El Indio

Essse Indio… OÉ!!

Soy un hortera, y voy a hablarles de mi primer coche. Ya he dejado dicho alguna vez que también soy un pelín animista, pero es que con dispositivos tales como ese amasijo de elementos metálicos que fue “mi” primer coche, cualquiera no lo es.

“Mi” primer coche no era mío. Lo compró mi madre por setenta mil pelas, y al día siguiente yo le dije:

-¿Me lo prestas un momentito?

Y nunca más solté ese Seat 127 blanco del año de la polca. Pasé a pagarle el seguro, el mantenimiento…

Y la gasolina. Como mi sueldo de becario precario era más bien escaso, la cosa era que el coche estaba casi siempre con el piloto de la reserva encendido. Ese mismo hecho de salir tan pocas veces de la reserva le costó, entre mis amigos, el apodo de “el Indio”.

Más que averías, el Indio tenía lesiones. Se recuperaba de ellas él solito. Pasando de ochenta kilómetros por hora (difícil, con sus cuatro marchas), vibraba como un martillo hidráulico y los elementos del interior del coche (espejo retrovisor, bola de la palanca de cambios, puerta de la guantera) comenzaban a desencajarse y a rodar por el suelo. El récord de pasajeros estuvo en siete, y subió, así de poblado, la Cuesta de las Calesas con la marcha más larga.

Un día (más bien una noche) mi novia y yo nos estábamos pegando el lote junto a un caño por el Río San Pedro. Se me olvidó poner el freno de mano y nos faltó un pelo para caernos los tres (ella, el coche y yo) al caño. Tiré de la palanca del freno en el último momento. Susto enorme y cortapunto (durante un par de minutos, luego lo olvidamos y seguimos al lío).

El Indio me duró unos cinco años, y falleció junto a un aparcamiento gratuito en el Puerto de Santa María (hay que tener estilo hasta para morir). Luego tuve otro coche al que no le puse ni nombre, y ahora tengo otro cuyo nombre no utilizo. Pero, como los primeros amores, dudo que haya un coche al que le guarde más nostálgico cariño que a aquella piltrafa resonante con la que hice tantas barbaridades.

Ojalá esté en un garaje climatizado con vistas a las verdes e interminables praderas y lo utilice Manitú para ir a cazar bisontes.

¡¡Ugh!!

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Una respuesta to “El Indio”

  1. Microalgo Says:

    Comentarios antiguos a este post:

    # El mio primero fue un R-5. También de él tengo recuerdos, aunque no me suena que sonase tanto. Nos llevó a cuatro por esas carreteras de Marruecos durante un mes entero y pasó casi por cada uno de los talleres mecánicos de las ciudades que pisábamos. Eso sí, los cuatro mirando atentamente no nos fuera a desaparecer alguna pieza (ese era el miedo que nos habían metido en el cuerpo) y nos tuviésemos que quedar allí para toda la vida (ya se sabe, lo segundo peor que les pasa a los que se aventuran por el Magreb es que además de sin coche ellos volviesen sin chicas porque todos saben que en Marruecos se cambia a las mujeres por camellos.. y sin coche no sé qué hubiesen decidido dos)

    Comentario de carmen hace 2 meses y 9 dias
    # No hay camellos en toíta África pa pagarte a ti, morena.

    Comentario de Microalgo hace 2 meses y 9 dias
    # “Long may you run”. Que bonito epitafio musical le puso Neil Young a una de sus furgonetas con las que se fue desde Canadá a California y volvió más de una vez, en la época de Buffalo Springfield.
    A tu 127 también se lo dedicaría

    Y, por cierto, yo sigo aún con mi R5. Supercinco, para ser más exactos. Le hace falta un hígado nuevo (y ya tengo avisados a los chatarreros de la provincia para que me avisen en cuanto entre un donante) y espero seguir con él unos cuantos años más…

    Comentario de jl ambrosio hace 2 meses y 9 dias
    # ¡¡Ahí, Ambrosius, fiel a las tradiciones!!

    ¡Que el Aceite Lubricante te acompañe!

    Comentario de Microalgo hace 2 meses y 9 dias
    # Mi primer (unico) coche fue un Renault de mas de veinticinco años que me legó una tía abuela. Coincidió con un trabajo de verano, donde recorría ciudades arreglando cajeros de banco y terminales de tarjetas de crédito. No tenía aire acondicionado y era una sauna. Traqueteaba mucho, no pasaba de 50 y siempre estaba yo temblando de que se me parara en mitad de ninguna parte. Un día después de que acabara mi contrato, se paró. Y no hubo forma de arreglarlo. Me salvó de muchas cosas, y lo recuerdo con mucho cariño. Creo que será el anciano, algo chocho, de la tribu de tu indio.

    Acabo de descubrir que también soy algo animista. Si es que nos pega sus buenos vicios, Sr. Microalgo.

    Comentario de Peter hace 2 meses y 9 dias
    # No he dicho que el R5 sea mi UNICO coche, Micro…

    Comentario de jl ambrosio hace 2 meses y 9 dias
    # Hale, hale, con dos (o más) coches… UN POTENTADO!!

    Comentario de Microalgo hace 2 meses y 8 dias
    # Oiga, D. Micro… dice usted que se hizo cargo del mantenimiento… poco de éso le haría, cuando se le lesionaba tanto… jejeje.

    Comentario de carrascus hace 2 meses y 8 dias
    # Psé… el aceite de vez en cuando… y porque me caía bien y lo quería tener mimao, que si no, ni eso.

    ¡Si tenía hasta radio! Lo que ocurre es que con el ruido no se podía escuchar. ¡Cuántas veces le di a la llave de contacto del coche siguiente que tuve (que tampoco es que fuera un Aston Martin), pernsado que se había calado (y no), porque comparado con el Indio parecía que no hacía ruido!

    Comentario de Microalgo hace 2 meses y 8 dias
    # Jamás pensé que esos cacharros pudieran provocar tantas emociones.

    Está bien. Nunca más comeré cochifrito. (me sentiría fatal).

    Comentario de Azagato hace 2 meses y 8 dias
    # No, hombre, no se prive. Si una vez fritos, qué mas da.

    Y lo de las emociones… pues depende de lo que haya vivido uno en ellos (y de lo que haya hecho dentro) (ejjjjem). Pero es algo así como el cariño que se le puede tener a una casa. Salvando las distancias.

    Aunque ahora que lo pienso, para salvar las distancias es mejor un coche que una casa. Ésta última sólo se mueve por la deriva continental y suele salvar fatal las distancias.

    No me haga caso, es que hoy no me he tomado mi medicación.

    Disfruten en lo de Reb con la Prima.

    Comentario de Microalgo hace 2 meses y 7 dias
    # Mi primer coche fue un Renault 4 (más conocido por “cuatro latas”), azul, que me regaló (cedió, quitóse de enmedio) mi hermana. Duró hasta que me estrellé en plena ciudad, llevando a mi ya ancianito padre, por saltarme un STOP (en realidad, no lo vi). Un coche me embistió en los cuartos traseros y el bicho (más inestable que la personalidad de su dueño) volcó de súbito. Aún recuerdo las voces de los parroquianos del bar que vinieron a rescatarnos: “¡Al viejo; sacar primero al viejo!!”. Milagrosamente, no nos pasó nada… a nosotros.

    Otro pál Valhalla de los cachibaches de cuatro tiempos!!

    Comentario de Rímini hace 2 meses y 6 dias
    # Amén.

    Comentario de Microalgo hace 2 meses y 6 dias
    # Vengo a refrendar las crónicas que ensalzan la valentía jamás igualada del Indio y su amo, que hace cientos de lunas cabalgaron incansables hasta la extenuación por el Gran Sendero que conduce a Hispalis porque Anaxágoras se equivocó en la hora de partida del expreso y estuvimos a punto de perder el gran pájaro metálico que había de portarnos a las Hespérides. Loor y Gloria al Indio…

    Comentario de Glomus hace 2 meses y 6 dias
    # Ofj. Qué tiempos aquellos.

    Comentario de Microalgo hace 2 meses y 6 dias
    # Oiga don Micro, si al final no logra superar la añoranza de su “indio” le invito a visitar el mío. Es amarillo, supongo que le dará igual. lo tengo por ahí perdido al fondo de un garage. Pero oiga, que me ha tocado usted la fibra sensible, me estoy pensando si lo cambio de lugar y lo pongo frente a la piscina, pobre, que sueñe que es un océano..ya puestos.

    Comentario de Sérilan hace 2 meses y 2 dias
    # El primer coche de mis padres fue un sinca 1000 con 20 años que compraron de tercera mano en Jaen. Mi hermano y yo lo animabamos cuando le costaba subir las cuestas y lo llamabamos Kit (como el coche fantastico). Lloramos mucho cuando mis padres lo llevaron al chatarrero (hace como 20 años). Lo mejor de la historia es que mi padre hace un par de años se fue a trabajar a Las Palmas y uno de los primeros barcos a los que dio consumo traia cosas de la peninsula y, descargandolo con una grua, estaba nuestro coche!!!! el mismo. Lo habia comprado un coleccionista.
    Saber que no esta muerto nos ha quitado un peso de encima!

    Comentario de laluli hace 2 meses y 2 dias
    # Pues para mí sería también un alivio… Soy un animista, está claro.

    Comentario de Microalgo hace 2 meses y 2 dias

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