Al que no está loco lo andan buscando

¿Es de su talla?

 

… Pero el instinto se había hecho cargo de la expedición, y ese loco capitán no tiene oídos. Ni oídos ni entendimiento, y rige su nave loca (Felipe Benítez Reyes: El Pensamiento de los Monstruos).

Tenemos una auxiliar de laboratorio que lleva algunos meses con nosotros. Es “grupo D”, es decir, que su grado máximo de estudios es una formación profesional… no lo digo con ánimo clasista. Pero yo llevo catorce años trabajando con microalgas marinas (y se podría contar antes el bachillerato y la licenciatura, pero me lo saltaré), tesis doctoral y estancia postdoctoral incluidas… vamos, que algo sé de mis hermanas microalgas.

Esta funcionaria nos trae de cabeza a todos. De todo sabe, a todos manda, todo lo corrige, todas mis instrucciones a mis becarios las contradice, grita, se sulfura, arma zapatiestas por la más pequeña nimiedad, y no se toma su medicación contra los trastornos bipolares (cosa que debería hacer a diario, aunque nunca se la hayan recetado). Cuando no está, el laboratorio es un remanso de paz. Cuando está, es un maldito infierno.

Hace poco se dedicó a darle por saco a mis becarios: un brasileño haciendo la tesis, un gallego (que a veces ha firmado aquí como Nautilus) y una becaria de empresa que estará medio año aprendiendo técnicas por acá. Tan hartos los tenía que vinieron a hablar conmigo. Y yo fui a hablar con su superior directo, mi antiguo director de tesis, hombre cabal do los haya y sabio en materia microalgal.

– Qué me vas a decir, Microalgo. A mí me tiene hasta los huevos. Por mí, podéis decirle lo que queráis, pero tratad de mantener la paz en el laboratorio, que no quiero que me dé otra subida de tensión, porque de la último por poco no salgo y el médico me ha dicho que no me cabree por nada del mundo.

Tal como yo salía del despacho, entraba esa ménade a gritarle a mi pobre ex-jefe. Que si él no le daba autoridad. Que si ella tenía que ser la que más mandaba en el laboratorio, porque era responsabilidad suya. Los gritos los oyó el personal del centro desde la planta baja (el despacho de este Investigador está en la segunda planta).

Total, que por no oírla, el jefe plantó un decálogo de normas de comportamiento en el laboratorio. Inmediatamente yo escribí otro, al más puro estilo Monterroso:

—————–
LOS PRECARIOS DE MICROALGO
(Decálogo de ocho puntos)

1.- Los precarios de Microalgo SON DE MICROALGO. Sólo él tiene derecho a abroncarlos, humillarlos, azotarlos, llevar a cabo con ellos ritos satánicos o depravaciones sersuale.

2.- En caso de que a alguien le entren ganas de saltarse el punto uno, contacte ANTES con Microalgo, que él ya se encargará de darles la paliza.

3.- Las órdenes de Microalgo para con sus precarios son INCONTRADECIBLES. Ni en privado ni, mucho menos, en público. Ni el mismo Jehová puede revocarlas. Si a alguien molestan, el molestado DEBE contactar con Microalgo, NUNCA con sus precarios.

4.- Microalgo sabe lo que se hace. Se lo comunica a sus precarios. Sus precarios obedecen ciegamente. Nadie más está obligado a obedecer a Microalgo, y sus precarios no están obligados a obedecer a nadie más. Son máquinas de hacer Ciencia. Ni sienten ni padecen. Es inútil argumentar con ellos.

5.- Los precarios de Microalgo responden ante él con sus vidas o con su virtud, en función del número de cromosomas equis que contengan sus genomas.

6.- Los precarios de Microalgo se hacen responsables de los materiales utilizados por ellos mismos. Si necesitan ayuda, la piden. Si no la solicitan, ESTÁ TERMINANTEMENTE PROHIBIDO PRESTARLES SOCORRO, aunque estén falleciendo por los suelos.

7.- Los métodos que utilizan los precarios de Microalgo están optimizados y no son mejorables. Gracias.

8.- Los precarios de Microalgo deben ser tratados con amó, ternura y cariño (sin pasarse), excepto EXCLUSIVAMENTE por Microalgo, que tiene derecho a hacer de sus tristes existencias lo que él disponga.
—————–

El jefe se descojonó mucho, pero me pidió que no lo colgara en el tablón, junto al otro, en pro de la paz del laboratorio y blah, blah, blah. Una lástima.

Total, que

… el que no está de psicólogo está de psiquiatra
y el que no se cree Marco Antonio se cree Cleopatra…

Mondo cane.

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Una respuesta to “Al que no está loco lo andan buscando”

  1. Microalgo Says:

    Comentarios antiguos a este post:

    # Mi querido Microalgo, la ignorancia no sólo es atrevida sino que además es perseverante.

    Estoy absolutamente de acuerdo con usted con ese decálogo de principios hacia los becarios. Todo por los becarios, para los becarios, pero eso sí; sin los becarios. Pero tenga cuidado que el Absolutismo ilustrado empezó así y terminaron después rodando cabezas, literalmente, y sino pregúntele a María Antonieta Josefa Juana de Habsburgo-Lorena en los albores de la Revolución francesa.

    No obstante, le aconsejo que tenga una cierta predisposición para afrontar las múltiples incursiones futuras que la contraparte va a realizar contra sus becarios ya que siempre pensará que ellos están trabajando en “su” laboratorio y por ello deberán rendir pleitesía, da igual que usted lleve allí ya 14 añitos de nada pastoreando algas. A veces, he tenido el mismo problema pero con gente con más formada que se han avenido a razones. Su caso es más difícil, y sino se lo cree “go to line 1”.

    Un último comentario, ¿por qué no le obliga a leerse el “Standard Methods” o el “Grasshoff”, quien sabe si a lo mejor aprende a trabajar bajo estándares de calidad sujeta a protocolos, al menos le dejará libre durante un par de meses ocupada en la lectura…

    Comentario de Posidonia hace 2 meses y 19 dias
    # ¡Grandioso, Sir Microalgo!

    (Y lo malo es que probablemente es verdad).

    Comentario de Azagato hace 2 meses y 17 dias
    # Pues sí, Azagato. Como la vida misma. Pero he evitado exagerarlo porque la gente podría no creérselo…

    Comentario de Microalgo hace 2 meses y 16 dias
    # Biene, bien. Gran decálogo. Creo que vamos a tomar nota para adaptarlo a la sanidad, a esos señores que aparecen por los hospitales para aprender a curarnos y cuando ya creen que lo saben todo se largan.

    Comentario de anonimo hace 2 meses y 16 dias
    # Perdone, Microalgo, mis escasas incursiones en su blog en los últimos días y algún que otro incumplimineto de quedada. Como me conoce y le conozco, no necesitamos justificación aunque sí (urgente) reposición.

    Conozco su proverbial paciencia de santo Job y sé que si las cosas las cuenta así es porque son así. Yo añadiría al aforismo de Posidonia este otro más vulgar: “más vale una colorá que ciento amarilla”, especialmente aplicable al que resulta pertinaz en su ignorancia entrometida. Yo le animo.

    En cuanto al decálogo,… he sido becario (¿como todos?) y me hubiera gustado que me dejaran las cosas tan claritas, porque en mi caso muy buen rollito jefe-vasallo y después a la mínima, hostión. Menos mal que con el tiempo cada uno ha quedado en su lugar.

    Ah! Una última cosa en referencia a la cita: un buen amigo me regaló “el pensamiento de los monstruos” y hace tiempo que no me había reido tanto.

    Comentario de Rímini hace 2 meses y 16 dias
    # Esto… Don Micro, ¿ese decálogo sólo es aplicable a sus precarios? Lo digo porque, tal vez, podría aplicárselo yo a mis neuronas o mis filamentos nerviosos. Tal vez, colgarlo en la puerta de mi despacho…

    Yo también sé de su paciencia proverbial. Conste.

    Comentario de Magherita Dolcevita hace 2 meses y 16 dias
    # Me alegro de que le haya gustado el libro, Rímini. A mí me encantó. Habrá que reponer nuestras faltas y purgar nuestros pecados un diíta de estos, sí. Me han dicho que la cerveza es un gran purgante.

    Anónimo: pues sí. El caso de los médicos es especial y merecería no un post, sino un blog entero aparte.

    Y Margarita, no se torture. A sus filamentos nerviosos sólo les hace falta nutrición adecuada… ¿Qué tal unos caracoles? Marchando.

    Comentario de Microalgo hace 2 meses y 16 dias
    # ¿Y si es “ella” la que se hace dueña de las recomendaciones y asume como propios a todos ustedes?

    Comentario de carmen hace 2 meses y 16 dias
    # Uh. No lo había pensado. Peligro inminente, Carmen. Gracias por el aviso. Tal vez por eso el jefe (que tiene más tiros pegaos que la tablilla del coto) me recomendó que no lo pusiera…

    Por cierto, interesante, su blog. ¿Cómo ha recalado en éste?

    Siéntase inmensamente bienvenida. Besotes.

    Comentario de Microalgo hace 2 meses y 16 dias
    # ¡¡¡Hoy me deja poner comentarios!!!

    Me gustan tus crónicas, Micro. Y tu concepto de locura histérica.

    Y adoro el libro que has citado arriba. Por lo general, siempre me provocan curiosidad las citas que pones. Ésta, además de curiosidad, me trae buenos recuerdos.

    Besos

    Comentario de Lara hace 2 meses y 15 dias
    # ¡Gracias por la bienvenida! Pues realmente no sé a través de qué blog he llegado aquí. Sí sé que ha sido después de leerte (¿dejamos el usted?) algún interesante comentario que llamó mi atención. Y amenazo con volver.

    Comentario de carmen hace 2 meses y 15 dias
    # Ha debido ser a través del Blogin’, que está haciendo tanto por unificar los criterios de todos ustedes como los dirigentes del PP…

    Sus dos respectivos blogs están convenientemente enlazados en nuestra blogosfera, ¿no lo habían notado…?

    Comentario de carrascus hace 2 meses y 15 dias
    # Pues lo dicho, Carmen: como en tu casa (si Bitácoras te deja).

    Comentario de Microalgo hace 2 meses y 15 dias
    # Ay carrascus, no sé, yo es que estoy últimamente como que no me noto del todo. No sé. Pensaba yo que enlazarme con un algo que tiene que ver con un alga tendría que notarlo. Pero solo es ahora que empiezo a percibirlo… si… si…. espera…. que lo noto….

    Comentario de carmen hace 2 meses y 15 dias
    # Yo sí que llevo tiempo sin aparecer por su blog, mi querido Microalgo, pero es que con tanta ODE por resolver no me queda tiempo ni para respirar. En fin, a lo que iba. En mi (humilde) opinión, la susodicha a la que se refiere no peca de ignorancia, como algunos han pensado, sino de demencia, lo cual es aun peor (recuerde el historial de su familia – de ella: psiquiatras, internamiento, suicidio, etc). Creo que la solución pasaría por recomendarle un psiquiatra (además los funcionarios tienen un buen seguro médico), pero me temo que el sólo hecho de mencionárselo podría desencadenar una guerra aún más cruenta. Y los pobres becarios no tienen la culpa. Lamentablemente, no puedo hacer nada por ayudaros a sobrellevar el día salvo, quizás, traer algún que otro flan de nueces para enduldaros las papilas gustativas…

    Comentario de ODE hace 2 meses y 15 dias
    # Bof. Delicioso, su flan de nueces. Sí que nos consuela, sí. Pero el consuelo nos dura unos días, a partir de los cuales se impone otra dosis de consuelo antidesconsuelo…

    Gustito de verla por aquí otra vez, ODE.

    Comentario de Microalgo hace 2 meses y 15 dias
    # Sean compasivos y no usen a los pobres becarios como rehenes, que bastante tienen con lo que tienen dada su condición subproletaria.

    Comentario de Monsieur Jacobine hace 2 meses y 14 dias

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