Ingerir, digerir, excretar IV

Foto propia. Cocina de mi casa. Aerofagia en ciernes.

En cuanto al pollo asado, qué vamos a decir. Constituyó para nosotros una experiencia gastronómica fundacional. Personalmente, cuando vi al alcance de mi tenedor la primera pechuga con la piel churruscada, el mundo me pareció perfecto para haber sido hecho en siete días y consideré lógico que los mamíferos nos comiéramos unos a otros con naturalidad.
– Los pollos no son mamíferos – advirtió mi hermano.
No le llevé la contraria porque sacaba sobresaliente en Ciencias Naturales y estaba más informado que yo de la cuestión, pero a mí aquella carne me parecía muy semejante a la nuestra. De hecho, comprendí entonces el canibalismo, aunque luego lo he rechazado por razones culturales (Juan José Millas: Articuentos).



La Dama del Norte es la esposa sin anillo (más esposa que muchas que conozco que sí lo llevan) de mi amigo más antiguo. Tienen un par de mellizos y multiplican juntos los ratos buenos y dividen juntos los ratos malos. Y yo los quiero incondicionalmente.

La Dama del Norte es del país vasco, y en la escala de capacidad cocinera, primero está Dios que, para no contradecir a parte de la población que cree en él, sólo cocina kosher. Y luego está ella.

Hace ya años, esta egregia cocinera me dio un par de truquitos para cocinar las judías pintas. Como soy un indiscreto absolutamente incurable, los saco a la luz:

El truco uno es utilizar costillas adobadas (que ya llevan su pimentón y todos los mariachis adyacentes).

El truco dos es que el agua de las zonas calcáreas (como la Bahía de Cádiz, donde moro) no ablanda bien las judías. Merece la pena usar agua mineral para ablandarlas veinticuatro horas antes (y cocinarlas en ese mismo agua). Hay quien me ha dicho que también vale añadirle bicarbonato al agua, pero yo me pliego al truco de la Dama del Norte.

Pues eso: tras ablandamiento de las judías overnight, costillas adobadas, morcilla, chorizo, panceta (¿tendré que mencionar un poco de sal y a, voluntad, dos o tres hojitas de laurel?), el que no sea botánico que añada algún vegetal más aparte de las propias judías (yo siempre defiendo a los vegetales y me zampo a los bichos horrorosos que los devoran, así que, en cierto sentido, soy vegetariano), media horita de olla rápida (hagan el cálculo para la no-rápida), y hale.

A producir metano. Por un tubo. El digestivo, concretamente.

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Una respuesta to “Ingerir, digerir, excretar IV”

  1. Microalgo Says:

    Comentarios antiguos a este post:

    1. Güeno, Sr. Microalgo en cuya casa me resulta imposible decomé…

    ¿Me tomo un aerored y voy para allá? Como ya sabrá usted las chicas como yo no comemos demasiado. Beber…

    Comentario de Margherita Dolcevita hace 4 meses y 3 dias
    2. No me cabe duda de que la historia absolverá a todos aquellos que hayamos contribuido al cambio climático mediante la producción de metano como resultado de los procesos descritos en este post. Sin embargo propongo que algún biólogo desocupado calcule la tasa de reforestación equivalente que compensaría estas emisiones y nos la traslade. Estaría bien algo como “hay que plantar una maceta de perejil por cada 500 g de judías ingeridas”…

    Comentario de Glomus hace 4 meses y 3 dias
    3. Pero con unas cuantas de estas ollas… lo mismo ni hay historia que nos absuelva. Pero habrá merecido (burp) la pena.

    He plantado la piña tropical (oh, hermosísima morada de Bob Esponja) que me envió Usted, Glomus, desde las Afortunadas. Se encuentra en sitio privilegiado de la casa. A ver si prende y crece y prolifera y esas cosas que hacen las plantas cuando están contentas.

    Si el cálculo que comenta saliera a sequoya por olla de judías pintas… ¿cree que el stablishmentdejaría que lo publicaramos?

    Abrazotes!!

    Comentario de Microalgo hace 4 meses y 3 dias
    4. No es broma: en una ocasión tuve la oportunidad de fotocopiar una publicación científica de una revista de análisis alimentario que me llamó enormemente la atención y que, por supuesto, pongo a disposición de los comensales. Su título es algo así como:

    “Influencia del tiempo de remojo en la degradación de componentes asociados a la flatulencia por alubias”
    F. Fulanito, F. Fulanita.
    Journal of Tatatá.

    Quien no lo crea se lo puedo mandar en PDF. O posteo el abstract.

    … Y pensar que a estos los beca el Estado…

    Comentario de Rímini hace 4 meses y 2 dias
    5. ¡Postee, postee Usted el Abstract, sin ningún pudor!

    ¿Y cómo medían las flatulencias? ¿Con un anemómetro?

    Comentario de Microalgo hace 4 meses y 2 dias

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