¿Sabes una cosa, primo? Cada vez que deseamos a una mujer y no la conseguimos, se produce en nuestro cerebro una conmoción importante. Bummm. Millones de neuronas medio muertas. Grandes vertidos tóxicos que contaminan los canales venecianos de la mente. Y allá va Sigmund Freud, vestido de gondolero, remando a toda mecha, susurrando «Hostias, qué lío. Yo me largo de aquí». Porque ni siquiera Sigmund Freud conoce un remedio para eso ¿Me explico? (Felipe Benítez Reyes: Mercado de Espejismos).
Juntos, más que la suma
De cada uno de ellos.
No puedo quejarme. O bueno, sí que puedo. Todos podemos. Hasta Vincent Cassel podría (y eso que está casado con quien ya saben).
Lo que ocurre es que no debo. Por tantos y tantos motivos.
Sin llegar a ser una Polliana de la vida, suelo ser optimista. Pero de vez en cuando la línea base pega un bajón. Uno se encuentra con una mujer que vale la pena y que pasará (pasa, ya ha pasado, se fue) de largo. Y no es que haya pocas que valgan la pena. Es que hay pocas que valen la pena para mí. Poquísimas. Sí, además de calvo, gordo, feo y carajote, uno es especialito y a uno le gusta elegir. Y me entra entonces la tristeza difusa de negarme a colocar a ciertas personas en mis sueños, porque sería como utilizar esas almohadas japonesas con un bracito y vale: puedo estar triste pero uno tiene su orgullo y se niega al patetismo. Triste, pero sin chupete.
Ocurre, decía, que no debo quejarme. Porque aunque trate de disimularlo mis amigos me pillan el brillo en la mirada, o sufren un calambre en una oreja que les sirve de aviso, o va mi lar particular y les sopla en un párpado. Y entonces mis amigos me llaman, me buscan, me piden que les acompañe a hacer footing, me embroman, me empujan, se quedan a dormir en casa, me echan encima a sus gatos o a sus niños (o a ambos), se beben mi bodega, se llevan mis libros, me contagian bacilos resistentes a los antibióticos y me regalan quesos, películas antiguas en DVD y bolígrafos y me invitan a un aquarius de limón.
Todo para que no esté solo, para que no esté triste. Y las penas, en una mente tan plana como la mía, acaban pasando en breve porque uno no puede estar añorando un beso que nunca ha dado (y que nunca dará, y tal vez sea mejor así) y a la vez controlar que tu amigo no se beba, por una apuesta, un vaso lleno de tu absenta negra de ochenta y cinco grados. Es una cuestión de espacio neuronal.
Aunque no lo haya dicho nunca, yo aprecio enormemente estas cosas. Y sólo querría tener el don que ellos poseen para saber estar ahí, cuando se los necesita, sin necesidad de que yo los llame.
Ya pasó. Ya estoy bien. Gracias, compañeros barra as.
No se olviden, por otra parte, de hacer lo que puedan respecto al tema del post anterior. También les agradezco mucho eso.
Lun 21 Enero 2008 a las 2:52 pm
Yo también estoy dispuesta a cogerle de los pelos de la pilila y arrastrarlo hasta donde la felicidad tiene su morada. Que pa eso, Don Micro, estamos.
Le quiero, le quiero, le quiero. Y punto pelota.
¡Ah! Y si lo que he dicho le resulta muy curso a su escelencia de usté pos se fastidia. Y si lo de los pelos de la pilila suena mu bruto, me lo cambia por los pelos del pene.
Lun 21 Enero 2008 a las 2:53 pm
donde dice “curso” es “cursi” (jeje)
Lun 21 Enero 2008 a las 2:53 pm
y “escelencia” debe ser una nueva marca de coca-cola, o algo porque yo quise decir excelencia.
Lun 21 Enero 2008 a las 3:39 pm
Qué compulsiva, Margarita. Le he borrado el primer comentario porque era casi igual que el segundo, pero en el segundo decía Usted más burradas (lo he dejado como definitivo). Podía haber hecho también las correcciones que sugiere en los dos siguientes, pero los he dejado tal cual para que quede constancia manifiesta de que está Usted como una chota jarta de tripis.
Pero a pesar de eso, sabe Usted que el cariño es mutuo.
Lun 21 Enero 2008 a las 6:56 pm
Yo mando besitos desde lejos, snif, snif. Pero pronto estare por Cadiz y te daré el coñazo en persona. Semana Santa no esta tan lejos!
mas besos
Mar 22 Enero 2008 a las 10:49 am
Mfff. ¿Y me rascarás la espalda?
El otro día se me cabrearon alguna niñas de por aquí porque les dije que nadie me rascaba la espalda como tú.
“- ¡¡Pues que venga ella de Francia a rascarte!!”
(Me decían, las malvadas).
Celosonas.
Mar 22 Enero 2008 a las 10:56 am
¿Sabe una cosa Vuecencia?. Que aunque el Tonique, Güímar y las tartas de La Folie no estuvieron mal, semanas después creo que faltó una larga velada elíptica con Talisker en uno de los focos, para hablar y rajar de los humano y lo divino… Agendas abiertas y El Unicornio en espera. Siento estar lejos, aunque no le quepa duda que sólo en coordenadas. Besos en la calva.
Mar 22 Enero 2008 a las 11:53 am
Recibidos son, los besos esos.
Ya buscaremos la forma, Glomus. Abrazotes!!
Mar 22 Enero 2008 a las 12:25 pm
El tema me pìlla demasiado cerca para comentar. Igual, cuando yo también pueda decir eso de “ya pasó”, tengo algo que decir.
Mar 22 Enero 2008 a las 1:31 pm
Ay, el Microfótico este, locuelo como pocos y Pollyánico como ningun@ (incluída la mismísima Pollyana). Si usted supiera lo cerquita que le sentimos cuando le necesitamos… Si no fuera por esa maldita obsesión por des-patetizar (jejeje) cualquiera de sus actos, sería usted des-comunalmente grandioso… Esto…espera un momento…si usted ya es grandioso!!! Grandemente grande. Que yo también le quiero, coño! Ups…¿aquí cuenta lo del horario infantil? :P
Mar 22 Enero 2008 a las 1:53 pm
Un besote, Zoe. No se me preocupe, aquí sólo entran adúlteros.
Mar 22 Enero 2008 a las 2:54 pm
Ya sabes que yo te rasco la espalda cuando quieras (y yo pueda). Pero despues me tienes que cantar algo, si no no hay trato.
Mar 22 Enero 2008 a las 4:22 pm
Argh. En fin. Está claro que hoy por hoy nadie da nada por nada…
Pero vale. Merece la pena. La Traviatta te canto yo si hace falta.
Mar 22 Enero 2008 a las 6:41 pm
El camino de la cafeína es demasiado fácil.
Saludos micro
Mie 23 Enero 2008 a las 10:25 am
Pues sí. Y engancha.
Sé que la suya es una alegoría, pero ya hilo con el tema y le cuento que un investigador de mi centro se hace infusiones con tres bolsitas juntas: Una de poleo-menta, porque le viene bien, una con té, porque le gusta el sabor, y otra con tila, para contrarrestar el efecto de la teína.
Un día va a explotar como una traca, el tío.
Mie 23 Enero 2008 a las 4:10 pm
me dejare las uñas crecer hasta entonces, vas a sufrir, vida!
Y por lo del canto, es verdad, que mala soy, mira que pedirte que cantes con lo poco que te gusta….
Mie 23 Enero 2008 a las 7:41 pm
De alegoría nadie explotó. De alegría sí.
saludos micro
Mie 23 Enero 2008 a las 10:31 pm
Don Micro!!!
(oh.
se me hacen pucheritos pero me alegro de que esté usted bien.
y quiero que esté mejor, sieeempre mejor.)
Mie 23 Enero 2008 a las 10:31 pm
Otra vez con los paréntesis. Ya no me los quito de encima. (ni falta, ¿no?)
Jue 24 Enero 2008 a las 12:51 am
Una vez. hace muchos años, cuando nuestro común y querido amigo Ambrosio escribió el libro sobre el rock bético, me lo dedicó con las siguientes frases: “Buena cosa es tener amigos, pero mala es tener necesidad de ellos” (anónimo)…
Creo que éste era un buen momento para recordarlo. Tanto por usted como por él…
Animo. joé…!
Jue 24 Enero 2008 a las 10:25 am
No se me preocupen, que me quejo de vicio y no creo que fallezca (toco madera y aviso a mis manes porque, como ya he dicho alguna vez, la vida se empeña en hacerme tragar toditas y cada una de mis palabras).
Buena frase esa, Carrascus. Y ánimo a JL: Hay un refrán árabe (ellos son asín) que dice “si pierdes un amor y tres dirham, qué penita de dinero”.
Me alegro de verla de nuevo por acá, Dama Lara. Tome ejemplo alguna vez de la Silente Rumorosa Reb, que se pega un salto para acá abajo.
Lo de los paréntesis era una lacra contra la que luché mucho tiempo cuando me ponía a redactar algo, pero después de leer a Benítez Reyes me di por vencido y ya he decidido dejar que fluyan los paréntesis por todos los poros.
Mejor que salgan paréntesis por los poros que patas de araña (gueeeej), a lo Oliverio Girondo.
Jue 24 Enero 2008 a las 11:46 am
Quejarse es bueno.. quejarse es decir que se está vivo, y que se quiere porgresar… Quejarse por tener buenos amigos es la más difícil de creer de las quejas….
Eres maravilloso. Eres genial. Tengo muchas ganas de irte a ver, que ya qeuda poco.
Se te quiere, super nachete. Se te aprecia. Se te admira. Se regodea uno al calor de un aura maravillosa, como gato en un cojín cuando hablas, chisteas o tocas la guitarra.
Todo pasa. Todo llega. Al final, es cuestión de tiempo.
muchos abrazos.
Sab 26 Enero 2008 a las 2:17 pm
De vez en cuando regodearse en el autopatetismo es muy placentero. Yo se lo recomiendo a usté, Señor Microalgo.
Y si alguno de tus amigos te achuchan a sus niños (no asi a sus gatos), piensa si en realidad no serán enemigos.
Abraços
Lun 28 Enero 2008 a las 11:32 am
Me alegro querido Micro de que ya pasara, pero alerta, volverá !! trata de fabricarte un arma con las conclusiones que de ésta hayas sacado para poder defenderte la próxima vez que aparezca Por desgracia hay cosas que se repiten y no se como se las arreglan para pillarnos siempre por sorpresa y dejarnos hechos una mierda. Creeme..se de lo que hablo, experiencias no me faltan.
Te envio un buen monton de besos de todos los colores
Lun 28 Enero 2008 a las 1:03 pm
Esa es la cosa, Sérilan. Que a veces es mejor no blindarse porque uno se pierde cosas. Duele, es cierto, pero también se nota uno más (o simplemente) vivo.
Y si uno no quiere a (digamos) pecho descubierto, o fondo perdido, o de todas-todas, o como lo quiera llamar… me parece una triste forma de querer. Me acusó una mujer, hace un milenio, de quererla de “una manera estúpida y total” [sic]. Al parecer, hay otras maneras. Es posible que las haya, sí.
Besotes, Séri. Me palegro mucho de verla por acá.
Lun 28 Enero 2008 a las 10:44 pm
Los amigos no sirven: no son siervos. Atienden.
Y a los mejores, los definió Serrat:
“Mis amigos son gente cumplidora
que acuden cuando saben que yo espero.
Si les roza la muerte disimulan
que pa’ellos la amistad es lo primero.”
Mar 29 Enero 2008 a las 9:53 am
Tiene razón en su puntualización, Nán. Las cosas son las que sirven. Véase post siguiente (que colgué ayer).