Todos necesitamos alimentar en nosotros alguna vena de loco para que la realidad se nos haga soportable (Marcel Proust: En Busca del Tiempo Perdido. II. A la Sombra de las Muchachas en Flor).
Yo confieso, ante vosotros hermanos, que en alguna ocasión estuve a un paso de volverme majareta y de hacer alguna que sonara. Así, como se lo cuento, con esta carita de cura de pueblo que el Señor ha tenido el discutible humor de concederme.
Por ejemplo.
Ya hace tres años de ello, y la perspectiva me permite verlo con humor. El perdón es más lento, en mí, que el olvido (¿he mencionado ya alguna vez que no soy perfecto?), y aquello lo recuerdo nítidamente.
Yo viví unos años con una chica. Al final ella se enamoró de otro (era un tipo guay y pelanas, qué le vamos a hacer) durante unas vacaciones en una puñetera isla perdida en medio del Atlántico, donde unos pollos parecidos a gaviotas se pegaban la noche dando berridos y diciendo “Guaiño, guaiño, guaiño”. Se lo juro. Si los vuelvo a escuchar puede que entre en shock, como la investigadora de La Amenaza de Andrómeda cuando veía lucecitas rojas que se encienden y se apagan. A la vuelta, tragándome las ganas de matar a alguien o morir, esperé que la locura veraniega post-tesis se le pasara a mi novia y apreté el culillo como pude. Compréndanme: la quería. Pero me dio unas vacaciones que no le deseo ni a mi peor enemigo, que tampoco sé realmente quién pueda ser.
Pero hete acá que Guay Pelanas se viene de visita para Cádiz, coincidiendo casualmente con un congreso que organizaba mi departamento (y en el que yo estaba pillado de marrón oscuro, sin posibilidad de escape). Y el móvil de mi (aún, pero por poco tiempo) novia, quedó en un estado de sin-batería perpetuo.
Un día, incluso, pasó por nuestra casa Guay Pelanas. Abstemio, herbívoro, cocina camboyana al curry, meditación en pelotas en la playa, deportes de riesgo. Ése era Guay Pelanas. Y sólo bebía Ginger Ale cuando salía. Yo, como buen anfitrión, compré seis botellitas de ese bebedizo abstruso.
Y algo más.
Como un puñetero delincuente, me acerqué a una farmacia situada al otro lado de la ciudad donde vivo (pocas probabilidades de volver, no hay que dejar flecos) y compré un bote de Evacuol (Marca Registrada). Me vas a quitar la novia, hijo de la gran puta. PERO TE VAS A CAGAR.
Saqué la chapa de uno de los botellines con sumo cuidado, vacié unos mililitros en el fregadero y los sustituí por un buen chorrito del laxante. Sin exagerar. No me miren con esa cara. Fue bastante menos de medio bote. Seguro. Como dice el personaje interpretado por Fernando Tejero en Fuera de Carta, “no fui yo… fue el rencor…”. Se consultó, previamente, en la Red de Redes, los efectos de la sobredosis. Aquí los tienen. Tampoco es para tanto.
Guay Pelanas estaba sentado en el sofá, ajeno a que la de la guadaña se limpiaba las uñas con su afiladísimo complemento, sentadita a su lado.
- ¿Tomas algo (cerdo hippy hijo de puta)?
- No sé… es que las bebidas alcohólicas, yo no… Y la Coca-cola es que tampoco… Agua, tal vez. ¿Tienes agua mineral?
- Hay Ginger Ale. Fresquita (no se me escapó la risa de Drácula por un soberbio control de mi faringe, entrenada en un coro de cámara de música del renacimiento).
- Huy. Vale. Eso sí.
El diligente y buen anfitrión Microalgo va a la nevera y toma el botellín que lleva la calavera (marcada con una invisible y mínima raspadura en la etiqueta) y el abrechapas (quiere que sea el mismo Guay Pelanas quien libere de su encierro a La Muerte Embotellada, así de malo es él).
Pero se lo piensa un instante de perdición.
Su novia está (habrá que decirlo de una vez) realmente buena. El pobre Guay Pelanas no tiene, estrictamente, la culpa. Ella te ha dicho ya seis veces que son sólo amigos, pero a él se le pone una cara cada vez que la mira que para qué. Y ella lo admira…
Microalgo, no lo hagas. Que se va en dos horas al aeropuerto.
Precisamente por eso. Que NADIE olvide ese vuelo Jerez-Tenerife de Iberia. ¡Vaya compañía de mierda!, gritarán los viajeros. Todos. Y las azafatas pedirán un aumento. Y el problema escurrirá hasta la bodega de carga. Y…
No, hombre. Acepta con elegancia que las cosas se acaban y no descargues tu ira sobre alguien que sólo es culpable de un delito que tú mismo cometerías. Si no es él, será otro. Porque sabes que no hay remedio: ella ya no te quiere.
Pues si fuera otro, se la cargaría otro. Pero ha sido él, y se la va a cargar él. Y el crimen puede ser MUY elegante si hace efecto cuando no estás delante…
No.
Claro que sí. ¡Cobarde! Después de la que has liado y de lo bien que lo has montado todo.
¿Yo, cobarde? Y tú majara. Que has echado medio bote. Bueno, un poco menos…
Guay Pelanas abrió la chapa del botellín, se bebió enterito su Ginger Ale y no quiso probar nada de picar (tal vez el queso no estaba hecho con vacas que miraban a Stonhege en el momento de ordeñarlas, o algo así).
Y se fue al aeropuerto. Mi novia se marchó de casa a los pocos días, para pensar en “nuestro futuro” (me dejó una nota que debí conservar para reírme al cabo de los años, en la que me decía que esa separación “temporal” era “una prueba de amor” [sic]. Lástima que la tirara justo después de leerla). Al cabo de diez días, tras los que perdí ocho kilos, me planté en su casa y le dije que se fuera a la porra. Empaqueté su ropa y sus zapatos y sus bolsos, pedí a una amiga que me ayudara con su furgoneta (es que no saben Ustedes), lo llevé todo a su casa y santas pascuas.
Al cabo de algún tiempo, ella se dignó a hablar conmigo para pedirme muebles de la casa y explicaciones acerca de mi delirante conducta con el Ginger Ale y el pobre Guay Pelanas. Yo había comentado el caso a algunos -muy pocos, lo juro- amigos, y uno de ellos no debía serlo tanto, porque le fue con la historia a ella. Todo asesino deja una fisura: qué sería de las películas de detectives sin eso. Ahora, que de todo se aprende:
Tres podrían guardar un secreto si dos de ellos hubieran muerto -Benjamín Franklin, político e inventor estadounidense, 1706-1790.
Me recomendó con dulzura que fuera a ver a un psiquiatra, dadas mis tendencias claramente homicidas, y me trató con suma amabilidad hasta que quedó convencida de que se podía llevar los muebles que pretendía. Luego ya no, ¿para qué?
Con la perspectiva, pienso que no debí ser tan cruel con las bacterias que pueblan la tubería de mi fregadero, y que, total, la historia habría tenido más gracia a la hora de contársela a Ustedes si la piedad no hubiera hecho presa en mí.
Pero así soy. En realidad, el Señor sabía lo que hacía al ponerme carita de bueno. Porque si fuera malo, con esta faz inocente llegaría sin problemas hasta el fondo del convento, y allí sería Troya. Más me vale, pues. Y a Ustedes también.
Espero que, al menos, el momento de sudor frío no te lo quitara ni Dios bendito cuando mi ya ex-novia y, a la sazón, la tuya, te contara que estuviste a punto de renovar tu flora intestinal de manera abrupta, Guay Pelanas de los Cojones.
Pero no pasees nunca cerca de mí al ladito de un barranco, que ya te he dicho que en mí el perdón es más lento que el olvido. Hijo de puta.

Vie 30 Mayo 2008 a las 6:26 pm |
Vaya, esa historia no la conocia. Mejor, asi no puedes desconfiar de mi, no fui yo la deslenguada!
A mi, que me paso mas o menos lo mismo, me queda muy poco rencor, pero este siempre se focalizo en él y no en ella. Como tu bien dices, ella era libre, él no. Esta claro que en el momento yo le habria arrancado las gonadas de una patada voladora, pero habia bastante tierra de por medio. Afortunadamente si me los cruzo un dia de estos, no correran peligro, incluso al lado de un precipicio. Aunque quizas lo harian por mi las personas que me quieren (que es mucho mas elegante).
Nadies es perfecto.
Vie 30 Mayo 2008 a las 9:40 pm |
Genial, querido Micro, te pudo el Lado Oscuro que todo llevamos dentro, aunque al publicarlo empezarán a desconfiar de esa cara de buenorro que gastas.
Aquí, sufriendo de ‘calenturas’ en silencio, porque a estas horas estoy solo mientras el resto ensaya lo que puede, y entre temblor y temblor, no he podido reprimir una risotada. Si tuviera compañía pensaría que es un efecto secundario de la fiebre, porque me salió una risa macabra (la combinación de la ronquera y mi habitual voz grave hace milagros) que me recordó al Jovencito Frankestein.
En fin, un cordial saludo y recuerda que aunque no te escriba, siempre te leo.
Sab 31 Mayo 2008 a las 12:52 pm |
Si no fueras un poco Mr Hyde, nadie se creería que eres tan bueno colega. Un abrazo
Sab 31 Mayo 2008 a las 1:02 pm |
Olé. Guay Pelanas seguro que no molaba tanto. Yo prefiero a los que tienen carilla de cura de pueblo :)
Dom 01 Junio 2008 a las 11:10 am |
La venganza es un plato que se sirve… húmedo.
Lun 02 Junio 2008 a las 9:53 am |
Buenísimo, buenísimo, jajaja!
Y, ¿se sabe algo de la embobada y el pelanas?
¿Se juntaron y tuvieron niños guays atontados?
Yo creo que ella se ha quedado más sola que la una y el otro sigue cagando.
Eres un peligro encantador.
Lun 02 Junio 2008 a las 11:28 am |
Estos gilipollas hippy-guais-vegetarianos no se han comido en su vida un plato de menudo ni una olla de garbanzos con sustancia. Lo que no saben es que los que comemos carne la tenemos más grande (la memoria) y tenemos más mala leche. Además, si engordamos es porque necesitamos una raiz para que queden bien anclados nuestros atributos sexo-gonadales.
¡viva la pizza peperoni! ¡viva el cochino ibérico!
Lun 02 Junio 2008 a las 4:04 pm |
Nada de remordimientos Micro, yo de tí le habria dado tres botellitas más para tomar, pero no a él si nó a tu novia, por gilipollas.
Creo que más de uno sabemos de “abandonos” y podemos comprenderte a la perfección, pero sabes..? busca un rincón agradable, sientate en él sin olvidarte de vivir lo maravilloso de la vida, algún dia veras pasar ante tí a más de un indeseable. Entonces podrás reirte.
No conozco tu carita de cura de pueblo, ni falta que me hace.
Sencillamente eres genial. Un beso.
Lun 02 Junio 2008 a las 6:13 pm |
¿Stockton? ¿John Stockton, el base de los Utah…? Creo que ya sé quién es Usted (es el hombre de los caramelos: no os acerquéis a él, niñas). Un gustazo tenerlo por acá, Doctor Stockton. Un abrazote.
No sé si se sabrá algo de ellos, єѕтησм (queda más bonito en griego y así, al revés): yo, desde luego, no. Cuando es necesario que yo desaparezca, desaparezco. Evacuol aparte, soy una ex-relación ideal. No me manifiesto, cual fantasma, crónicamente ni periódicamente. Desaparezco del mundo de la otra persona cuando tengo la certeza de que sobro, y nada más. Y ya me han pasado bastantes cosas desde entonces como para que me dé igual aquello y pueda hablar de ello con sentido del humor (que es nuestra salvación y la condenación de las religiones: ¿ha visto que no tienen sentido del humor, las religiones? Tch…).
Tiene razón, Séri. Nada de remordimientos. Lo mejor es darse cuenta, cuando ya ha pasado bastante tiempo, de que ha llegado la indiferencia. Había una bulería que decía algo así como…
Que pena más grande, amor,
que te recuerde sin pena…
Disiento. Es lo mejor que puede pasar.
Respecto a mi cara… si quiere le mando una foto, pero no le arriendo la ganancia. Gano mucho en el anonimato. Gracias por el beso. Ahí va otro.
Chuick.
Lun 02 Junio 2008 a las 7:48 pm |
umm.
Interesante su lado oscurillo (ojcuro, que decimos por los Madriles), quién lo diría, con esa carita…
Más vale tenerle como amigo que como enemigo y no intentar quitarle a la novia. Tomaré nota, por si acaso, que los ginger ale los carga el diablo, o usted, que para el caso…
besote
Lun 02 Junio 2008 a las 8:50 pm |
Llevo un día entero pensando si hizo usted bien al no hacer. O si hubiera hecho bien al hacer el mal.
Y es que tal como lo cuenta… y además, ¿qué cojones hacía el Guay en su casa? ¡Culpable, Culpable!
Sigo dudoso.
Lun 02 Junio 2008 a las 9:26 pm |
A mí también me gusta más en griego y al revés pero tuve algunos problemas en el blog y creo que fueron por eso, aunque por gustarle a Vd. me invento las poses que quiera.
(Me juego algo que más de uno está consultando ahora mismo el Kamasutra)
Mar 03 Junio 2008 a las 7:47 am |
Yo. ¿Puede venir alguien a mi casa (hay unas llaves bajo la alfombrilla) y desenredarme?
Mar 03 Junio 2008 a las 8:18 am |
A mí no me tiente lo más mínimo, Nán, que sabe que yo cojo er seguío y me planto en la puerta en menos que se persigna un cura epiléptico.
Ni Usted tampoco, єѕтησм, que estoy muy malito.
A ver, Nán: nadie está exento de enamorarse de otra persona. Sólo pedía que no me marearan: ¿Quieres dejarlo? Po vale. Pero hazlo rápido y ya, no te quedes martirizándome sólo porque pretendes quedar bien (no sé ante quién, por otra parte).
Yo también he dudado mucho en si debí o no debí… pero al final la civilización nos puede.
Y mi lado oscuro, ETDN, es más bien pardo, porque oscuro del todo habría sido terminar la faena (símil taurino muuuy adecuado). En el fondo debo ser un buen chaval… Tch. Eso no vende. A ver si consigo ser sólo un poquito más malo. Un pelín.
Y para que vea Usted, Luli, que a pesar de todo mantengo un puntito de discreción. Hasta que prescriben los delitos, eso sí. Deseando estoy de que asome Usted de nuevo por acá. Abrazotes al gabacho consorte.
Mar 03 Junio 2008 a las 10:44 am |
Quierido hermano Microalgo:
Usted sabe que su hermano favorito Anaxágoras SI que lo hubiera hecho (aunque más sutilmente, con un par de chorritos hubieran bastado), porque todo el mundo puede enamorarse y desenamorarse, pero tener el morro de ir a la casa de uno …
Además, si me permite decirlo, le pierde la confianza en determinados y llamados amigos, que, a su vez, se lo cuentan a otros, etc. Evidentemente yo no se lo hubiera dicho a nadie, pero debe ser que no tengo tanta cara de bueno, y cierto instinto asesino, muy útil en mi actual puesto de trabajo.
Pues eso, que enhorabuena por todo, en especial por librarse de ELLA sin efectos permanetes (lo de los ocho kilos no estuvo mal, después de todo).
A servir, pues, si necesita que le parta las rótulas a alguien, no tiene más que decirlo.
Mar 03 Junio 2008 a las 11:00 am |
Gracias, Mano Anaxágoras. Los ocho kilos fueron recuperados a velocidades relativistas, y sí que tengo que aprender de su discreción (que es legendaria).
Y dos chorritos no, MEDIO BOTE. Mi alter ego malvado quería algo apoteósico, apocalíptico, catastrófico, desbordado.
Mar 03 Junio 2008 a las 11:21 am |
Todos han cargado contra el pobre Guay-Pelanas o Peludo, pero él no tiene culpa. Y hasta Don Micro ha reconocido que él hubiera hecho lo mismo si todo hubiese estado del revés. No me parece, por otra parte, que su maldad sea tanta. Un bote de laxante? Digo yo, no se lo tendría que haber dado a ella? No es ella la que le falta gravemente el respeto a usted metiendo a Guay en su casa? Por qué él? Porque tiene pelo y es budista? Psch, no me parece. Apartir de aquí, pueden decirme que soy una gilipollas si quieren.
Mar 03 Junio 2008 a las 2:34 pm |
Vale.
Que noooo, tontorrona…
Nos vemos esta tarde, Margherita.
Mar 03 Junio 2008 a las 3:16 pm |
Quien desvela un secreto de otro, pasa por traidor; pero quien revela un secreto propio pasa por un perfecto imbécil.
Ahora debería indicar el autor de tal frase pero, como Einstein, tengo la cabeza para pensar (o llevar peinados que decían mis profesores de la enseñanza obligatoria) y me quedé sólo con el mensaje y no con el autor.
Yo trato de aplicarme pero no lo consigo y desvelo más de lo que quisiera y a más de quienes quisiera.
Por otro lado, hay algo de exhibicionista y de cariño porque qué sentido tiene disfrutar de algo si no lo puedes compartir.
Así que gracias por compartir tu ginger ale…
Mar 03 Junio 2008 a las 3:39 pm |
De nada , Mandarina (me tragaré el epíteto que me endosa, algo tiene de razón). Si lo comparto, también, es porque en cierto modo ya ha prescrito.
No les pienso contar nada del asesinato múltiple que cometí ayer…
Rayos, ya se me ha escapado. Tch.
Mar 03 Junio 2008 a las 4:20 pm |
Venga esa fotoooooooooo….que me muero de la impaciencia
Mar 03 Junio 2008 a las 4:21 pm |
Y si es tan religiosa tu carita hasta puede que me confiese contigo Microalgo
Mar 03 Junio 2008 a las 4:24 pm |
Oiga…y ahora que lo pienso..no confundiria usted las botellas y se tomó la pocima por equivocación..?? Lo digo por esos ocho kilos que tan rapidamente volaron
Mar 03 Junio 2008 a las 6:48 pm |
Yo estoy con Anaxágoras. Mafioso total.
Mar 03 Junio 2008 a las 7:06 pm |
no, si cuando el micro saca carácter… qué miedito…
por cierto… qué ganas tengo de verle, caballero, qué ganas!
Mar 03 Junio 2008 a las 8:54 pm |
Los 17 primeros dias de agosto en Cadiz, aunque creo recordar que no concidimos. De todas formas, a partir de noviembre, cafelito (o lo que sea) viendo la puesta de sol desde el unicornio. Que ganas tengo de vover!
El gabacho consorte se ha ido a Qatar, asi que ya se lo daré cuando vuelva, snif, snif.
Estoy con magherita, deberias haberselo dado a ella.
Mie 04 Junio 2008 a las 8:22 am |
No sé, Luli, no sé. Y es ciert oque no coincidimos: yo llego el mismo 17 de Australia. Por cierto, espero que lo de Qatar sea un sitio y no un verbo.
Habría que ver a dos caracteres como Anaxágoras y Nán mano a mano partiendo rótulas… ni Travolta y Samuel L. Jackson…
“El camino del hombre recto está por todos lados rodeado por las injusticias de los egoístas…”
Voy a buscar una foto en la que no esté demasiado desfavorecido, Séri… Hay una en la que tenía yo seis meses y…
Ya buscaremos el modo, Lola. Ya he “hablado” yo con Ticilla y ya vemos (hay ocupación en el hotel, tendremos que buscar fechas). ¿Te contó la movida de la última semifinal del Pay? Qué cosas, ¿verdad? Ayer hablé con Paloma (la de acá, no la de allá) y dice que el seguro del Pay se hará cargo. Menos mal.
¡¡Besotes to every one!!
Mie 04 Junio 2008 a las 8:15 pm |
Nada de Evacuol. Gazpacho caducado servido en tazones lavados en el Río El Bosque a los pies de Benamahoma. Eso sí que eran cagaleras, compañeros mártires.
Y el pelanas y anexas/os, que ardan por los cuatro costados, como dirían el eximio S.M.D.
Jue 05 Junio 2008 a las 8:25 am |
Eximio arquitecto incomprendido, oh, sí.
Pues serían cagaleras atómicas, pero Vuesa Merced, cuyo aparato digestivo debió ser diseñado por le mismo Belcebú, soportó incólume eso, la tarta de chocolate fermentada al sol, la insolación en sí, las disenterías amebianas, el zumito de moras perpetrado por Anaxágoras (que casi acaba con él), el nebulizador de insecticida perforado accidentalmente por el abrelatas y la lata de caballa que abrimos a oscuras y que, confesémoslo, sabía un poco rara. Siempre he pensado que su intestino era un arma biológica, Glomus…
Le agradezco infinito, por otra parte, el envío del ejemplar de Baol en italiano. Ya compararé la traducción (ruido de manos frotándose).
Jue 05 Junio 2008 a las 12:45 pm |
!Que buenos tiempos aquellos, estimado Glomus!. Pero me siguen gustando las moras pese a todo.
Espero que disfrutara de su viaje a Madrid (sana envidia que me ha dado) y que gastara lo innombrable en libros.
En cuanto al tema del guaypelanas y la anexa, pues eso, que ardan (aunque contribuyan levemente al aumento planetario de C02, creo que compensa).
Mano Microalgo … ! qué van a pensar sus blogeros de mi, di habla de mi “caracter” … yo que soy todo dulzura … !! CHÍCHARO TE MATOOOOO !! (huy, se me ha escapado).
Jue 05 Junio 2008 a las 1:50 pm |
Abra presto su correo querido Micro y no espere ver una carita de monja si no quiere llevarse un chasco
Amigos blogeros, lo de “cara de cura de pueblo” es cierto. Doy Fé
Jue 05 Junio 2008 a las 2:02 pm |
Es que uno se conoce a sí mismo. Son muchos años ya, Séri.
Es cierto que Anaxágoras se ha dulcificado con los años. Cosa nada complicada, porque ser más cafre era difícil…
Enhorabuena por la estabilización de la plaza, Mano Anaxágoras. A tiro de piedra de todo, con la Infanta Terrible Sub Uno controlada, para llegar a tiempo de controlar a la Infanta Terrible Sub Dos justo en el momento en que empieza a abrir la boca y remeda a una alarma de bombardeo en la Segunda Gran Guerra (es que tiene hambre, la chiquilla).
Besotes a todos.
Jue 05 Junio 2008 a las 2:10 pm |
Pooor cierto:
En el panel estadístico del blog he visto hace escasos minutos que este sitio acaba de rebasar las 25000 visitas acumuladas. Ni en mis sueños más delirantes habría pensado yo que iba a pasar tanta peña por acá.
(tampoco sé si son muchas o pocas visitas para un blog, no sé los demás como andan… en realidad, da igual: a mí 25000 me parecen un puñao).
Besotes again
Jue 05 Junio 2008 a las 2:52 pm |
¡Ay, amigo mío! ¡Cuánto remilgo! Para Usted, que tanto parece disfrutar de las frases memorables, he aquí una de F’u Yia Omá, uno de los héroes de la Siete Docenas: “cuando te topes con un hijoputa, métele un viaje. Tal vez tú no sepas porqué lo haces, pero seguro que él sí lo sabe.”
En cuanto a su ex, qué duda cabe que la deglución de ella (en su totalidad o en parte) regada con un buen tinto hubiera estrechado sus lazos (de ustedes dos) hasta extremos difícilmente superables. Al menos eso hubiera hecho yo. En cuanto a Pelanas, ni pensar en catarlo. Estos bichos que se alimentan de piensos de tofu y ¡¡¡ginger-ale!!!! deben saber a comida de hospital.
Sea malo, Don Micro, siquiera de vez en cuando. No por dinero, o por fama, ni por el Honor. Pero venir a tocarle a uno los cojones asín porque sí no puede quedar impune. Hágalo por nosotros los calvos.
Vie 06 Junio 2008 a las 8:18 am |
Qué antropofágicos consejos, Doctor Lecter. No se crea que no es un tema de conversación conmigo mismo (siempre trato de ser honrado conmigo mismo, para qué hacerme trampas) el diagnosticar si no soy malo porque no quiero o porque no puedo. Como no he llegado aún a una clara conclusión, tendré que quedar conmigo, echarme unas cañitas y ver, en el fondo, qué me cuento.
Si algún día lo invito a Usted a comer, trataré de que haya comida en exceso. Parece que no conviene dejarlo a Usted con hambre. Entra Used en lo de Ferrán Adriá y hay una dehgrasia.
Vie 06 Junio 2008 a las 9:24 am |
A veces me hacía yo un traje de “vigilante” y me iba por las calles luchando contra el crimen y el Guaypelanismo que nos asfixia… Necesitaría un acólito leal…
¿Voluntarios?
Vie 06 Junio 2008 a las 10:05 am |
¡El calvo! ¡El calvo!
Pero no me hará ponerme unas mallas de licra verde fosforito… ¿verdad?
(gueeeej).
Lun 09 Junio 2008 a las 10:29 pm |
Bueno… mayas no… pero necesitaremos un speedo (que no freire) amarillo… Sin eso poco vamos a poder hacer
Mie 11 Junio 2008 a las 2:22 pm |
Jo, jo, jooooooooooooooooo! Buenisimo, Microalgo. Menos mal que a esta hora no tengo a andie alrededor para ver mi sonrisa diabolica leyendo “eso que todos alguna vez tuvimos ganas de hacer con alguien y no nos atrevimos”, aunque coincido con algunos de sus amigos en que la chica tambien se merecia una parte de la pocima.
Sin embargo, cuando las aguas se calman y pasa el tiempo, uno piensa que nada de eso valia la pena (pero sigue sonriendo a solas cuando lo recuerda). Si algun dia llego a conocerlo personalmente no temere tampoco beber nada que Ud. me ofrezca, mientras no tenga en mi conciencia nada que reprocharme con respeto a Ud. Se que no hay que fiarse de los de “cara de cura de pueblo”, pero mi carita de “nina buena” tampoco es muy de fiar que digamos. Tampoco soy una perversa, vamos a ver, pero que las apariencias enganan lo sabemos todos. Y el que avisa no es traidor… (besos a Glomus: gracias por pasarme de nuevo la direccion del blog)