Contradicciones

Mie 14 Mayo 2008 by Microalgo

Pero achacarle a Sam sus contradicciones viene a ser como afearle a un cangrejo sus andares (Felipe Benítez Reyes: Mercado de Espejismos).


Nadie verá la luz de estas velas
pero, aún así, yo las enciendo.



Somos seres contradictorios. Todas las personas mínimamente sensibles no pueden menos que serlo. Tal vez los fanáticos absolutos no lo sean.

Pobres de ellos.

Hoy va a ser un día un poco duro para ciertas personas a quienes quiero mucho. Se juegan cosas importantes. La vida, por ejemplo.

No creo en Dios ni en casi nada, y no tengo a mano a esas personas para darles un abrazo.

A una de ellas no podría, en ningún caso: está deliberadamente inmunodeprimida y mi presencia le podría pasar una simpática colección de aviesos microorganismos, de esos que putean a la gente, a diferencia de mis microalgas, cuya inmensísima mayoría son benéficas (contadas especies son venéficas -sí, también se escribe bien con uve, pero significa otra cosa-, pero aún éstas lo son sólo cuando se reúnen en mareas rojas y alguien se las come… las pobres, qué culpita tendrán, en verdad) (yo, si me fueran a comer, también me pondría de veneno hasta las trancas).

Así que, atado de pies y manos, sin poder ayudar, sin poder hacer nada…

… enciendo velas.

Como lo oyen. Dentro de un cacharrillo con agua, para que no se me incendie la casa “en caso de” (últimamente no me fío demasiado de mis duendes hogareños). Velas que no va a ver nadie. ¿Qué por qué? Ni puta idea, oigan. Les juro que no lo sé.

Sí sé para qué, que no es lo mismo. Para sentirme mejor. No es lo mismo, pero es igual. Tampoco me aclaro mucho en cuanto a por qué me siento mejor.

En fin, lo dicho: contradicciones.

Y si tienen una vela a mano y me hacen el favor…

Citas, sin comentario (X)

Vie 09 Mayo 2008 by Microalgo

El bien de un libro consiste en ser leído. Mi libro está hecho de signos que hablan de otros signos, que a su vez hablan de cosas. Sin unos ojos que lo lean, un libro contiene signos que no producen conceptos. Y por tanto, es mudo. (Humberto Eco: El Nombre de la Rosa).


Buen fin de semana a todos. Besotes de colores.
Recuerden presentarme a sus amigas solteras.



“Cuando la estrella de un amante palidece, ese amante debe viajar” (Stendhal: La Cartuja de Parma).

“Dar un portazo y marcharse es fácil; decidir a dónde es más difícil” (Emilio Pascual: Días de Reyes Magos).

“Lo verdaderamente nuevo da miedo o maravilla” (Julio Cortázar: ¿Qué tal, López?).

“Una ciudad es un mundo cuando amamos a uno de sus habitantes” (Lawrence Durrel. El Cuarteto de Alejandría. I. Justine).

“En ciertas circunstancias, la memoria es una forma de ternura. Entonces se llama nostalgia. Hay hombres que no saben qué hacer con ella” (Eliseo Alberto: Fábula de un Hombre).

“(Mi) personalidad, qué palabra sin cosa” (Juan José Millás: Tonto, Muerto, Bastardo e Insensible).

“Que alguien me defina qué es el amor y entonces le diré si estoy o no enamorado” (Félix J. Palma: La Hormiga que Quiso Ser Astronauta).

“Los amores más convulsos suelen llevarse dentro mucho tiempo, como las tormentas en los mares, calientes, antes de manifestarse” (Manuel Vicent: Son de Mar).

“Que tales mujeres quemen por nosotros las naves no significa una garantía, porque llegada la hora se van a nado” (Adolfo Bioy Casares: Historias Fantásticas).

“No fue al morder la fruta prohibida cuando el hombre irritó al Creador, sino cuando se echó al mar” (Amin Maalouf: El Viaje de Baldassare).

“Nada hay más horrible que ver a una mujer sin escrúpulos ejercer su poder sobre un hombre caballeroso” (Richmal Crompton: Bruma: El Embrujo de Greenways).

“Siempre se está solo una noche de más” (Stefano Benni: La Última Lágrima: Orfeo Mescalero).

“De nada sirve la belleza si nos queda lejos” (Félix J. Palma: Métodos de Supervivencia. Noche de Ángeles Ciegos).

“En la Secretaría hay un traidor o un inepto. Espero que sea un traidor, los ineptos son más dañinos” (Mario Vargas Llosa: La Fiesta del Chivo).

“Lo único que puedo asegurar es que en ninguna ocasión, ni siquiera en los más críticos bretes, he visto, conforme suele contarse, pasar ante mí la vida entera como si fuera una película, lo que siempre es un alivio, porque bastante malo es de por sí morirse para encima morirse viendo cine español” (Eduardo Mendoza: La Aventura del Tocador de Señoras).

“El mejor banquete del mundo no merece la pena de ser comido a menos que se tenga a alguien con quien compartirlo” (Groucho Marx: Groucho y Yo).

“Que los duros son unos débiles rechazados, y que sólo los fuertes, a los que importa poco que los rechacen o no, tienen esa dulzura que el vulgo toma por debilidad” (Marcel Proust: En Busca del Tiempo Perdido. IV. Sodoma y Gomorra).

“La fuerza no es sino una casualidad nacida de la debilidad de los otros” (Joseph Conrad: El Corazón de las Tinieblas).

“Porque la vida consiste en eso: en ir renovando el repertorio de alucinaciones” (Felipe Benítez Reyes: Mercado de Espejismos).

“A lo mejor ahora las cosas han cambiado y desfilar se ha convertido en un ejercicio de inteligencia. Tendrían que explicarnos por qué (y jubilar a la cabra: es incompatible seguir seriamente a una cabra con gorro y mantenerse lúcido)” (Juan José Millás, El País, 25 de Mayo de 2000).