Trampa

Anda que no tiene mala leche, la molécula ésta.

Se veía avanzar la noche con la premura de un deber cumplido desde siempre por poderes que no nos tienen en cuenta (Álvaro Mutis: Empresas y Tribulaciones de Maqroll el Gaviero).

  

Por supuesto que él sabe de sobra que sólo es una trampa urdida por los genes lo que le hace estremecer cuando te acercas a su cuello para calibrar si el perfume que lleva “le pega” o no. Son unas cuantas hormonas y unas cuantas enzimas, nada más, las que dictan que tu sola presencia, y sólo la tuya, le provoque una pétrea erección. Así de claro… para qué vamos a andarnos con paños calientes.

Los malditos genes le ordenan que se reproduzca. Apañados irían los genes, si no fueran así de convincentes. Para que obedezca, a ese pobre muchacho los genes le vierten un torrente de placenterísimas endorfinas en la sangre cada vez que un centímetro de su piel roza un centímetro de la tuya. Roces inocentes y casuales, por supuesto. Y si no te ve, o te sabe lejos, cualquier tipo de “lejos”, los genes se las apañan para que sufra, para que no duerma, para que el resto de la creación le parezca carente de sentido e incluso para que llore un charco, un verdadero charco, que llore solo, desconsolado y sincero como llora un niño de dos años.

Así de cabrones e hijos de la gran puta son, los genes.

Y lo peor es que él lo tiene claro. Sabe todo esto desde antiguo, y me parece que incluso le da una rabia tremenda estar encadenado a esos puñeteros y tiránicos genes que dictan, implacables, su alegría o su desdicha.

Tú lo miras con un pelín de lástima, que asoma entre la satisfacción, que no quieres confesar, y también generada por tus propios genes, de sentirte una mujer deseada. Esta vez son los tuyos los que te causan placer al hacerte saber que eres una hembra elegible.

Él te cae bien, pero no es el macho elegido. Lo sientes. No es culpa tuya. Te encoges de hombros.

– Qué quieres que yo le haga – vienes a decirle.

Y a él sólo le queda aprovecharse de su último restito de supuesta dignidad y devolverte la pelota (pass in shot, en paralelo).

– ¿Y yo? ¿Qué quieres tú que le haga yo?

Pero para su desasosiego, él conoce la respuesta tan bien como el hecho de que han sido los genes, los tuyos y los suyos, los que han mantenido esa compleja conversación.

La respuesta es nada.

Anuncios

Una respuesta to “Trampa”

  1. Microalgo Says:

    Comentarios antiguos a este post:

    # Buenas dado que bitacoras.com está cada vez más abandonada (la mejor muestra es que el mensaje del panel de control lleva un retraso de varios meses), con contínuas caídas, me gustaría invitarte a crearte un blog en http://blosit.com . Utiliza WordPress y es totalmente gratuito. Además tendrás 100MB de espacio y podrás subir archivos de hasta 500KB. Y eso no es todo ya que podrás importar todo tu blog de bitacoras y no perder todas las anotaciones que has hecho!
    Minitutorial: http://blosit.com/blog/2006/10/31/exportar-de-bitacorae-a-blosit/

    Comentario de Blosit hace 6 meses y 12 dias
    # Hola! vuelvo a tener vida despues de los examenes, y leyendo este post me ha entrado una duda, ¿son los genes responsables del amor? no, ¿verdad? son los que dictan solamente la atraccion, los que hacen que una persona que no conoces de repente quieras compartir tu tiempo con ella, pero en realidad esto puede pasar, porque me parece que una vez lei que despues de tres años y medio con una persona nos acostumbramos a su olor, a sus feromonas (sean lo que quieran que sean) y por eso perdiamos esa conexion, vamos que por aburrimiento nos acababamos separando de la persona y lo unico que nos queda es pedir al sentimiento que nos mantenga unido. En mi opinion, no estoy de acuerdo con esto, ni con que unos genes me digan con quien debo estar, solo pienso que ellos me guiaran a muchas personas y yo tendre el poder de elegir, accion no muy habitual en esta sociedad en la que vivimos, en la que la eleccion esta siempre dentro de unos margenes.

    Un besito!!! y te dejo que me tengo que poner a leer todos lo que has escrito y tengo retrasado…ciao!

    Comentario de Lara hace 6 meses y 10 dias
    # Uh. Ese “No ¿verdad?” suyo parece implicar que la respuesta es obvia, y no lo es tanto.

    La falta de definición del “amor”, Lara, nos impide saber a ciencia cierta si los genes son los únicos responsables de ese confuso sentimiento. Pero que nustro cerebro está programado para mandar señales a distintos órganos del cuerpo (a veces, para nuestro desasosiego), eso está clarísimo. Pero ocurre que la top model que trabaja en nuestro laboratorio nos da un abrazo y no sentimos gran cosa (y respecto a su condición de hembra superlativa, un noventa y cicno por ciento de la población aseveraría que lo es), mientras que otra chica más “normalita” (muchos nos dicen que no tiene nada de especial) se nos acerca y nos parece que nos han metido una cafetera en los calzoncillos.

    Si los genes fueran ciegos, cualquier vagina que se nos acercara nos sumiría en ese estado, y no es así. No somos máquinas. No todos, al menos.

    Pero el hecho de que seamos selectivos no implica que no sean los genes los que nos dan la tabarra para que tratemos de reproducirnos con esa mujer (sí, dicho así queda muy crudo, pero desde el punto de vista del biólogo, el sexo tiene como principal función conjugar el material genético y producir lindos vástagos).

    Por cierto, las Micrasterias de la foto del post anterior no están, lamentablemente, flirteando. Es una microalga que se acaba de dividir en dos… asexualmente. La pobre.

    Comentario de Microalgo hace 6 meses y 9 dias

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: