las encontraba en Isla Cristina hace años) que tú las llamas no sé cómo. Tengo ganas de ponerle cara a ese personaje de cuento que eres.

    Por cierto. Leyendo la parte en la que hablas de la ineptitud de la Seguridad Social… digo yo: si a la gente le gusta tanto criticar a la Seguridad Social, y son tan ineptos, por lo que parece: ¿por qué no se apuntan todos a médicos privados y así se ahorran los disgustos y encima la Seguridad Social tendría mucho menos trabajo y todo iría más rápido y más fluido? No sé, es una duda que tengo siempre. Estar luchando por los sistemas públicos, criticar al neoliberalismo en su justa medida, y luego no parar de quejarse de los servicios estatales…

    Comentario de Lara hace 28 dias y 1 hora
    # Y por cierto, ¡muchos besos, que entre el comen de mi blog y éste vas a pensar que estoy de morros, y nada más lejos de la realidad!

    Comentario de Lara hace 28 dias y 1 hora
    # Eo, Lara!

    No es que me guste criticar a la Seguridad Social… pero es que yo estoy ya pagando a esos médicos para que me curen y no me hacen ni caso. ¿Por qué tengo que VOLVER a pagar a otro médico para que sí me cure?

    De cualquier manera, otras veces sí que me ha servido de mucho la SS (qué mal queda dicho así), y ni punto de comparación con la de otros países, que ya te puedes estar muriendo que no te atienden ni pa trás.

    Pero prefiero discutir esto socráticamente con vosotros con una cervecilla (helada) de por medio… a ver si se da el día.

    Besos y rebesos!!

    Comentario de Microalgo hace 27 dias y 23 horas
    # Me da que el atracador este que han pillado en Figueira leyó este post y decidió que con gente así sería fácil dar un golpe… En fin. En cualquier caso, yo recuerdo con más cariño otros animales marinos (langostinos, centollos y similares) degustados en aquellas coordenadas, e incluso algún molusco que no cayó porque no se puso a tiro, pero que me hubiera zampado bien a gusto, oh sí.

    Comentario de Glomus hace 17 dias y 23 horas
    # Ya. Lamelibranquio, concretamente…

    Un placer verle de nuevo por estos pastos, querido Glomus.

    Comentario de Microalgo hace 17 dias y 22 horas

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