Microalgo y los dos millones y medio de montaditos

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Incluso los trozos al parecer más macizos de la realidad presente están acribillados de hoyos peligrosos (Aldous Huxley: Ciego en Gaza).La otra tarde decidí ir al cine. Normalmente, no me gusta ir solo, pero la película que quería ver podía ser un peñazo para cualquiera de mis amistades y preferí no torturar a nadie. Llegué al cine, compré la entrada y me di cuenta de que aún faltaba más de media hora para entrar. Llevaba bajo el brazo un libro de Millás, hecho de articulitos de esos que nadie mejor que él escribe. Serían como los montaditos de la literatura, si no fueran de mucha más lenta digestión que éstos.

Hum. Sentarme a leer hasta que empiece el cine. Hum. Montaditos. Aquí, a mano. Hum, hum. Déjenme pensar… las siete cincuenta y tres… hasta las ocho y media no empieza la película… Ya.

Recordé que había podido pagar la entrada del cine por los pelos (no aceptan tarjetas), y que no me quedaba mucho efectivo. Más bien casi nada. Me acerco a la camarera A de la franquicia “los dos millones y medio de montaditos”, atareada en la recogida de las mesas:

– Hola. ¿Aceptáis tarjeta?
– Digo.

Perfecto. Inicio de plano secuencia. Cágate, Bryan de Palma.

19:54. Microalgo toma un papelito de la franquicia y anota que quiere una cerveza, un montadito de Pitraquillo con Mojo Inefable y otro de Grasitas con Despojos Espeluznados. Se dirige a la zona de pedidos. Se le cuela, acelerando, una familia, haciendo piña.

19:55. La Familia Piña Colada no es tan eficiente como Microalgo, aunque esté mal que Microalgo lo diga. No han escrito el pertinente papelito, y están volviendo majara a la pobre camarera B.

– Uno de Revueltillo de Esferas… no, no, mejor ponme uno de… uno de… Sí, de Batracios sin Salmonela. O no, déjalo, mejor el de Revueltillo de Esferas, que es que los batracios, anda, siempre lo mismo, para eso me lo como en mi casa ¿no? y a la niña no le gustan.

La camarera B busca en la mirada de Microalgo (que guarda un silencio hierático que él mismo trata de considerar elegante) un poco de comprensión y apoyo cómplice. Microalgo, que está que se sale, además de elegante va de tío comprensivo y encoge casi imperceptiblemente los hombros, con lo que quiere decir “te entiendo, sé que es un coñazo estar aquí, por mí no te preocupes, me solidarizo con lo que tienes que aguantar”. Qué economía de lenguaje, con un simple encogimiento de hombros. Pero la sonrisa de la camarera B parece indicarle a Microalgo que lo ha entendido.

20:04. Le toca al fin el turno a Microalgo, que tiende veloz el papelito a la camarera. Cervecita, un “nueve” y un “treinta y seis”. Marchando. Tres con ocho euros. Tiendo la tarjeta y mi dócil carnet de identidad.

– Huy. Con tarjeta el pedido mínimo es de nueve euros.
– ¿?

Microalgo tiene algunas opciones para elegir. Puede decir “po tonse nada” e irse, pero esa actitud no casa con el hombre elegante (Millás le da un mordisco en el antebrazo desde la contraportada del libro que lleva) (¡Ay!) y comprensivo que representaba hace un momento. Menos elegante aún es decirle a B que la camarera A no le dijo nada del límite mínimo de pedidos. Porque la camarera B ni tiene culpa de que la camarera A omita detalles importantes, ni de que la empresa le fije el mínimo del pedido a pagar con tarjeta, ni de las comisiones que los cabrones de los bancos cobran a los comercios por el uso de las tarjetas, ni (coño) de la política de bloques que trastoca la macroeconomía del planeta.

Nueve menos tres con ocho igual a cinco con dos. Uno con tres el montadito. Las matemáticas no son lo tuyo, Microalgo, pero hasta cierto nivel llegas. Uno con tres más uno con tres, igual a dos con seis. Curiosamente, la mitad de cinco con dos. Por lo tanto, cuatro montaditos más hacen nueve euros justos.

– Pues… ponme otro de Repeladura de Babeta Tierna (siete), otro de Tortilla de Ganglios (setenta y dos), otro de Paté de Hebras con Crema de Fruta de la Pasión (catorce) y otro de Hortalizas Glaseadas con Suspiros de Venco a la Molinera (veintinueve). Arreglado.
– ¿A nombre de… Min-go… lar-go?
(Microalgo lo ha escrito en mayúsculas, pero eso no parece mejorar su caligrafía a ojos de la camarera B).
– No, no. Microalgo.

20:06
Microalgo se sienta y abre el libro de Millás. Se lee un par de articulitos y se siente ensimismado (Millás siempre le hace pensar), perdido en elucubraciones que no acierta a resolver: “¿Leo porque estoy solo, o estoy solo porque leo?”. También pierde su mirada en un tierno infante, que se dedica a hacerse con los bolígrafos de todas las mesas mientras afirma “Ete é mío, y éte tamén é mío, y éte, y éte”, ante la pasividad de sus progenitores… De pronto, un alarido amplificado por un micrófono muy mal ecualizado arranca a Microalgo del abismo en el que se encontraba y resuena por todo el centro comercial.

– ¡¡¡MINGOLARGOOOOO!!!
Me empieza a caer mal la camarera B. Tch.

20:13
Quedan enfocados por la cámara un plato de madera, seis montaditos, una cerveza y una montaña de patatas fritas. La Leyenda del Indomable, se dice Microalgo. De llegar tarde al cine, ni mijita. Son dos minutos y medio por montadito (seis por dos y medio son tres por cinco: quince, justo el tiempo que falta) (Oh, Martin Gardner, qui est in caeli). Sobrados. Ñiam, ñiam, glup, forrst, ñiam…

Suena el móvil. Es Amiga Preocupada por la Estabilidad Emocional de Microalgo.

– ¿Microalgo?
– (Gliup, sñors, arf) ¿Sí?
– ¿Qué tal estás, dónde andas?
– (Gronf, ups, gleg) Pues casi entrando en el cine.
– ¿Qué vas a ver?
– (>hicks<) “Niñaterío Horrísono Predecible Heróico”. No he querido llamar a nadie porque puede ser una caca de película…
– ¿Y has ido solo? Pero si no te gusta ir solo al cine…
– Bah, pero es que estoy al lado de casa, y lo he decidido así, al pronto.

And so on, hasta que mi Amiga me emplaza a un café al día siguiente y se despide de mí. Acelero, porque me ha roto la media. Llenan, los putos montaditos.

20:28
Listo. Me da tiempo hasta de ir al servicio. Que alguna fémina que lea este blog me aclare si las mujeres pueden, como los hombres, orinar a presión si la ocasión lo requiere. Me asaltó la duda mientras lo hacía.

La película, en efecto, una caca. El resultado de digerir los montaditos (y perdón por lo escatológico), otra, de tamaños similares

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Una respuesta to “Microalgo y los dos millones y medio de montaditos”

  1. Microalgo Says:

    Comentarios antiguos a este post:

    # Pequeños retales de vacaciones, escatología incluída sin incremento de precio.
    Mi gustar mucho “Terra”. Desde la primera página. Regalo muy apreciado. Buscando reciprocidad estoy.

    Comentario de jl ambrosio hace 7 meses y 24 dias
    # Oiga D. Micro… ya me dirá donde compra esos montaítos tan originales para cuando yo vaya por Cai… jejejeje… que yo, hasta ahora, el más raro que me he comido ha sido uno de anchoas con leche condensada… y estaba rico, eh!

    Comentario de carrascus hace 7 meses y 24 dias
    # El mundo no está hecho para los singles como los llaman ahora. Todo se halla pensado para que sean al menos dos los que consuman, de ahí me barrunto lo del mínimo de tarjeta. Eso sí, según su detallada narración usted cenó a una hora más bien temprana, lo que magnifica su gesta engullendo montaditos. Y por curiosidad, ¿Qué película era?. ¿La pretenciosa “The English Way”?.

    Comentario de Monsieur Jacobine hace 7 meses y 23 dias
    # No, Monsieur. Era Eragon. Que no todo va a ser ver cine checo subtitulado en birmano. Pero puaj. Parece que el autor de la novela la escribió con quince años… y se nota tela.

    En cuanto a los montaditos, Señor Carrascus… déjese de porquerías y si pasa por Cádiz déjese invitar (a Usted y la compañía) a mi casa. Si tiene reticencias, puede informarse de varios asiduos de este blog acerca de si mi cocina merece o no la pena. Lanzado queda.

    Abrazotes!

    Comentario de Microalgo hace 7 meses y 23 dias
    # Bueno… descuide que si me paso por allí se lo haré saber. Ahora ya no lo hago apenas, pero hubo una época en la que iba varias veces a la semana… vamos que pasaba más tiempo en el Zamacola (ahora Puerta del Mar) que en mi casa… y también era asiduo de todos los bares y restaurantes del Paseo Marítimo, en los que no me privaba, eh, que pagaba la empresa. ¿Sabe usted que yo fui el primer cliente del Hotel ése que hay en el Paseo, justo a la altura del Hospital…? El día que lo inauguraban me tenía que quedar allí, y aparte de los que tenían reservas anteriores, que aún no había llegado ninguno, yo fui el primero en registrarme en el mostrador de recepción. Pero no tuve derecho a regalo alguno… que tíos más sosos, joé… al menos un cestita de frutas, no cree?

    Que pase una feliz nochebuena… o lo que quiera que celebren las algas marchosas…

    Comentario de carrascus hace 7 meses y 23 dias
    # Pues sí, Christopher Paoli empezó a escribir la serie de Eragon con quince años. A esa temprana edad, por mucho talento que tengas juntando palabras, lo único que se puede hacer es regurgitar todo lo que has leído, pues si tienes un mundo propio maduro eres un monstruito superdotado. No la he visto ni creo que me digne, pero por lo que he leído parece un refrito entre la saga de los anillos, la guerra de las galaxias y una dragona despistada que pasaba por allí.

    Comentario de Monsieur Jacobine hace 7 meses y 22 dias
    # Estimado Microalgo:

    En relación a esa estúpida y pseudo-anglosajona costumbre de servirte diciéndote tu nombre o sobrenombre en un altavoz, como hace en los veintemil montaditos, le sugiero para la próxima vez que deje el siguiente pseudónimo: “Otra mierda de montadito!!”… verá cómo se lo llevan a la mesa sin recato.

    De nuevo, Feliz año de inexorable calentamiento global.

    Comentario de Rímini hace 7 meses y 13 dias
    # Hola! no tengo nada que comentar acerca de los montaditos, el tiempo record en los que se comio todo o la variedad de estos.

    Pero leyendo los comentarios, os dire que la pelicula de eragon es muy mala, cierto, pero no tiene nada que ver con el libro, ya que la han querido adaptar tanto para los niños que las tres frases que repiten y repiten en toda la pelicula ni aparecen entre las hojas del libro, por lo que el guionista se la saco de la manga, le gusto y la quiere hacer famosa , aunque se queda en un intento.

    Ya no es solo que la pelicula sea casi inventada y no sea fiel al libro, es que ni los personajes son de las mismas caracterisitcas, porque no son igual ni en el color de pelo, que la verdad, no se porque han visto necesario cambiarlo, tal vez, para que nos demos cuenta de que no estamos viviendo ni un apice de la historia verdadera.

    Solo queria decir esto, que todo lo que veais es una ilusión, por lo tanto no andeis diciendo si el chico tenia 15 años, y no podia hacer mucho mas, porque creo que ese chico nos da mil vueltas a todos, bueno, sin querer menospreciar a nadie, es solo una opinion.

    Mcuhos besitos y feliz 2007!!!

    Comentario de Lara hace 7 meses y 11 dias
    # ¿Alguien ve en la fotito que encabeza el texto una boca con media lengua fuera y comida que sale por las comisuras, cual representación del propio Microalgo justo antes de su entrada al cine? Ays, creo que he comido demasiado en estos dias.

    Y sí, claro que pueden orinar a presión, e incluso si al chica es flaquita ocurre un gracioso efecto como de levitación al más puro estilo Dragon Ball o brujas de Salem, según el contexto histórico/político que se prefiera. Ejem.

    Respecto a estos sitios en que hay que currarse las viandas, han puesto una cafetería frente al antro de comida rápida de payaso terrorífico en la avenida de Cadiz. Gritan tu nombre, pero puede ser que se trate de una técnica de socialización. Y si el café lo sirven en vasos de cartón es como medida ecológica de ahorro de detergentes. Claro, el carton es reciclado y eso cuesta, así que no se queje si el precio le parece un poco elevado.

    En fin. Quiero pensar que la razón por la que está lleno de gente es que somos curiosos, por que la otra que se me ocurre (relacionada con la cantidad de sustancia gris) me causa un desasosiego que le dice éshate pa’llá al de Reis-Campos-Pessoa.

    Aprovecho para mandarle, querido anfitrión, un abrazo quebrantahuesos.

    Comentario de Teodro W. Adorno g. hace 7 meses y 9 dias
    # ¡¡Hola a todos!!

    De regreso. Prometo post inminente.

    ¡Hola también a Lara! Por supuesto que qué mas habría querido yo con quince años que escribir eso. Con esa edad (la der demonio) yo hacía poemas de amor fabricados por encargo, para que mi compañero de banca se ligara a las niñas, y encima al muy cabronazo le funcioanban (mondo cane!). Pero el argumento no deja de ir muy allá… desde luego, no me permitiré criticar el libro sin leerlo. Lo pillaría si no tuviera otros veinte en la recámara. Sólo me parece un poco flojete el argumento en la película, y a veces, un argumento lo explicas en dos líneas y la manera en que está escrito el libro es lo que más merece la pena.

    ¡Besotes y feliz año a la peña!

    Comentario de Microalgo hace 7 meses y 6 dias

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