¡¡AARRRGHHHH!!

 

Vivir sin recordad sería, tal vez, el secreto de los dioses (Álvaro Mutis: Empresas y Tribulaciones de Maqroll el Gaviero).

Juan Sebastián nuestro que estás en los Cielos: perdónanos nuestras ofensas… por jodidas que éstas sean.

Monsieur, déle Usted a la palanquita, por favor.

Ayer mismo escribía en un Blog hermano que Juan Sebastián Bach lo aguantaba todo, haciendo alusión a un disco en el que Paul Winter versionaba la coral final de la Cantata 147. No, no es una pedantería extrema, y si se lo parece, discúlpenme: es una melodía muy famosa. Si pudiera tarareársela a través de este post lo haría, y todos Ustedes la reconocerían.

(Que alguien me diga como colgar un mp3 en el post y se la paso: lo pondría en lugar de estos asterisquitos tan monos)

***

Pues bien. Ya no me cabe duda de que existe una cohorte de manes, lares, trasgos y duendes cuya existencia tiene su centro y su sentido sólo en hacerme tragar, una tras otra, todas mis afirmaciones.

Así, “querré siempre a esta mujer”, “este amigo es el tipo de persona que no me la jugaría nunca” o “me encanta trabajar en este instituto de investigación” son frases emitidas por esta pobre e ignota alga unicelular. Frases todas que han hecho engullir (cuando no me las han introducido por algún otro sitio que dificulta su digestión posterior e impide, como decía Churchill, que me sean nutritivas) esos puñeteros seres invisibles, de cuyo sentido del humor comienzo ya a discrepar severamente.

Trabajar en mi centro se está volviendo una actividad sumamente desilusionante, ese amigo me la jugó y me hizo una luz de gas que por poco me quedo ciego, y aquella mujer se las arregló para hacerme trizas la bomba hemática, hasta tal punto de arrancármela del pecho con palanqueta y tirarla a una fragua. En esas condiciones, si sigues queriendo a esa persona, mejor vete a que te encierren.

Ya que estoy, pongo una cita más.

“Porque para sufrir verdaderamente por una mujer es preciso haber tenido fe completa en ella (Marcel Proust: En Busca del Tiempo Perdido. A la Sombra de las Muchachas en Flor).

La frase es bella, pero completamente equivocada. Créanme. Proust no tenía ni idea de esto. Ni idea.

Pues a lo que iba, que divago. Ayer por la mañana escribía eso acerca del Maestro Bach en el Blog de Carrascus y Ambrosio… y esa misma noche me encuentro con Emilio Aragón en la televisión, presentando un disco en el que ha puesto una base de percusión cubana “a los conciertos de Brandenburgo, de Bach”. Como puntilla, el locutor estaba diciendo eso de los conciertos de Brandenburgo, aparecía en el subtítulo “Conciertos de Brandenburgo”… y, en cambio, sonaba, mancillado por unos bongos, el “Aire” de la Suite número 3 para orquesta (que, por cierto, y siempre desde una perspectiva personal, es una de las piezas más increíblemente bellas que se han compuesto en Occidente, desde que los Neardentales hacían ritmillos golpeando dos cantos rodados hasta hoy a las dos y media de la madrugada, que es cuando estoy escribiendo esta maldita esquizoparanoia, espoleado por un insomnio que se ha hecho ya inmune a la tila).

Asterisquitos por si puedo ofrecerles ese “Aire” que a mí ya me está faltando:

***

(Si logro colgarla y les suena un poco antigua es porque es una versión histórica grabada a Arturo Toscanini en 1947) (está bien, sí, será verdad que soy un pedante).

Y en fin: Monsieur Jacobine: GUILLOTÍNEME, que me han dicho que se sufre poco. No quiero vivir más. Emilio Aragón me ha terminado de destruir. Luego, todos mis conocidos, como si fueran monitores de un curso intensivo de autoayuda, van y me dicen “Microalgo, tienes que quererte”. “Microalgo, tienes que creer en ti mismo”. “Microalgo, debes mirar lo positivo de la vida”.

¿Pero qué coño? ¡¡Si no me dejan ni a Bach!!

¿Qué me queda, por Dios?

Ande, Monsieur, déle a la palanquita, haga el favor.

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Una respuesta to “¡¡AARRRGHHHH!!”

  1. Microalgo Says:

    Comentarios antiguos a este post:

    1. Para aborrecer ser objeto de lástima, expone usted sus miserias con bastante impudicia… Parece que casi se regodea en ellas. Y, egoistamente, me indigna hasta el enfado que determinadas circunstancias le afecten tanto y por tanto tiempo, cuando siempre hizo gala de un acusado racionalismo (Cito ejemplo: “Si se puede hacer algo respecto a un problema, se actúa, se intenta solucionar… Si no está en tu mano, para qué darle más vueltas al asunto?)… ¿Entiende ahora por fin que las tripas no se atienen a razones?!!. Pero lo que realmente me provoca es darle la enhorabuena (aunque tal vez no esté usted muy conforme), por que tengo la sensación de que la debilidad es una característica del hombre y ajustarse a las especificaciones suele ser un criterio de calidad.

    No quisiera parecer dura (ya me dirá si lo fui o no). Sinencambio hace tiempo que tomé la determinación de decir lo que pienso cuando lo crea necesario, aunque lo que diga pueda no gustar a los que lo oyen. Valgan de zarandeo mis palabras.
    Comentario de Teodoro W. Adorno g.
    2. Pero hombre, D. Microalgo, ¿se va usted a suicidar por una cosa como ésa…? ni que fuese la primera vez que se perpetran tales (per)versiones de alguna música que nos gusta… yo, sin ir más lejos, tengo el cuerpo acostumbrado a ello, y eso que siempre he dicho que una buena pieza musical no hay nadie capaz de estropearla por mucho empeño que ponga en ello…

    Lo que pasa es que algunos ponen más que mucho empeño, debo reconocerlo.

    Pero usted no se apure por eso, hombre, siempre está a un click en un tecla de un mando a distancia, de un ordenador, den un reproductor de sonido, de librarse de tal pesadilla…

    Mire.. si quiere un motivo para suicidarse por algo, hágalo mejor por la trabajera y las fatiguitas que nos hace usted pasar para dejarle algún comentario en éste blog…

    Por cierto, lo de colgar canciones, no es tan fácil. Primero, tendría usted que averiguar si el Pitrácoras éste lo admite, y luego tendría usted que buscarse un buen plugin para que la canción que usted debe tener almacenada previamente en algún servidor (que sea rápido, no se cuelgue a menudo, tenga capacidad para almacenar muchas canciones y no sea tiquismiquis conque sin son legales o no…) se le abra cuando pulsemos en algún sitio y podamos disfrutar de ella. El que tenemos nosotros en nuestro blog lo que hace es que coge el mp3 que tenemos almacenado por ahí y lo reproduce mediante un flash player de ésos…
    Comentario de carrascus
    3. No, si el Señor Adorno tiene, en parte, razón. No era el tema al que él se refiere el centro de mi post, pero aproveché para conjurar a mis demonios. En la acepción de exorcizar, no en la de invocar. De acuerdo en que no hay que darle más vueltas a un asunto que no las tiene, pero servía la cosa de ejemplo perfecto para ilustrar ese estado basal del alma que se llama Desconcierto, y que ocurre cuando tienes que desdecirte de tantas y tantas cosas que acabas de decir: no es un estado saludable de la mente. Al menos, a mí no me lo parece.

    En cuanto a la impudicia, ya sabe Usted que es uno de mis graves defectos. Qué le vamos a hacer. Peor sería ser calvo.

    Y Señor Carrascus: gracias por la información. Mi nivel de bloguero incipiente me recomienda que deje lo de colgar canciones para otro avatar (léase reencarnación). Y no es que tenga verdaderas ganas de salir apresuradamente de este supuesto valle de lágrimas… aún nos queda la tortilla de patatas, la voz de Dulce Pontes (sobre todo cuando canta Fados y no le da por el pop desatado), Félix J. Palma, algún que otro colega de los de siempre… y la curiosidad de saber qué es lo que va a pasar. En cualquier ámbito.

    Con dos añitos yo nunca me quería ir a la cama, y el argumento, según mis padres, para mi negativa era “pod ci me pied-do argo”.

    Eso sí, tendré que advertir a Monsieur que mi ruego para que me decapitara era un recurso estilístico. Lo haré por teléfono, no vaya a ser que no haya pillado la hipérbole.

    Gracias a los dos por sus comentarios. Salgo de ellos enriquecido cual Uranio 235 fusionable.
    Comentario de Microalgo
    4. Entiendo muy bien lo que quiere decir: el sentido de mi existencia quedaría magullado si un día, por ejemplo, el colmo fuera la desaparición de los profiteroles en el San Marcos. Y sí, qué plaga de taquígrafos ultraterrenos… Aunque hay que reconocer que, muchas veces, parece que hasta les subrayamos los informes.
    Comentario de Adleriana
    5. Gracias por su comentario, Adleriana. No he probado esos profiteroles, pero si quedan incluídos en la lista de motivos en contra del suicidio, tienen que ser una cosa memorable.

    De cualquier manera, si se considera adleriana, no tendrá Usted motivos para sufrir mucho por esas cosas. ¿No era Adler el que hablaba de la armonía personal y se oponía a la separación de Freud en el ello, el yo y el superello? Le echo un ojito a Internet y me informo, que me he picado con los estratos más perdidos de mi memoria.

    Abrazotes.
    Comentario de Microalgo
    6. Estimado Teodoro W. Adorno g., he de decirle, si digo lo que pienso porque lo creo necesario, que escribir “sinencambio” también es exponerse con bastante impuducia.

    Y, querido microalgo, ya habrás observado que el uso de “siempre”, “nunca”, “jamás”, es el que hace que todas esas afirmaciones resulten tan indigestas. Cambiándolo por “aún”, “probablemente”, “seguramente”, etc., resulta que no vivimos con la certeza (tarea imposible en mi opinión), pero disimulamos (y apostamos). Unas veces se gana y otras se pierde. Selaví (con perdón).

    Por cierto, hablando del yo, el ello y el superyo, hay una cierta separación (no estricta) de funciones en el cerebro, que tienen que ver con el Complejo R (de reptil), el Sistema Límbico y el Neocórtex que, asombrosamente, guardan gran parecido con las funciones separadas asignadas por Freud al yo, el ello y el superyo. Y que se observan claramente en los diferentes desarrollos cerebrales de los diferentes phylum del reino animal (mal que les pese a los creacionistas).

    Por lo demás, reto a cualquiera a discutir si su libro “La interpretación de los sueños” es una basura o no. En mi opinión, además de una pesadez, y de dar lugar a una larga serie de secuelas toda ellas derivadas de la escuela “psicoanalista”, no vale un pimiento.
    Comentario de Anaxágoras
    7. (No sé quién era ese Adler)

    Interesante apunte, sin embargo, el de Anaxágoras. De los comecocos conocidos, yo prefiero a Jung, que al menos le echaba fantasía a la cosa con toda esa fábula del inconsciente colectivo, tan jugosa narrativamente. Y hay un tal Aaron Beck que desarrolló la llamada psicología cognitiva, muy útil para solucionar bloqueos mentales -hablo en serio, tipo listo-.

    En fin. Perdón por la pedantería o lo que sea. Abrazos.
    Comentario de Adleriana
    8. Ande, ande, Adleriana, no me disimule… ¿de dónde, si no, le viene su nombre?

    Y en cuanto a Anaxágoras, haciendo de Aristarco de Samos, no se me subleve por un simple “sinencambio”. Mucho que Teodoro no ha escrito “sinencambiomente”, términos todos ellos jocosos y acuñados años ha. Sepa que es intencionado y por tanto no es un vulgarismo. Teodoro es una de las personas que conozco que mejor redacta (en fondo y forma), y le es permitido toda expresión gamberra: tómeselas como tal. Y Usted no se corte, Teodoro…

    Por otra parte, como nos descuidemos, este Blog acaba siendo un foro de psiquiatras. Dado el carácter de quien sostiene el texto y el de los visitantes, tampoco sería de extrañar. Jé.
    Comentario de Microalgo
    9. microalgo
    siempre te quedaran pelirrojas despampanantes para rascarte la espalda, no merece la pena vivir por ello? por lo demas, nunca digas de este agua no bebere ni este cura no es mi padre. Todos nos equivocamos al juzgar acontecimientos, pero lo importante es reconocer que lo hicimos y dormir a pierna suelta. No somos infalibles.
    Comentario de laluli
    10. Mmmmsssíííí.

    Rascar espaldaaa… mmmffff.
    Comentario de Microalgo
    11. Estimado Teodoro:

    Ya que, informado por Microalgo, he sabido que estaba usted utilizando una expresión “jocosa”, retiro caballerosamente lo dicho. Es lo que hace el hablar con anónimos (o por lo menos con pseudónimos), que sin conocer a la persona, no se está en conocimiento de estos detalles.

    Por cierto, no conozco a Aaron Beck, pero ¿ psicología y cognitiva no son términos incompatibles ?.

    (tranquilo, Microalgo, no llegará la sangre al río)
    Comentario de Anaxágoras
    12. Uuuuh, el jónico tira con bala por lo bajinis. Yo tampoco conozco a Beck, no me lo han presentado. De momento, yo me desbloqueo mentalmente con pollo asado y croquetas (caseras, por Dios, no me compare). Y me funciona.

    Estoy por crear una escuela de pensamiento desbloqueador, pero no me sale ningún nombre que no incite soterradamente a la bulimia. Help. I need somebody.

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