Galería de hiperbreves (Digamos que citas III)

Cuando el dinosaurio despertó, se encontró con Tito Monterroso, que lo miraba con much�sima guasa

  

El tiempo es como un traje que siempre me cae mal, se me queda corto y ando desesperado, o de pronto me sobra y no sé que hacer con él (Antonio Muñoz Molina: El Jinete Polaco).

Colección Andanzas, Tusquets Editores. Diciembre de 2001. Lo encontré cuando me paseaba por la librería Pérgamo de Puerto Real, para comprarle un libro de Benítez Reyes a mi amigo Jaloce (es hoy su cumpleaños: Felicidades… la verdad es que cumpliendo el 23-F no es fácil olvidarse) y mientras me hacía el longuis para admirar, una vez más, los ojazos azul grisáceos ceniciento oceánicos de Olga, la librera.

Selección (comentada) de los relatos que aparecen en el muy recomendable libro. Cuentos para leer con prisas, cuando el tiempo se te queda corto y uno anda desesperado (como dice Molina).

Supo que le quedaban minutos, acaso segundos de vida. Rápidamente arrancó la ventana de su sitio, la tendió sobre el piso, abierta de par en par, y se puso a mirarla. Sabía que la Muerte, la gran asaltante, entra siempre por la ventana; por eso deseaba humillarla, tenerla un instante a sus pies cuando apareciera.

Ahí se abrió la puerta (Eugenio Mandrini: Todos los epílogos conducen a uno).

 Es decir: te chinchas in any case. Con la de la guadaña no hay manera.   

Si evaporada el agua el nadador todavía se sostiene, no cabe duda: es un ángel (Eugenio Mandrini: Prueba de vuelo). 

O tú te has tomado un tripi.

Mientras subía y subía el globo lloraba al ver que se le escapaba el niño (Miguel Saiz Álvarez: El globo).

Jéé, jéé.

Llevaba tantos días sin hablar con nadie ni oír las noticias que no podía saber que los servicios de limpieza estaban en huelga. Cuando saltó desde la ventana del octavo piso fue a caer sobre una montaña de bolsas de basura. Y ni siquiera llevaba las llaves de su apartamento (Tomás Onaindia: A destiempo).

Si es que hay gente que no vale para esto. Tsch.  

– Rápido – dijo -, arrojad a ese río las cenizas del Fénix (Antonio Cabrera: Corazonada).

El hijoputa. Supongo que ese también acabó con grifos y arpías, sirenas y ojancanos, le arreó a Aquiles en el talón, le tiró a Balder (el pobre) la ramita de acebo, puso en adobo al último Carcharodon megalodon (en eso le alabo el gusto, menudo bicho feo)… así de aburrido es el mundo ahora, que sólo nos quedan ballenas azules y cóndores, Architeutis y Dioneas, avispas de la madera, Spiderman y microalgas.

Despertó cansado, como todos los días. Se sentía como si un tren le hubiese pasado por encima. Abrió un ojo y no vio nada. Abrió el otro y vio las vías (Norberto Costa: Despertar).

Hum. Una constante, esto de los suicidas. Se prodigan mucho en estos cuentos. Vale, vale, a lo mejor este es accidental… pero lo dudo mucho.

A la altura del sexto piso se angustió: había dejado el gas abierto (José María Peña Vázquez: El suicida).

Miren, por ahí cae otro, un poco despistado. Y no me digan que este no, porque sí. Oigan, No estarán tomando ejemplo, ¿verdad? Que no es ese el modo. Lo he dicho muchas veces: si lo quieren hacer con elegancia, pónganse un casco prusiano y tiren para el monte un día de tormenta. Por chulo que se ponga San Pedro, cualquier abogaducho-medio-qué (si es que encuentran alguno en el cielo… ejjjem, era broma) demostrará que, técnicamente, no era suicidio.

No vamos a decir que el tipo había olvidado que tenía teléfono, pero sí que ya no recordaba si es ring o es rong, y descuelga, y una voz femenina pregunta por él, y ¿quién es?, como si no hubiera reconocido la voz de Marta, la que le dejó tirado como una colilla. Sí, me acuerdo, dice el tipo, a ver, no se va a acordar, y Marta simpática le pregunta cómo está y él responde sí, no, y ella entusiasmada le invita a unas copas y él, en fin, bueno, no sé. Y Marta le recibe con un beso en los morros que él, en fin, bueno, no sé, y Marta pumpún por todos los bares de los viejos tiempos, y aquí una vez, y te acuerdas cuándo, y él seco, sí, no, pero termina cayendo en las trampas de la nostalgia, y en uno de estos te acuerdas cuando pica y ríe, y tú dijiste, y se para enseguida pero ella ya le ha plantado otro beso en los morros y así llegan a la cama, donde gimen a la par y durante un siglo, y en el mejor después él piensa que su vida vuelve a encauzarse, sólo era una mala racha, mientras ella le trenza los pelos del pecho como solía y le dice mañana me caso (Pablo Durán: El reencuentro).

Uh. Este toca fibras. Seguro que ella asegurará después que no entiende por qué él, acto seguido, le metió una patada en el centro de las nalgas despidiéndola a través de la puerta usando un par de acepciones de la palabra despedir. “¡Encima de que le regalé un polvo!”, dirá ella. Me gusta pensar que éste no es un cuento de pre-suicidas. Ánimo, tipo: ella no merece la pena (literalmente). Capulla.

(Los que vean misoginia en mi comentario, que hagan el ejercicio de cambiar de sexo a los protagonistas. Yo seguiré pensando igual: Capullo. Quien piense que entonces sí y en el relato no, tiene un problema grave de asimetría mental. Que haga que se lo miren, por favor).

El conde me ha invitado a su castillo. Naturalmente yo llevaré la bebida (Ángel García Galiano: La última cena).

Brrr.

Y nada. Que si quieren los demás cuentos (hay más de sesenta en el libro), se compren el libro, leche.

A más ver.

Anuncios

Una respuesta to “Galería de hiperbreves (Digamos que citas III)”

  1. Microalgo Says:

    Comentarios antiguos a este post:

    # Yo sé que tienes que enseñarme a tocar la guitarra, pero ¿cómo voy a enseñarte yo a escribir?
    Tus comentarios son mejores que alguno de los cuentos.
    Gracias por hacerme reír. Algún día nos iremos a la zona de congelados del Mercadona.
    Mmmuak

    Comentario de carmen moreno hace 5 meses y 20 dias
    # Pues abrígate, Carmeciya, que por allá hace biruji.

    Qué rápida en leer posts, pardiez.

    Mil besotes de colores.

    Comentario de Microalgo hace 5 meses y 20 dias
    # Es odioso que un post te anime tanto a comprar algun libro. Que no me caben en casa…

    Desde luego algunos comentarios son oro puro .

    Un fuerte abrazo, alguita. SI ya sabia yo que leer este blog me traería problemas.. XD

    Comentario de Peter hace 5 meses y 20 dias
    # Monográfico de amantes, para quitarle Microalgo el mal cuerpo de “El reencuentro”:

    “Me he acostado con otras mujeres, pero siempre me he levantado contigo”
    (Eduardo Mazo)

    “Arránqueme señora las ropas y las dudas.
    Desnúdeme. Desdúdeme”
    (Eduardo Galeano)

    “Y después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se peinan, se visten, ya sí progresivemente van volviendo a ser lo que no son”
    (Julio Cortázar)

    Comentario de Rímini hace 5 meses y 20 dias
    # Desperto cansado!!! me encanta esa frase, ademas es la que me toca decirle a mi madre todos los sabados cuando me sube la persiana y me dice con un tono de voz alegre y animado: -¡Vamos arriba! ¡Qué toca limpiar la casa!. A veces creo que le pasa lo mismo que a Monica, el personaje de la serie de friends que es una maniaca del orden y la limpieza. El caso es que me defiendo de su euforia respondiendo que mal noche he pasado, ne he despertado super cansada, es que he visto todas las horas del reloj, jajaja, cuando en verdad, tengo sueños profundos despues de las salidas de los viernes… pero bueno creo que son los papeles que nos toca interpretar los sabados, pensando esto, si mi madre no hiciera esto ni yo mi parte, sería porque algo ha ocurrido, asi pues, ¡ sigamos con nuestras tradiciones!

    Comentario de Lara hace 5 meses y 19 dias
    # Grandes brevedades, sí señor. Pero a lo de Mazo le doy vueltas y vueltas y no sé si, en caso de ser “contigo”, me estarían diciendo algo agradable o más bien del tipo “tú eres todo lo que de aburrido y reglamentario tiene mi vida”.

    Claro, que si se lo dice con ese sentido, ¿no sería más práctico y menos cruel ahogarla? Lo pregunto seriamente.

    Comentario de Azagato hace 5 meses y 19 dias
    # Razón en la duda, Azagato. Se le puede preguntar al propio Eduardo, el “poeta de las Ramblas”, que vaga arriba y abajo cada día para poder comer. Eso es lo bueno de los hiperbreves: cada uno interpreta lo suyo.

    Comentario de Rímini hace 5 meses y 18 dias

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: