Y entre tinieblas de polvo se abre paso la luz

Fin de semana en Madrid

– Veo que no te gusta la ciudad -le dije.
– La odio. ¿Tú no?
-Al contrario, no sabría vivir en otro sitio. Te acostumbrarás y te sucederá lo mismo. Es cuestión de buena voluntad y de dejarse llevar sin ofrecer resistencia.
(Eduardo Mendoza: La Verdad Sobre el Caso Savolta).


Hasta la tarde, la hora de encontrarme con Carmelilla y Míster Peter, tenía unas horas. Salí a caminar y tomar datos por ósmosis. Lo malo es que los olvido, y no tenía nada a mano para tomar notas.

“En la primera ocasión que encuentre, me compro un cuadernito”.

La primera ocasión era un enorme Corte Inglés. No hay por qué despreciarla. Según mi bolsillo, hice mal, porque redescubrí las libretas Moleskine. Según el fantasma de mi abuelo Germán, que se pirraba por los artículos caros de papelería, no.

El conjunto de los perfiles de los humanos que uno se cruza por Madrid viola todo intento de normalización. Es una de las cosas que me parecen fascinantes de esa ciudad.

En esta fecha, en la Capital, el sol calienta pero el aire es frío. Encontré una cafetería que se llamaba Nebraska. Hay otra homónima en mi ciudad. Entré, por supuesto.

En la mesa de al lado, un hombre con chaqueta azul y una mujer con traje chaqueta. Hablaba ella, con la misma entonación con la que diría que no le tocó el reintegro del cupón de los ciegos.

– ¿Mi madre? Bah, se está muriendo.

¿De qué materia estás hecha, podrida mujer de traje de chaqueta?

Quise hacer un experimento y compré una napolitana de chocolate en la cafetería. Para llevar. En la puerta, al salir, puse el crono.

Aquí, en los cajeros automáticos, la gente siempre mira por encima del hombro. Había una chica de raza difícil de descifrar (¿de Timor? Se parecía a los timorenses que conocí en Coimbra) que lo hacía, además, con angustia. No lo hagas, chica. Estás encendiendo una señal luminosa que dice que estás sacando mucho dinero. Hasta yo lo veo.

Un negro (sub-sahariano: la corrección política del lenguaje nos quiere hacer cambiar un bisílabo por un pentasílabo) me muestra un cartel escrito: tengo anbre. Le doy la napolitana, que fue adquirida para eso. Me sonríe y me toca el codo izquierdo con su mano derecha (gracias). En cuanto me deja de ver, paro el crono. Cuatro minutos y cuarenta y seis segundos. Que alguien haga la prueba en casi cualquier otra ciudad española y que me diga el resultado.

Míster Peter pone el dedo en la llaga sobre la peligrosidad de esta ciudad: “Aquí te lleva tanto tiempo simplemente vivir que puedes pegarte cuatro años y darte cuenta de que no has hecho, durante ese tiempo, nada”.

¿Alguien me enseña a salvar esta ciudad?

Claro que sí. Carmen y las tiendas de libros. Pero, sobre todo, el amable primo de Carmen, que en un suspiro nos enseña la cafetería Manuela y la Tetería de la Abuela, en Malasaña. Y a partir de ahí, la ciudad se vuelve amable.

Tal vez para siempre, fíjense. Qué cosas.

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Una respuesta to “Y entre tinieblas de polvo se abre paso la luz”

  1. Microalgo Says:

    Comentarios antiguos a este post:

    # Tal vez, Madrid no tenga salvación ya, pero ahí reside su encanto. Lo bueno de esa ciudad es que nadie te mira; lo malo de esa ciudad es que nadie te mira. No es cuestión de asfalto, sino de corazones. Yo amo Madrid porque allí me han pasado cosas estupendas. Hay gente a la que amo en muchos rinconcitos, allá en pleno corazón de España.
    En este último viaje he seguido aprendiendo contigo, porque contigo siempre se aprende, Microalgo, y me he reído mucho. Eso sí, la próxima vez pediremos que las piernas que crecen y crecen no sean tan malas y se dejen mirar.

    Comentario de Carmen Moreno hace 5 meses y 2 dias
    # No, si dejarse mirar, se dejaban (nos recorrimos parte del museo Thyssen detrás de ellas)…

    ¿Tiene Usted una alerta, o es que está siempre al loro? Porque es Usted meteórica a la hora de mirar blogs.

    Besotes. Hoy en el Pay-Pay hay un cantautor que nos encanta. A pesar de lo que eso significará el jeves por la mañana, sé que nos veremos allí esta noche. Hasta entonces.

    Comentario de Microalgo hace 5 meses y 2 dias
    # En Madrid basta que te quieran unos cuantos. Basta tener islistas a las que acudir. Y puertos seguros. La Manuela, con su luz, es uno. La Tetería, donde los corazones grandes que la atienden te dan enseguida asilo, es otro. En la Tet te querrían, Microalgo, en cuanto te conocieran, como me ha pasado a mí contigo, pero no solo las chicas que lo llevan: el aprecio tiene allí el crecimiento más rizomático y descontrolado por todos los rincones que he visto nunca.

    Después, bien pertrechado de cariño por dentro, dejarse llevar por el frío y la dureza, o por la sorpresa y la maravilla, por lo desconocido de la ciudad. Como empecé un poema un día que me dejé llevar por Lavapiés: «¿Cómo colocas los ojos, para que te quepan cinco mundos?».

    Eso sí: los corazones físicos duran menos.

    Volved pronto (en junio hay cita inexcusable), ya os contaré. Pero volved antes.

    Comentario de nán hace 5 meses y 2 dias
    # La verdad no tengo mucho que decir acerca de Madrid, solo que me fascina, me encanta, me acoge entre sus calles, y cada vez que hablo y me dicen: ” No puedes negar que eres madrileña…” me sienta muy bien, porque es bueno saber a donde pertenecemosy porque para mi , cada vez que me desplazo a Madrid (Pues yo vivo en Torrejon, que no esta muy lejos pero al que todavia no llega en metro) no es la ciudad de la contaminación, ni la ciudad donde parece que cada uno puede ir como quiere, no , no es nada de eso. yo , simplemente pienso en la historia, en todos los coches de caballos que han pasado, en todas las personas que han protestado por sus calles y han vivido, en los hombres vestidos con trajes y con grandes sombreros. Esta ciudad es mucho más, no tiene playa, ni mucho verde, pero como dicen en un anuncio; “¡Madrid se mueve!”

    Comentario de Lara hace 5 meses y 2 dias
    # En todos sitios basta que te quiera unos pocos. Nunca más de unos pocos te quieren de verdad.

    No soy imparcial con Madrid, me conquistó hace muchos años y por fin he vuelto. No sabría explicar bien qué tiene, y tampoco creo que sea necesario. A fin de cuentas, siempre es una cuestión de respiración, de alma, de sentirte en sintonía. Y cada cual encuentra esa sintonía en diversos lugares. París, Buenos Aires, La Paz, Granada, Cádiz,… y Madrid. Urbanita que es uno, y mirador de balcones, fachadas, y por supuesto librerías, tiendas,… árboles también, sí, Retiro, almendros en flor ahora en tantas calles de esta ciudad.

    Paseo hasta el trabajo atravesando todo el centro histórico, pienso en la gente que me verá extrañada con esta cara de felicidad pero con ropa de no-turista y maletín de ordenador. Pienso también cuánto me durará pero no me importa, pienso disfrutarla mientras me dure.

    Cuatro minutos y medio es demadiado tiempo, mucho ma´s de lo que se tarda en salir de la hamburguesería del fenix y llegar al cajero de Caixa Cataluña de la esquina, por la noche, o a cualquiera de los bancos de San Juan de Dios, y dejar la hamburguesa al lado de un bulto bajo una manta.

    Siempre hay varias formas de mirar las cosas.

    Comentario de Miguel hace 5 meses y 1 día
    # Comer en el Restaurante Huertas, que ya seguro que ni estará en la calle Huertas, muertos de risa… bajar por la calle, rodando más que andando… cosas del estómago lleno de cosas ricas. Ir a parar al Hotel Mediodía… que ese sí que aún está allí, aunque ya no le acompañe el “escalextric”… y dejar que caiga la noche. Y después seguir hasta el amanecer. Dormir, descansar, para poder pasar otro día más en Madrid… ah! Madrid…

    Comentario de carrascus hace 5 meses y 1 día
    # Una vez que visité a un amigo allá, en la capital del Imperio, me llevó en su Mercedes descapotable grisssss plata por Castellana, Gran Vía, Alcalá, ¡Serrano! Y qué decir tiene que tuvo que sacarme de él con agua caliente. Para mí era irrenunciable dejar de subir y bajar de Plaza de Castilla a Cibeles, de Plaza de Castilla a Cibeles subida en aquel coche, escuchando a Bach y a Queen (no hay quien baraje esta combinación, pero no es imprescindible), mirándome en todos los escaparates y dejándome ver por la gente y las gárgolas.

    Fabuloso.

    Eso sólo pasa allí. O al menos sólo cree una que le va a pasar allí, y va preparada para tener momentos capitales, :-)

    Ps: lo de mojar las galletas, hágame caso, ni a solas. Que después esas costumbres le traicionan.

    Comentario de La donna è mobile hace 5 meses y 1 día
    # Tiene razón, Signora. Luego se nos va la pinza y espantamos con la boca llena de Marías Fontanedas (impresas de chocolate a la taza) a la mujer de nuestra vida. Nanai.

    Un besote.

    Comentario de Microalgo hace 5 meses y 1 día
    # ¡Caray, Donna! Nunca me han paseado en un descapotable gris. Mi vida ha sido poco móvil. Pero no en las sacudidas del corazón, que así lo tengo el pobre (¡y que dure!).

    Tengo un recuerdo que puede ser de ti, en ese coche, en un semáforo de Gran Vía. Si fuiste tú, ya te he deseado una vez.

    Porque por aquí también pasa el deseo de lo inalcanzable, que nos devuelve a la canalla no siempre bien pensante. ¡Dura y hermosa ciudad ésta, en la que nos hemos quedado tantos que no éramos de aquí!

    Besos de papel a todos

    Comentario de Azagato hace 5 meses y 1 día
    # Lo mejor de Madrid es que está a la distancia justa para mí. Ni muy cerca como para tener que aguantarle el aliento esos días en que la urbe se levanta con cara de gremlin ni tan lejos que uno no pueda urdir una rápida escapada (2h 45m, qué más quieres…) cuando uno necesite sentirse urbano y anónimo. Si me pusieran Barcelona a 300 kms esto ya sería el acabose…

    Comentario de jl ambrosio hace 5 meses y 1 día
    # Hay momentos que deberian ser eternos. Recuerdo el Madrid de mis viente años, y recuerdo la sala Charada en la plaza de Santa Ana donde por primera vez escuché ” without you ” en compañía de alguien muy especial.
    Recuerdo un metro que por aquél entonces guardaba un toque romántico…
    Sigo volviendo a Madrid, y sigo desayunando en “Nebraska”, pero la plaza de Santa Ana ya no es la misma…ni yo tampoco…

    Comentario de Sérilan hace 5 meses y 0 dias

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