Y dale

 ¿A que no sabéis cuánto vale esta piltrafa? 

Los Reyes han descubierto que viven más tiempo cuando dan por sentado lo peor respecto a sus súbditos (Orson Scott Card: Wyrms).

  

Hace unos cuantos  posts les hablaba de la Isla de las Rosas. Esta mañana me he enterado de que no es el único caso. El <b>principado de Sealand</b> se instituyó en una plataforma cerca de la costa británica (pero fuera de las aguas jurisdiccionales de la pérfida Albión) por un tipo que tenía una radio pirata. La plataforma fue construida por la Royal Army durante la segunda guerra mundial, hundiendo un barco en un banco de arena.

El tipo debe ser un verdadero pirata, porque expulsó a los otros radiopiratosos del lugar (no sé cómo, supongo que a tiros) y en el 68 reclamó reconocimiento internacional. Hubo algún que otro golpe de estado (lo digo en serio), asaltos con helicóptero de uno y otro bando, con prisioneros de guerra y todo (la plataforma, a todo esto, es la mierda de 500 metros cuadrados que aparece en la foto). El tiparraco (quien quiera leer la historia entera, está en el enlace éste) se proclamó príncipe y no sé qué cuernos más. El gobierno que él derrocó (que está en el exilio) se puso a expender pasaportes y venderlos, y con ellos ha habido asesinos ex-soviéticos que han podido moverse de un país a otro (parece que los asesinos de Gianni Versace llevaban pasaporte de allí), hasta que el príncipe-no -exiliado los canceló todos…

Una merienda de negros, si se me permite la políticamente incorrecta expresión.

La diferencia, que es a lo que voy, con la Isla de las Rosas, es que el gobierno británico ha decidido ceñirse a derecho. Es decir, se lava las manos y evita hablar del tema: si está en aguas internacionales, no es un problema del Reino Unido. Los italianos llegaron con una fragata y tomaron el Puticlub de las Rosas por el mismo morro, a pesar de no estar en sus aguas internacionales. No protestó nadie, claro, salvo los invadidos.

¿Qué opinan al respecto? ¿Cogérsela con papel de fumar, respetando el derecho y arriesgándose a que esa pequeña plataforma se convierta en un peligroso punto de blanqueo de dinero, sede de empresas fantasma, expendedora de pasaportes que conceden una nacionalidad ficticia a vaya Usted a saber qué tipos, o saltarse el derecho por el morro y cortar por lo sano? Con media docena de <i>Gurkas</i>, tiene el Gobierno de su Majestad para aburrirse invadiendo el presunto principado ése.

Pero si un país empieza por saltarse sus propias leyes, ¿a dónde llega? ¿a crear Guantánamos, por ejemplo? ¿a financiar Gales? Y por otra parte, si ese presunto país es probadamente delincuente ¿están los demás países autorizados a darle por saco? ¿no se hará eso extensivo a los países que son manifiestamente delincuentes en otras cuestiones? (para mí que la ablación infantil femenina es, objetivamente, un delito).

En realidad, es una suerte que esta plataforma no sea como la de la Isla de las Rosas, sino que se erige sobre un pecio hundido que pertenece a Reino Unido. Bastaría que el gobierno de Su Majestad reclamara el pecio para dejar a la isla sin base. El Príncipe de Sealand, por otra parte, está dispuesto a cañonear toda embarcación no autorizada que penetre en sus aguas territoriales…

De momento, hay una inmobiliaria (española, por cierto), que traspasa el principado por unos ciento veinticinco mil millones de pesetas (es que en euros -750 millones- no me hallo).

Yo es que no llevo suelto, pero si a alguno le interesa…

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