La defensa Chewacca

Mar 21 mayo 2013

Con el mismo tono de voz que utilizaron para preguntarle a San Jorge «¿Que has matado un qué?» (Terry Pratchett: Mort).


Y auurgh aurrk (= tu meretriz progenitora)

Auuurk, ngrruuu, auurrauuuurk.
(Me tocáis mis peludas pelotas).



Según he podido oír por la radio, en la Comunidad de Madrid, a las oficinas de empleo público ha llegado una directriz que insta a repartir los escasísimos contratos que esas entidades adjudican a parados que aún cobren alguna prestación, que tengan un cierto margen de edad (ni muy jóvenes ni muy viejos) y que posean un nivel de estudios de, al menos, bachillerato.

Dado que esto excluye a los parados con poca experiencia (jóvenes) o mucha edad, a los que tienen peor formación y a los que están en las últimas porque no cobran absolutamente nada, y dado que el ahorro que supone el cese del pago de la prestación a quien la está cobrando no repercute directamente en la Comunidad Autónoma, sino en el estado, cabe preguntarse qué sentido tiene esto, fuera del puro sadismo.

El dato, al parecer, lo han filtrado funcionarios que llevan más de diez años (esto es, al menos tres legislaturas, para hablar en términos que pueda entender un político) trabajando en las oficinas de empleo público, y además han apuntado que se van a primar las sanciones a los desempleados, estableciendo una cuota mínima de dichas sanciones que las oficinas deben cumplir.

¿Qué parece haber respondido la Comunidad de Madrid? Que se trata de una experiencia piloto en solo cuatro oficinas (curiosamente, los funcionarios que han filtrado esto, siempre según he escuchado, son de otra oficina, es decir, de ninguna de esas cuatro), y que el objeto de esa experiencia es optimizar los recursos.

De ser ciertas estas informaciones, se trataría, pues, de un caso clarísimo de la estrategia conocida como “La defensa Chewacca”, esto es, la táctica de marear la perdiz ante una cagada elefantiásica, pero llevada, la táctica, a los extremos más impúdicos.

El término se originó en la serie South Park. El Chef demanda a una discográfica porque dice que ésta ha comercializado una canción que compuso él veinte años atrás, y aporta pruebas irrefutables de ello. El abogado de la discográfica (John Cochran, el que defendió a O. J. Simpson en el caso del asesinato de su esposa) aplica la defensa Chewacca, el jurado dictamina que el Chef es culpable (recordemos que era el demandante y que el juicio no se instruía contra él), y el juez lo condena a ocho mil años de cárcel si no paga una suma delirante en concepto de indemnización

Vean el corte de ese capítulo aquí y la traducción del alegato final del abogado acá, además de una explicación más extensa sobre las bases espurias de la defensa Chewacca.

Si esta vez también les funciona, dimito de humano y me quedo enclaustrado en la condición de microalga. Para los restos.

Gravitaxis

Mie 15 mayo 2013

—A menos de ser rico, es absolutamente inútil ser un joven encantador. La aventura es el privilegio de los ricos, no la profesión de los desempleados. Los pobres deberían ser prácticos y prosaicos. Más vale tener unos ingresos regulares que ser fascinante (Oscar Wilde: El millonario modelo. En “Con la risa en los huesos”, Óscar Sacristán, Edr.).


P_tada

Pasatiempo cuasiveraniego.



Y es que es intolerable el grado actual de libertinaje, que se refleja de manera ineluctable en los vestidos de las chicas de hoy en día, tan modernas y tan monas: si las violan tanto es por culpa de ellas mismas, por supuesto. O de sus padres, claro. Si hubiera más burkas no habría tantas violaciones. Al menos por las calles, que es lo que importa. Luego, en privado, cada uno en su casa y Jehová-Dios-Allah en la de todos.

Insectos. Hay que comer insectos. Que seguro que, para los pobres, son deliciosos. Nah, el caviar dejádnoslo a los ricos. Sube mucho la tensión (por la sal, y eso), así que el caviar para mí y los insectos para ti, que son, además, una oportunidad de negocio. Lo hago por tu salud, no me mires con esa cara. Además, ya lo dicen los de la Disney, esos grandes amigos: Viscosos, pero sabrosos. Ah, ¿Qué tu religión te prohíbe comer bichos de más de cuatro patas? Já, eres un troglodita fanático de mierda. Así nunca vas a salir del tercer mundo.

Pero eso sí: de aborto, ni mijita. Es más, a ver si logramos la ilegalización total de esa práctica bajo cualquier circunstancia. También vamos a esfumar la ley de dependencia, qué le vamos a hacer. Si el cielo te lo manda, con tu pan te lo comas. Como antes, como debe ser.

Si piensas, listillo, que el cielo es azul, yo te voy a decir que es verde. Que lo que pasa es que tu definición de “azul” es estrecha de miras, perrofláutica y además tiene mucho que ver con ETA. No, ni sé lo que es la longitud de onda ni me interesa. No me toques las narices, que encima te meto. Es verde, hombre. Verde. De color verde. El cielo es verde. A ver si a base de decirlo cientos de veces…

¿La educación? Un desastre, oiga. Nada, en cinco páginas (el documento que hemos redactado con nuestra sabiduría omnisciente tiene siete, pero la primera es la preciosísima portada y la segunda está en blanco) te arreglo yo la educación en un pispás. Sin una estadística de por medio y sin una línea de bibliografía consultada: porque yo lo valgo. Por ejemplo [sic]: “Este objetivo [la mejora de los resultados de la educación] no puede conseguirse exclusivamente mediante aumentos del gasto”; [sic] “En España se observa un nivel preocupante, superior al de otros países europeos, de mal funcionamiento en las aulas debido a problemas de comportamiento. Una buena estrategia para mejorar en este ámbito es generar los comportamientos y las actitudes adecuadas desde edades tempranas (habilidades no cognitivas). No se deben tolerar actitudes en las aulas que perjudiquen a la mayoría por los malos hábitos de una minoría. Debe proporcionarse a los profesores herramientas de autoridad que sean rápidas, eficaces y con escaso coste administrativo para gestionar los conflictos. Para evitar la generación de efectos externos negativos, esto debería incluir, para los alumnos reincidentes, labores de trabajo social en el colegio”.

Ya me entienden. Ah, aquellos días del regletazo en la palma de las manos y del arrodillarse sobre garbanzos. Y bueno, los trabajos forzados son un hallazgo, también. Yo me crié así, y miren, soy lama-lama-lamar de normal.

¿Qué quién ha hecho este manifiesto? Ehh… pues… bueno, Fedea, la Fundación de Estudios de Economía Aplicada. ¿Y quiénes son los órganos directivos de esta fundación? Bueno, no se preocupe. Gente formada y que sabe mucho. Mucho más que Usted: Rodrigo Rato, Emilio Botín, directivos de Iberdrola, de Telefónica, del Banco Sabadell… y bueno, ¿no hablan Ustedes de economía? Pues estos señores hablan de educación. Faltaría más. Este es un país libre. Ahora bien, si el gobierno le hace más caso a ellos que a Usted, será por algo, ¿no? Que el gobierno no es tonto. Los votantes sí. Imagínense si son tontos. Buéh.

Está clarísimo, amigos. La tendencia es manifiestamente gravitáctica positiva. En otras palabas: vamos cuesta abajo y sin frenos, y la cuesta ni siquiera va hacia adelante.

Que ya sería algo.


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