Ah, la mayestática igualdad del derecho, que prohíbe por igual al rico y al pobre pedir caridad por las calles y dormir bajo los puentes (Anatole France, Nobel de Literatura, 1844-1926).
(Pinchar en la imagen para que se vea un poco más grande)
El pobre ha objetado a veces que se le gobierna mal, el rico siempre ha objetado que se le gobierne (G.K. Chesterton: El Hombre que fue Jueves).
So long, old gal. Iba siendo hora de plantarles un post, ¿no es cierto?
Ya saben que soy botánico. Un botánico por el campo es un coñazo, porque después de cada “oh” que dice, suelta un latinajo del tipo Selaginella selaginoides, o Thymelaea hirsuta, o algo así.
Un buen amigo, cuando iba de excursión conmigo y yo profería una de esas, siempre preguntaba, medio en broma, medio en serio: “¿Se come?”, y si la respuesta era “no”, finiquitaba la cuestión con un “pues a tomar por culo”.
El año Nuevo nos ha traído la sorpresa de que el mayor organismo público de investigación en España ha quedado enmarcado en el ministerio cuyo logotipo ven ahí arriba. Economía y competitividad. Nada menos.
Me estoy temiendo que cada proyecto que sea presentado para su financiación recibirá una única pregunta evaluadora: ¿Se come? Porque si no, a tomar por culo.
Lo siento, sobre todo, por los astrofísicos y por los que estudian arameo, entre otros. Para ellos es hora de fugarse de España, al menos de momento.