Suicidios: por qué y, sobre todo, cómo

El suicidio es uno de los pocos actos que podemos realizar en la vida del cual no podemos arrepentirnos, ahí radica su belleza (Félix J. Palma: Las Corrientes Oceánicas).


desafiando a los dioses, pinchito en alto.



Un blog hermano comentaba hace nada la obra de una poeta para mí antes desconocida, que, por variar, acabó suicidándose.

Si bien el autor del blog me comentaba que no es tan frecuente esto del suicidio del poeta (o del cantante, el pintor o el escritor… que si no es lo mismo, es igual: hablamos del artista), no me pueden negar que algo de iconografía poética hay en ello. Y la lista es larga. A la referida (en el blog de Nán) Martha Kornblith le podemos sumar, a vuela pluma, a Alfonsina Storni, a Marina Tsvietáieva (anda que si no es por Carmen de Góndal iba yo a escribir correctamente esto…), Alejandra Pizarnik, Goitisolo… en fin, hay algunos artículos sobre el tema que pueden encontrar aquí o aquí, para no ser (aún más) pesado.

Estos artículos tampoco se adentran en los motivos últimos del suicidio. Ni creo que sea fácil (tal vez sea imposible) concretarlos. Hay una frase en la literatura que tal vez se llega a acercar algo:

Si no le sonara absurdo, yo le diría que me voy porque no soporto más el ruido que hacen los vivos (Álvaro Mutis: Empresas y Tribulaciones de Maqroll el Gaviero).

El mundo, como he dicho algunas veces, se empeña en hacerme comer mis palabras. Espero, por mi bien, que éstas no: A no ser que me vea aquejado de una enfermedad incurable, dolorosa, gravosa para mis deudos y muy, muy jodida… me parece que no optaría nunca por el suicidio.

La mejor medicina tal vez sea la curiosidad. Imagínense que se suicidan. Y que al día siguiente baja del firmamento una nave interplanetaria con unos extraños seres que hablan en chino mandarín (ya habrán deducido ellos que es la lengua más hablada del planeta: se supone que son listos) y que nos dicen tranquilamente que desde su planeta parecemos gilipollas, y que han venido a comprobarlo desde más cerquita.

¿SE VAN A PERDER ESO?

A escala más pequeña, imagínense que Mónica Belucci se vuelve majara, deja a su anguloso marido y dice “me voy a cepillar al primero que me cruce”… y es Usted.

¿ES QUE NO CUENTA CON ESA POSIBILIDAD?

Y si no es Mónica Belucci, pues la mujer (o el hombre) de su vida. O un resguardo perdido de primitiva premiada (P.P.P.). O un sabor nuevo, o un cuadro pintado con pulgares rumorosos, o una canción de una cantautora que uno no conocía y la oye y dice “ATIZA”, o un atardecer que resulta ser el más cursi de los últimos cincuenta años (con nubes de color rosa enrabietado y pajaritos y olitas verdes y esos tonos pastel que promueven llantos inexplicables y sonrojantes)…

En mi lista primigenia estaban la voz de Dulce Pontes y Elena Bugedo, las gamberradas de Cortázar, Benni o Félix J. Palma, en planos menos elevados (espiritualmente hablando) el jamón serrano, la tortilla de patatas y la ensaladilla rusa (soy muy patrio en cuanto a estos temas), y mil millones de pequeñas cosas, como compartir un té moruno en una cafetería ultrafashion con una poeta loca que también comparte gran parte de mis gustos. Por ejemplo.

Alárguenme la lista, por favor, alárguenmela.

La lista, digo.

Ahora bien: en ese único caso que he mencionado (enfermedad terminal and so on), como ya comenté en este blog alguna vez, si me tengo que ir, lo haré por la puerta grande. Nada de pastillas (no soy una diva), nada de venas cortadas (qué disgusto para el que tenga que limpiarlo… y esas manchas que no salen con nada), nada de tiros en la cabeza (¿de dónde saco la pistola? ¿Y el asco de los cachitos de…? anda, anda), nada de venenos que te hacen retorcerte como un aficionado al break dance, nada de andar jugando a comprobar la fuerza de la gravedad (que eso de caer en la calle es morir entre gente desconocida y alimentar su morbo), nada de ahorcarse (hay que cuidar las cuerdas vocales, y luego está la vergüenza de los efectos secundarios sobre las partes pudendas)…

Un buen casco prusiano, se le acopla un añadido en la puntita, se espera una noche de tormenta eléctrica en plena sierra de Grazalema… y a correr por el monte.

Prtzzzzzxx y listo. Por lo menos, un poco de humor a la hora de la despedida. Qué coño.

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5 comentarios to “Suicidios: por qué y, sobre todo, cómo”

  1. Microalgo Says:

    Comentarios antiguos a este post:

    # A veces nos suicidamos de gusto… :P

    Le he preguntado a un profe de griego la procedencia de calobiótico… y se ha quedado un pelín pillado… en realidad… ¿de dónde leche la sacaste? Confiesa!

    Comentario de Lola hace 2 meses y 15 dias
    # 1. Encontrarte con dos hare krishna en un ascensor de principios del siglo pasado.
    2. Mirar a los ojos a mi hijo.
    3. ¿Y si le digo a Zapatero, como me sugiere mi hijo, que hay que dejar de sentirnos los reyes del mundo para empezar a trabajar de verdad con Africa, y va y se lo cuenta a Bush, y resulta que ponen el Banco Mundial a trabajar de verdad y conseguimos un mundo mejor?
    4. ¿Y si me despierto, me pongo a escribir, y me sale la obra de realismo mágico que supera Cien años de soledad?
    5. Una copa de vino.
    6. Sentir que él está a mi lado y se alarga (no la lista).
    Y no tienen que ser, necesariamente, en este orden, ni tan pocas como el escaso tiempo me deja escribir.

    Comentario de carmen hace 2 meses y 15 dias
    # la belleza. la veo constantemente a mi alrededor (incluso, y sobre todo, donde menos lo parece).

    no necesitar tocarla, perso sentirse tocado por ella.

    el calorcito de la vida. por dentro.

    sentir el esfuerzo del corazón por mantener esto (mis 100 pulsaciones habituales).

    la belleza de la bondad.

    la capacidad de cabrearme ante lo feo. las ganas, todavía, de cabrearme.

    Y la Belleza.

    (ese casco. mi abuelo tenía uno y cuando me dijeron que me iban a hacer un abriguito con su capote militar –tenía yo unos 6 años– quedé encantado: pero cuando vi que el abriguito no llevaba un casco de esos adaptado a mi cabeza me pillé un berrinche de los gordos… seguido por un castigo de los sonados).

    Comentario de azagato hace 2 meses y 15 dias
    # Es que el casco es una maravilla. Aparte de un casco vikingo… ¿Qué otro casco querría llevar un niño en la cabeza?

    Las ganas de cabrearse ante lo feo es un motivo que no se me habría ocurrido… pero es un magnífico motivo. Gracias, Nán.

    Comentario de Microalgo hace 2 meses y 15 dias
    # Y no te he contestado, Lola. Perdona.

    Cuando éramos pequeños, mi hermano Anaxágoras (el astrofísico) y yo jugábamos a un juego con un diccionario, las tardes de lluvia en las que no podíamos salir a corretear y jugar a esos juegos a los que los niños ya no juegan.

    Éste consistía en que uno decia dos números: uno alto (página) y otro no tanto (línea), el otro leía la palabra y el primero tenía que intentar descubrir qué significaba. Había mucho de suerte (si te tocaba “cabra” o “subir”, lo tenías fácil)… y en una de esas salió “calobiótica”. Pa tos sus muertos.

    Recuerdo que salió una vez la palabra que define ese defecto al hablar, por el que en lugar de “verdad” dices “veredade”, y en lugar “estrella”, “eseterella”. Es decir, que hablas como el chambelán de “la bestia del reino” de los Monty Phyton… “Su Majesetade, Señoro de lasa tierrasas que ciricunedan ele casatillo”…

    Nunca jamás he vuelto a encontrar esa puta palabra.

    En fin.

    Comentario de Microalgo hace 2 meses y 15 dias
    # Y ya puestos… busca “venéfico”, con “v”, y llévate una sorpresa.

    Y Carmen… encontrarte con dos Hare Krishna en un ascensor puede ser divertido. Si no cantan, claro.

    Comentario de Microalgo hace 2 meses y 15 dias
    # Dos Hare sí. Lo que no tiene remedio es encontrarte con dos Testigos…

    Bueno, no sé si ustedes han tenido algún amigo suicida, o pueden presumir (elijo consciente y orgullosamente el verbo) de haber salvado -al menos psicológicamente- a un suicida. Yo sí (lo segundo, por suerte. Hoy anda por ahí con una tipa excelente, y cada vez que lo veo es para ambos una fiesta callada).

    Para suicidarse tienen que importarte un carajo todas esas maravillosas razones, y muchas más. Para suicidarte, la nave marciana ya lleva meses llegando tarde, y Mónica Belucci te importa un carajo, insisto, porque ni con ella se te levanta (ya ven ustedes que el borderío no puede estar mejor elegido).

    Pero como de la literatura se trata, o al menos por ahí empezó el tema, les copio un texto bellísimo -para mi gusto, claro- que podría arrojar un poquito, sólo un poquito de luz, en el complejo porqué del suicidio de, por ejemplo, Alejandra Pizarnik y Yukio Mishima (por otra parte, autor de la cita):

    “La literatura auténtica nos muestra con dureza y sin el menor eufemismo el horrible destino que pesa sobre el ser humano […] Cuanto más alta es la calidad de la literatura, tanto mayor es la intensidad con que nos transmite la idea de que el ser humano está condenado. Quien hace de ella el objetivo de su vida […] termina por darse cuenta de que ha ido a parar al borde del más terrible precipicio, y que ha sido abandonado allí.”

    Pero yo estoy de acuerdo, totalmente, con el señor Microalgo. Hay que dejarle a la Mónica, o a cualquiera como ella, la opción de la locura, incluso la de querer echar un kiki con un enfermo terminal conectado a sonda, por tanto, salvo en los casos tan bien explicados por el hospitalario dueño de este blog, ¡a resistir y a vivir que son dos días!

    Comentario de M hace 2 meses y 14 dias
    # Yo siempre me he repetido que cuando quiera suicidarme, cogeré lo que tenga en una mochila, y me iré a ver mundo. Generalmente si estas mal donde estas tienes que cambiar. Sigamos con la lista

    Las croquetas bien hechas
    El jazz de Eva Cassidy o Stacey Kent
    Unas risas con los amigos
    La comida casera
    Tener un sobrino recién nacido en los brazos
    La buena literatura
    Pasear por una playa tranquilo

    Y yo también jugaba a un juego parecido con mi hermano. Cogíamos una enciclopedia (esa Larousse enrome), buscabamos dioses griegos y romanos, e intentábamos seguir la historia a base de “hijo de”, “mató a”, “”Se casó con”

    Como se nota que antes no había consolas.

    Comentario de Peter hace 2 meses y 14 dias
    # La Quiche que hace M.J.
    El 5 de diciembre de 2005, a las 8:40
    Ella Fidgerald de fondo y un buen vino en primer plano
    Leer a mis amigos
    Una caricia desconocida
    Mañana ¿qué pasará?
    Pyramid Song
    Las broncas de Luppi en Martin (Hache)
    Mañana de lunes, mercado de abastos
    Yo descubriré como ser invisible
    Descalzo con marea baja
    La primera vez de eso que todavía no hice
    Volver a leer “Las babas del diablo” y volver a entender otra cosa
    A tí todavía no te conozco

    Comentario de Rímini hace 2 meses y 14 dias
    # Buena lista, Rímini.

    Comentario de Microalgo hace 2 meses y 14 dias
    # La Sra. de Carrascus y sus puñeteros hijos.
    Esperar con tranquilidad las bodas de oro.
    …y las croquetas bien hechas que mencionaban por ahí arriba. Siempre que sean de jamón.

    Mi hermano y yo éramos más prosaicos, jugábamos delante de la tele, cuando salían los anuncios, a ver quien era el primero que acertaba la marca que anunciaban.

    Comentario de carrascus hace 2 meses y 14 dias
    # Felicidades a porrillo, micer Carrascus.

    Comentario de Microalgo hace 2 meses y 13 dias
    # Epéntesis, señor. De nada.

    (Y espero verlo esta próxima semana, sí?)

    Comentario de Teodoro W. Adorno gato hace 2 meses y 12 dias
    # ¡¡Epéntesis!!

    ¡¡Epenétesisis!!

    ¿Cómo ha dado con ella, Teodoro?

    Nos vemos esta semana y LE DEBO UNA CAÑA (o una pinta en el Ave Turuta).

    Comentario de Microalgo hace 2 meses y 11 dias

  2. sandra Says:

    mi hermano se suicidò hace tres meses y busco desesperadamente una explicaciòn.

  3. Microalgo Says:

    Eo, Sandra.

    Mi post no era serio. No pretendía, en realidad, dar explicaciones sobre un tema del que sé muy poco, y sobre el que, como dije en el post, es difícil definir nada. Le pido disculpas si la he herido por tratar el tema de manera frívola. No era mi intención hacerle daño.

    Un abrazo.

  4. Princesa Says:

    Quizas, Sandra, nuestro amigo Microalgo solo nos queria decir que tan bonita es la vida, y ojala que alguno de los que haya leido su post, aunque no haya participado en los comentarios, haya sentido ganas de vivir aun mas intensas despues de leerlo.
    Es muy triste perder un ser querido. Que se haya ido por propia decision deja ademas mucha impotencia, culpa, rabia… Ni aunque nos hubieran dejado una carta con todos los argumentos posibles lo podriamos entender, y es muy dificil de perdonar. Aunque suene raro, quizas lo mas dificil es perdonar a alguien que decidio morirse y no nos pidio ayuda para evitarlo, o pensamos que nos la pidio y lo supimos verlo, pero igualmente la rabia no se nos va…
    Sandra, perdonalo y perdonate. Ojala sane tu corazon…
    Un abrazo mio tambien…

  5. Microalgo Says:

    Son Ustedes, me parece , de los mismos pagos, Sandra y Princesa…

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